Nacida en Desenzano, a orillas del lago de Garda, Angela Merici vive el cristianismo auténtico de sus padres. Todas las noches se leía en familia el Santoral. Para llevar una juventud fuerte y espiritual, y comulgar con la máxima frecuencia, se hace terciaria franciscana e imparte lecciones de catecismo a los niños de su pueblo. Pierde a sus padres muy joven; y lo siente tanto, que llega a creerlo falta de confianza en Dios, y pide perdón por ello. Tiene que enfrentarse sola con una vida dura; y la supera, añadiendo prácticas fortificantes de penitencia.
Un día, un hombre de la calle le pregunta «¿En mi ambiente mismo, cómo podré santificarme?». Y ella responde: «Haga en cada momento lo que querrá haber hecho en la hora de la muerte». Con cuarenta años y gran temple penitencial peregrina en 1540 hasta Tierra Santa y Roma, las tierras de Cristo y de su Vicario, el Papa Clemente VII, de quien es paternalmente recibida en audiencia
Como su magisterio catequético es virtuoso y fructífero, se le pide que continúe su labor docente en Brescia. Frente a la corrupción de costumbres, aumentada por el humanismo pagano de algunos renacentistas, funda en la iglesia de Santa Ana de Brescia en 1535 una congregación religiosa bajo el patronazgo de Santa Ursula, la primera orden femenina enseñante de jóvenes cristianas, capaces de las más altas metas, las Ursulinas, que se despliegan por el mundo en el campo de la formación de la mujer.
Su vida, sin ser vistosa ni de relumbrón, se repartía entre el puro servicio a los demás, enseñar al que no sabe, y su entrega a Dios, un ideal sencillo y sacrificado. Al morir Santa Angela de Mérici, el 27 de enero de 1540, las últimas palabras resumen su vida: «Sí, Dios mío, yo te amo». Su atributo es un crucifijo florido que perfuma la mundo.
Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
San Avito
Signa con su sangre el cristianismo floreciente del Africa romana. Su nombre lo llevarán dos obispos muy destacados: San Avito de Vienne, en el siglo V, incansable frente al arrianismo, y San Avito de Clermont, a fines del siglo VII.
Igualmente, un soldado y ermitaño en Ruffes del Perigord, a comienzo del siglo VI; y en Orleáns un santo abad por esos mismos años.
Y ya en el siglo XX, un célebre misionero español de la Compañía de Jesús, mártir en China.
Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
¿Cómo los medios de comunicación eclipsan la verdad y convierten la información en un negocio? La degeneración del lenguaje, el abuso de conceptos talismán, la opinión prefabricada, la propaganda tendenciosa, el terrorismo intelectual, la desinformación, el sensacionalismo informativo… todo ello son técnicas de manipulación que emplean los medios de comunicación.
Te lo contamos en Libercast.




