Archivo de la categoría: El Imparcial

Inés

Inés Arrimadas, la Agustina de Aragón al catalánico modo, nos decepcionó abandonando aquél cañón de sufragios con el que había tumbado al independentismo en Cataluña para cruzar el Ebro y hacer política en Madrid. En la ribera del Manzanares aspiraba a tener más cañones. Y aunque hoy es la jefa, sin embargo su partido parece casi en retirada y, por ahora, solo dispone de una escopetilla de feria, que algún susto que otro puede aún dar.    

Con estruendo Inés ha cruzado el Rubicón para adentrarse en territorio progresista minado de opacidad, sofismas y engaños, exclamando como Julio César “alea jacta est. Sigamos adelante hacia donde nos llaman las señales de los dioses y la iniquidad de los enemigos”. Sin embargo, Inés no es Hernán Cortés quemando sus naves; y si no la tranquiliza un sólido plan B, podría regresar del lado opaco de la coalición volviendo en sí tras catorce días febriles y estupefacientes, que son, según los expertos, suficientes para saberse infectada por el virus ideológico propagado desde Moncloa. Solo un Gobierno con mayoría absoluta de fiar podría prescindir alegre y confiadamente de un plan B. De lo contrario, debiera disponer de plan B, C o D, de dimisión. 

Hay personas que quedan satisfechas por verse con fama aunque sea infame. El templo de Diana en Efeso fue incendiado por Eróstrato, solo porque quiso hacer su nombre inmortal. Los de Efeso para castigarle ordenaron que nadie lo nombrase como autor del suceso, pero Teopompo lo hizo. Así, este incendiario pasó a la posteridad, como siglos después pasaría Goering, que prendió fuego al Reichstag, arrastrando también en la Historia el nombre de Van der Lubbe. Porque a río revuelto, ganancia de demagogos sin escrúpulos que especulan con la ingenuidad y la estupidez de la masa. Famosos por curar más que por prevenir, curanderos que, según Reegan, luego se enfadan cuando aparece un médico con un tratamiento que funciona.   

“No soy un dictador, solo he simplificado la democracia”, dijo Hitler tras convertir la República de Weimar en el Tercer Reich. Partidario de plebiscitos y ultimatúms, acumuló tanto poder porque nadie le paró los pies a su debido tiempo. En 1938, ni Chamberlain ni Daladier quisieron prevenir en Munich. Sería un año más tarde, cuando Churchill y De Gaulle se vieron obligados a curar. Los primeros anhelaban la paz y tuvieron la guerra, luego ganada por los segundos. En 1958, De Gaulle daría a elegir entre él o el caos. Ante el caos del mando único, Inés ha preferido salvar vidas. Para más tarde salvar haciendas. Pero corremos el riesgo de que por salvar vidas y haciendas se nos hunda la libertad, y se nos ahogue la verdad. La gente está harta de oír siempre los mismos embustes sabiendo que la verdad no la van a escuchar. Ojalá que Inés vuelva para defender la libertad con aquel cañón con el que derrotó a la mentira y al totalitarismo. Porque nos hará falta.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 10 de mayo de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/212929/opinion/ines.html

El chalé y la chalesa

Gracias a la economía de libre mercado y la democracia, Pablo Iglesias e Irene Montero han pasado de vivir en una frágil tienda de campaña en Sol a un chalet de ensueño en Galapagar, nueva tierra prometida como lo fue Torrevieja para tantas parejas concursantes y concursantas del Un dos tres. La prosperidad de este matrimonio tan afortunado es la prosperidad de España. ¡Si Girón de Velasco y Pepe Solís levantaran la cabeza! ¡Ni un español sin pan ni un hogar sin lumbre! Su veloz progreso es el de tantos matrimonios de bien que, diciendo adiós a la dura y desagradable crisis económica, disfrutan de una merecida promoción social y se reencuentran con la hipoteca y el hipoteco accediendo a una espaciosa casa provista de piscina y piscino con que combatir el calor del verano y la calora de la verana. Atrás quedaron las impertinentes estrecheces económicas que impedían el florecimiento de las familias y el ensanchamiento de los hogares.

Iglesias confiesa que la adquisición de la maravillosa morada (y morado) no se ha hecho con fines especulativos. Ramón Espinar, el inmobiliario, ha agradecido lección tan impagable. Montero, esperanzada y jubilosa, dice iniciar un fascinante proyecto de vida y de familia. España entera desea fervorosamente que este joven y podélico matrimonio rebose de retoños y retoñas el nuevo hogar, infundiendo en aquéllos y aquéllas el sentido de la vida familiar y el cultivo de las virtudes hogareñas, y proporcionando a la madre patria fieles contribuyentes y esmerados cotizantes a las arcas públicas. En este negociado, Monedero prestará asesoramiento como fuente de cotización a la Seguridad Social. Los españoles esperan que con su instinto revolucionario y básico, Pablo e Irene logren dar un vuelco a nuestras raquíticas tasas de natalidad. Además de su conversión al capitalismo y a la democracia, la pareja y el parejo querrán que sus hijos reciban la clase de religión en lugar de instrucción sexual. Que los niños aprendan cómo fue creado el primer hombre, antes de saber a edad temprana la forma en que se hizo el segundo.

Los que llevaban el comité no sé cómo lo harían, pero yo me peleaba cada día con ellos reprochándoles que había un burgués y os habéis puesto siete. Testimonios como este, de un trabajador durante la guerra civil española, en el fragor de la revolución del movimiento obrero, definen ese rasgo tan habitual en los políticos de la izquierda: la incoherencia, ese arte de decir o hacer hoy una cosa y mañana la contraria. El peor enemigo de un comunista es la hemeroteca. Pablo Iglesias censuró en su día a un ministro del Gobierno de España por haberse comprado una vivienda de 600.000 euros y euras. Hoy él ya tiene por el mismo dinero una casa y un caso; un chalé y una chalesa. Donde había un burgués, ahora hay dos más. Y más niños. Y vio Dios que eso era bueno.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 20 de mayo de 2018.  https://www.elimparcial.es/noticia/189867/opinion/el-chale-y-la-chalesa.html

Fuente gráfica: El Español.

Hispanidad, Occidente

Los que rezamos a Dios en castellano sobre las dos orillas del mar de la Hispanidad somos pueblos de estirpe ibérica que poseemos un vínculo familiar que nos une. Formamos una comunidad de naciones enlazadas por el idioma y por un mismo sentido de la vida, mismos valores éticos y misma fe cristiana. Nunca despreciemos la idea de que la integración de la familia de naciones hispánicas pueda resultar un poderoso elemento de paz y de orden para el mundo.

Tomemos el ejemplo de Cuba. Por cierto, país maltrecho y confinado por el comunismo. Resulta curioso como los totalitarismos siempre recluyen la libertad por motivos ideológicos. Los nazis mediante el gueto en Varsovia, los soviéticos, primero, mediante el bloqueo, después, mediante el muro en Berlín. Y Sánchez mediante el Estado de alarma en Madrid. La Habana es una población cargada de españolismo, de vida americana y de preocupaciones europeas. No hay nada español que no sea un poco cubano, como no hay nada cubano que no sea un poco español. Cuba ha sido un crisol en donde se han fundido cuerpos y espíritus de España. Así es todo el continente americano.

Fue Ramiro de Maeztu quien concibió la idea de Hispanidad fundada sobre la fe católica, sobre la justificación histórica de la obra de España en América y sobre la idea de patria como un valor del espíritu. Ello originó un sentimiento familiar de pueblos, sobre el que España ostenta hacia ellos, antes que nada, el prestigio de su católica maternidad. Los misioneros españoles no fueron a allí a buscar oro, sino a llevarlo.El continente americano es el continente de Nuestra Señora y la devoción mariana fue un importantísimo factor en la conversión de los indios, en la formación de la historia y en la mezcla fecunda de razas que siguen rezando las oraciones que aprendieron del labiado de los colonizadores. La equiparación con los españoles de los indígenas de América, data del mimo instante del descubrimiento y posterior evangelización. La ingente obra que España realizó en América o, incluso, en Filipinas representa el trasplante a todo un mundo sobre recia raíz católica de lo que hoy se llama espíritu de Occidente.

En Occidente estamos olvidando que Europa es algo más que una pura expresión geográfica. Que más allá de lo geográfico existe el término Europa como estilo de vida, como visión del mundo, como cuna de nuestra cultura común y como baluarte de los valores que se hallan indisolublemente unidos a la concepción cristiana de la vida: o sea, libertad y dignidad del hombre. En este sentido, Europa pertenece a los americanos con tanta legitimidad como a los nacidos en España, en Suiza o en Hungría. Por lo tanto, la defensa de Europa y de su significado en el mundo es para los de aquí, como para los de allá una cuestión que atañe a su propio ser y a su propia sustancia. La Europa así concebida, como concepto milenario de cultura, es la civilización occidental.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 11 octubre de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/217703/opinion/hispanidad-occidente.html

Sin ubicar

Sostiene Ramiro de Maeztu en La crisis del humanismo que el ideal de todo buen heleno era el de ser un perfecto caballero, y un caballero no alcanzaba la perfección si no moría una muerte noble. Tanto del perfecto caballero como de la muerte noble decían los griegos que eran bellos. Retumba en España la cifra de 13.000 muertos esperando la nobleza que corresponde a su final. La Muerte no sabe de la Vida porque es su antagonista, pero nosotros, cristianos, afirmó Jose María Pemán, sí sabemos cómo la Vida puede alcanzar su victoria final. Con nuestro dolor personal, no debemos consentirle a la Muerte que haga su tarea a su gusto.

Desde antaño, venimos siendo los españoles muy proclives a honrar a nuestros muertos. Magistralmente bellísimas son las honras fúnebres que a modo de elegía dedicaron al óbito maestros de nuestra Literatura como Jorge Manrique en Coplas a la muerte de su padre, o García Lorca en Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Por puro cálculo electoral, algunos se han empeñado en consentirle a la ideología “que haga su tarea a su gusto” atascando en el barro de la falsedad la dignidad de 13.000 compatriotas fallecidos, cuya memoria debe ser honrada. Cuando los vivos tienen muertos sin ubicar, los desubicados son los vivos. Simón, no el enterrador, sino el alertador sin alertas, anuncia con el desapego de un frío contable que “nos quedan 13.000 fallecidos ahí, pero no podemos ubicarlos”. ¿Ahí? ¿Ubi sunt? raíz latina de ubicar. La lengua de la nueva normalidad, que pretende precisión para los vivos, no tiene la misma consideración para con los muertos. “Déjalos por ahí”, debió de ser la nueva consigna desde Moncloa a quien, meses atrás, también recibió la orden de dejar por ahí la alarma, porque con dos gallos en el mismo Consejo de ministros debía esperarse a la pelea final en las calles del 8-M.

Hemos logrado el progreso a través de la abnegada constancia y el sacrificio anónimo, pero lamentablemente también certificando en muchas ocasiones que una vida o una muerte suponen un mero dato aportado a la repetida elaboración de hipótesis, solo una reducida cantidad de las cuales son elevadas a conclusiones científicas. Y como los ideólogos del Gobierno han seguido fielmente las recomendaciones de la ciencia y de la OMS, pero solo hasta donde esas recomendaciones coincidían con sus conveniencias partidistas, resulta ahora que su estrategia es que ni la ciencia ni la OMS deben estropearles un buen titular sobre ese mítico índice de letalidad. No es ético hacer pasar por mitos lo que son embustes. “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Dadme un Goeebles y perfeccionaré el engaño. Científicamente constatada la tesis de Chesterton: las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente pero sólo algo vivo puede ir contracorriente, debemos los vivos ir contracorriente de la mentira. Aunque solo sea por honrar a nuestros muertos.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 21 de junio de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/214298/opinion/sin-ubicar.html

De Madrid al cielo

Un tipo achulado, proclive a las vulgaridades demagógicas propias de cualquier agitador encaramado en una tribuna, se ha creído que Madrid es un paraíso fiscal. Se propone asaltarlo a navaja tributaria, instrumental propio del pendenciero. Como el chiquillo del esquilaor, que solo acude al rebaño a comerse su porción y la de los demás, viene este judas a Madrid a embolsarse monedas y morder la mano que le da de comer. Debió, no sabe donde, oír las campanas de aquella famosa consigna de Silvela, “Madrid, en verano, con dinero y sin estrenos, Baden-Baden” que confirmó el verso de Quiñones de Benavente, “Y desde Madrid al Cielo”. Y ha confundido la capital con un paraíso. Lo mismo grava a Madrid empeñado en que tiene playa.

Fue también Barcelona un paraíso donde moraba el dios Maradona, que ha muerto, según decía el maestro Ruano, como se mueren todos los hombres, “porque Dios se cansa de que vivan y para vivir eternamente”. En Barcelona vive hoy otro dios, Messi, que llegó al Nou Camp llovido del cielo, pero harto de la tabarra separatista del mes que un club, ya pasea por las Ramblas con su malestar a cielo abierto. Removerá cielo y tierra para marcharse con carta de libertad a vivir ésta a otra parte, asestando una patada en pleno cielo de la boca al cansino separatismo culé.

Desde que los rojos se llevaron a Moscú el oro del BancoEspaña, no era Madrid tan preciado. Aun queda el tesoro del estanque del Retiro, un sinfín de monedas esparcidas por propios y extraños. “Madrid, rompeolas de las Españas”, cantaba Machado. Ese sadismo ideológico que hoy desgobierna España persigue anegarlo bajo la ola del intervencionismo colectivista impidiendo que prospere y progrese. Raro es que los apóstoles del federalismo se conviertan ahora al centralismo fiscal. Pero sumando su odio al colectivismo, se comprende su obsesión tan enfermiza por cortarle las alas a Madrid en lugar de intentar que Cataluña las tuviera iguales o mejores.

Empieza Madrid a parecerse a aquél Berlín Occidental, al que llegaban muchos alemanes del lado Oriental huyendo del comunismo y en busca de libertad y mejor vida. A Madrid han llegado, siguen llegando y llegarán familias, empresas y negocios, huyendo de políticas sectarias y disparatadas. En Madrid ven el cielo abierto de una mejor fiscalidad, mejores servicios públicos y una convivencia más pacífica. En suma, un proyecto, tanto regional como municipal, más estable y eficaz para el progreso y la prosperidad. Y gracias a su alcalde, las luces de Navidad españolean por Madrid. Cuando arreciaban los duros días del bloqueo, el que fuera alcalde de Berlín, Ernst Reuter, dejó dichas estas perdurables palabras: “Aquí en Berlín, nadie necesita de lecciones académicas sobre la democracia, la libertad y tantas otras cosas bellas que hay en el mundo. Aquí cada uno vive todo eso, lo vive cada día y cada hora”. Quiera Dios que Madrid no reedite estas palabras.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 29 de noviembre de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/219391/opinion/de-madrid-al-cielo.html

Alarma

Hasta en cinco ocasiones un Sánchez desconcertado y con sonrisa forzada repitió ante la nación que el virus no distingue colores políticos, ideologías ni territorios. Semejante comentario, impensable en Italia, Alemania o Francia, provoca más alarma que el coronavirus. Pero era la excusatio non petita a la acusatio manifiesta de quien ha practicado en la vida nacional una política estrecha y sin vuelos, atizando las discordias civiles, saturando de prejuicios ideológicos y exagerando la contraposición de intereses entre los españoles. Día tras día los italianos son más italianos, los alemanes más alemanes y los franceses más franceses, pero los españoles estamos cada vez más desunidos, observando perplejos la sectaria, raquítica y miserable mentalidad de ciertos políticos, especialmente dirigentes autonómicos.

Una turbulenta atmósfera de intrigas rodea ya a esa heterogénea coalición que apuntala al Consejo de Ministros, del que emerge una inquietante humareda de egoísmos. Bien sabe el comunismo que todo lo que signifique confusión sirve para la causa revolucionaria y subversiva. Algunos se aplicaron decididamente a ello aunque sin lograr la puesta en marcha de sus colosales aparatos del colectivismo y nacionalización. Otros se delataron por su rasgo mas acusado: la ambición de poder, bajo la que se esconde un partidismo miope y cicatero y una indigencia de soluciones.

Todo empezó mal. Los españoles no somos de medias tintas, sino de francas y directas acciones. Preferimos saber antes que aprender después. Cuando más necesaria era la claridad en las informaciones y la rapidez en las decisiones, el Gobierno receloso y corto de miras se limitaba de forma calamitosa a señalar hechos sin sugerir remedios y a decir verdades parciales. Por tactismo ideológico compraron al feminismo la paz de un día hipotecando durante meses la salud de muchos españoles. Y cuando una preocupación común se adueñó de la ciudadanía decidieron finalmente cargar la escopeta mientras la perdiz quedaba fuera de tiro. Inevitable el resultado: Un Gobierno ineficaz, incapaz e impotente arrollado por los acontecimientos presentes y futuros: una peligrosa pandemia, un  desorden productivo y una desintegración económica.

Si salimos de esta crisis, no será gracias al Gobierno, sino a pesar del Gobierno. En nuestra Historia hay momentos convulsos en los que el pueblo español demostró más altura moral que sus dirigentes políticos. El actual es uno de ellos. Con el esfuerzo de toda la nación, con los recursos magníficos de abnegación y de sacrificio que anidan en nuestros corazones superaremos esta hora difícil que debe servirnos de aglutinante. Es preciso agruparnos sin rivalidades ni odios y sacar a relucir nuestro gen unitivo nacional. Tiempo habrá para el análisis minucioso y la crítica implacable. Porque se pueden pedir cuentas a individuos, pero no se debe entorpecer la protección y el bienestar para un pueblo entero. Tengamos confianza. Seamos disciplinados. Trabajemos sin descanso con afecto desinteresado y espíritu de cooperación. Y, por supuesto, agradezcamos, admiremos y animemos con entusiasmo a esos luchadores infatigables de nuestro sistema sanitario que con generosidad y entrega han cogido a España en sus brazos. Soldados enviados a librar una guerra con el enemigo ya dentro.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 15 de marzo de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/211048/opinion/alarma.html

Re-transición

¿Qué pasa cuando una sociedad llega a la opulencia? ¿Es que pierde sus valores morales? preguntó un sindicalista japonés a Robert F. Kennedy, Procurador General de EEUU, en un viaje de éste por países orientales. En “Leales amigos y temibles enemigos” el hermano de JFK narra lo que respondió al nipón: Ciertamente no tenía que ser así. Su país había alcanzado el más alto nivel de vida en el mundo, formó ciudadanos solidarios entre sí y también con los pueblos de otros países, y contaba con un gobierno preocupado por garantizar la libertad y la prosperidad.

Hubo en España una generación nacida durante la guerra civil que creció en una áspera posguerra de miseria y penalidades; algunos, forjados por la austeridad vivida, iniciaron su carrera en la vida pública al final del franquismo, protagonizando después uno de los retos más estimulantes de nuestra historia contemporánea como diseñar el futuro de un pueblo en libertad y reconciliación. Aquella ejemplar dinámica de participación en convivencia democrática se ha agotado y pareciera como si, alcanzando ciertos niveles de opulencia, los españoles hubiéramos cegado los manantiales de lo moral, diagnóstico aplicable también a una Europa pronta a convertirse en asilo de indigentes morales. Tras cuarenta años del cambio decisivo, la fe en la infalibilidad del político se ha esfumado. La generación de los actuales dirigentes carece de la madurez y disciplina de sus antecesores. Aquellos hombres íntegros, honrados y hasta valientes se jugaron su libertad y hasta su vida; óptimos gestores y fieles servidores públicos, la ciudadanía confió en ellos y les delegó su poder soberano retirándose confiados a sus quehaceres cotidianos. Hoy esa misma ciudadanía se estremece ante una achatada combinación entre gestión ineficaz, consecuencia de una nefasta obsesión por la ideología, y corrupción generalizada a derecha y a izquierda, efecto del arrinconamiento de la idea de servicio al bien común. Dominan la escena una palpable desconfianza y un manifiesto alejamiento de la clase política. Ante la pérdida de credibilidad del hombre público, ante la asfixiante e impertinente maquinaria partitocrática, los españoles reclaman una democracia de personas y no de partidos, deseando que el poder vuelva a sus manos para contribuir a la arquitectura de una nueva sociedad.

No extraña que sean la duda y una franca desorientación las únicas actitudes razonables que los ciudadanos puedan hoy adoptar. Ellos tienen derecho a dejarse oír y a ellos es preciso con urgencia hablar. La España oficial retrocede; la real avanza. Hubo un tiempo en que la política apasionaba y los políticos conquistaban entendimientos y corazones con sus posiciones claras y sólidas convicciones. Si hasta las mociones de censura servían para exponer programas de gobierno. Ya no hay pasión sino odio, ni política seria sino pantomimas publicitarias resultando tarea prioritaria regenerar los principios de la Transición con savia nueva y visión de águila, no de topo. Ante la ausencia de liderazgo político es hora de reclamar el liderazgo cívico de fundamento moral.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 18 de junio de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/178747/opinion/re-transicion.html

Incompetencia y bancarrota

La anécdota transcurre en la Alemania ocupada por los aliados tras la II Guerra Mundial. En algún punto donde coinciden las zonas de ocupación de la URSS y los EE.UU, discuten sobre democracia soldados de ambos ejércitos. El norteamericano da su definición: “Nuestra democracia significa que yo puedo gritar frente a la Casa Blanca: Truman no es un buen presidente. Quiero un presidente mejor que Truman. Y no me ocurre nada”. El soviético replica: “También nosotros tenemos democracia. Yo puedo gritar frente al Kremlin: Truman no es un buen presidente. Quiero un presidente mejor que Truman. Y no me ocurre nada”.

En una democracia el gran desafío para los gobernantes es lograr que hasta su altura llegue el pensamiento y la opinión de los gobernados. Y es tarea ardua salvaguardar un orden de participación de los ciudadanos en la esfera pública que actúe como contrapeso a las instituciones estatales. El objetivo último sería que la acción política, fundada en principios morales, redunde en beneficio del pueblo. La política no es mera gestión de poder, necesita de una dimensión moral, pues sin ella aflora el partidismo y la demagogia. Y eso no es gobernar. Lo decía Antonio MauraSe puede estar en el Gobierno pero no gobernar. Porque gobernar, lo que se dice gobernar, consiste en una tarea extremadamente difícil: estar al servicio de todo un pueblo. Así es la política grande, la de la conveniencia pública.

Empachados de relativismo y borrachos de ideología, hemos olvidado qué son la política grande y la conveniencia pública, convirtiéndonos en una nación ¿paradójica o cínica? Defendemos la vida combatiendo la pandemia al mismo tiempo que nuestra clase política tramita la legalización de la eutanasia. Denunciamos toda forma de violencia y de acciones fuera de la ley mientras que un detestable tinglado político permite a minorías partidarias del terrorismo y del golpismo condicionar nuestra convivencia y prosperidad. Y ante la mayor crisis económica de nuestra historia contemporánea, el Gobierno, en vez de mirar al futuro, se distrae infantilmente revolviendo el pasado; en vez de aplicar remedios se ofusca persiguiendo venganza. ¿Estamos locos o somos amorales? Cada día nos parecemos más a aquella nefasta República alemana de Weimar que, entre una política incompetente y una economía en bancarrota, sucumbió, ayuna de liderazgo moral, a manos de un charlatán de cervecería con camisa parda. También aquél quería ganar una guerra perdida años antes.

Ante políticos de moral raquítica que, aferrados al poder y a la patrimonialización del cargo, no vacilan en contradecirse, en faltar a su palabra o renegar de sus actos, ante fabricantes de buenas palabras y eslóganes atractivos con que disimular la falta de sentido de Estado, ante pésimos gestores ocupados únicamente en escenificar como actores dando empaque a su propio yo inoculando su fanático sectarismo, resulta más necesario que nunca defender la democracia haciéndola invulnerable a toda suerte de fraudes y abusos. Y si algún ciudadano grita pidiendo un presidente mejor, que no le ocurra nada.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 20 de septiembre de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/216940/incompetencia-y-bancarrota.html

El apagón del 14 de abril

La II República es a la democracia lo que la silla eléctrica a la electricidad. No llegó por sufragio universal. Las elecciones del 12 de abril fueron municipales y 22.150 concejales monárquicos triunfaron sobre 5.775 republicanos. Pero como un cortocircuito en el sistema, se proclamó la II República. Comenzó como progreso, pronto mudó a retraso y sucumbió en tragedia por sectarismo y demagogia. El no es esto, no es esto, de Ortega, Marañón o Pérez de Ayala, demuestra que el amor de aquél régimen a la libertad fue una simple y verbal declaración. De la alegría soleada del 14 de abril se pasó a los negros nubarrones de un republicanismo radical, antirreligioso y netamente masónico desembocando en oscuridad frentepopulista, sometida a la estricta obediencia soviética.

El Frente Popular hundió a la República en un reguero criminal de elecciones amañadas y eliminación de adversarios, como José Calvo Sotelo, crimen de Estado igual al cometido por el fascismo italiano con Matteotti. La táctica de los Frentes Populares, creada por el stalinista Dimitrof, fue la favorita del partido comunista que siempre se comportó en los sistemas democráticos de la época como un submarino en inmersión del cual solo se ve el periscopio. Durante la República actuó como caballo de Troya atacando con total desfachatez a la democracia desde dentro y avanzando hacia el poder en alianza con unos socios, aniquilados implacablemente (Andres Nin, del POUM), cuando estorbaban en el camino hacia la victoria final.

También fue grande el desacierto político de hombres como Niceto Alcalá-Zamora, y grande su responsabilidad en la guerra civil. Por su conducta personalista y estrecha, cerrando el camino a las fuerzas triunfantes en las elecciones de 1933, el que fuera presidente de la República entregó ésta al marxismo. Fue una víctima más del régimen que deliberadamente ayudó a implantar y que acabó por eliminarle. Alcalá-Zamora, católico y republicano, burgués y “de orden” fue el figurón que tremolaron los republicanos para aplacar el temor de los conservadores. En 1945 publicó un libro, Régimen político y convivencia en España. Lo que debe ser y lo que no debe ser, en el que demuestra cómo la misma República violó su propia legalidad aunque descuide señalar que él consintió en ello. Se refería a la revuelta de Asturias de octubre de 1934, brutal golpe de Estado de la izquierda marxista contra la legalidad republicana. Esta fue defendida únicamente por la derecha combatiendo y encarcelando a los golpistas, puestos en la calle más tarde por el gobierno del Frente Popular mediante una parodia de amnistía.  

Algunos se empeñan hoy en presentar aquél fatídico régimen como un idílico hábitat de libertad y justicia, olvidando que el marxismo jamás soporta la democracia sino en cuanto sirve a sus fines. Y si se ve contrariado, rompe el juego parlamentario y quiebra la convivencia democrática tratando de imponerse por la fuerza. Los grandes remedios contra el marxismo son siempre la democracia, la libertad y el bienestar, que nunca vieron la luz durante el apagón republicano.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 15 de abril de 2018. https://www.elimparcial.es/noticia/188721/opinion/el-apagon-del-14-de-abril.html

Fuente gráfica: Diario ABC

Crispación y deconstrucción

Para el Gobierno de la coalición quienes protestan en las calles de España contra Sánchez crispan y contagian. Pero ese mismo Gobierno ve con buenos ojos las protestas callejeras contra Trump. “O nosotros en el poder o el desorden en las calles” fue y es consigna comunista. Largo Caballero, el Lenin español, vociferaba: “si no ganamos el poder en las urnas, lo haremos en la calle”. Y creyendo el ladrón que todos son de su condición, el aprendiz de Lenin tacha de golpistas a los golfistas de Núñez de Balboa.

Machaconamente la coalición repite que el Estado de alarma salva vidas. Pero hay partidos políticos que para salvar vidas prorrogando el Estado de alarma exigen concesiones de lo más variopinto: derogar una reforma laboral, gestionar los fondos para la renta mínima, lograr mayor nivel de autonomía, reanudar la mesa del separatismo…¿Qué tendrán que ver tales mercancías de contrabando con la salvación de vidas? Más que salvar vidas, algunos comercian con vidas para ir a lo suyo.

Pero el Estado de alarma además de salvar vidas, también las resucita. Y en cantidades industriales. Quien fuera director de El Faro de Ceuta cuenta que en la sección Ecos de Sociedad del diario, se publicó una nota necrológica de un conocido comerciante de la ciudad. Pero resultó que el hombre no había fallecido. Cierto es que estuvo varios días en coma y que alguien de la familia había dicho al redactor del periódico: “De esta noche no pasa”. Pero pasó. Y un buen día se presentó en el despacho del director: “Vengo, le dijo, a darle las gracias por los elogios que me dedicaron en la nota necrológica. Pero ya ve usted que estoy vivo. Y, claro, tienen ustedes que rectificar”. El director llamó al redactor que había escrito la noticia: “Este señor es don Fulano; como ve, no está muerto”. “No, no lo está”, respondió el redactor. “Pues tienen que rectificar”, pidió el “resucitado”, el cual ante la propuesta del redactor de incluir su nombre en la sección de nacimientos, se puso hecho un basilisco. Y el redactor concluyó: “de todas formas antes o después, usted se morirá. Reconozca que lo que hemos hecho ha sido anticipar la noticia”. Sánchez se anticipa siempre hacia atrás.

Al igual que la reconstrucción de Rusia tras la revolución bolchevique fue posible (es un decir), a base de comunismo y de la electrificación del país, Sánchez cree ciegamente que la deconstrucción de España será viable también gracias al comunismo de su vicepresidente y al enchufe de sus amiguetes. Vinieron a regenerar y a ser transparentes pero día a día se embarran en el revanchismo y la mentira y pintan de negro el futuro. Su reconstrucción consiste en que la gente no prospere por sí misma, sino con la ayuda del Estado.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 7 de junio de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/213855/opinion/crispacion-y-deconstruccion.html