De vida centenaria, actividad febril rebosante de eficiencia y orden, tanto en la Iglesia como en el mundo, cristianizó la humanidad y ordenó justamente la estructura y organización de la jerarquía eclesiástica. Siempre portó el Evangelio en una mano y la Ley en otra; el amor y la justicia fueron sus ansiadas divisas. Patrón de quienes aman la Justicia y el Derecho.
Desde el castillo de su nombre junto a Villafranca del Panadés, marcha a Bolonia, donde se especializa en Derecho llegando a ser destacadísimo catedrático de aquella Universidad. Al hacerse dominico, renuncia a su canonjía en Barcelona. Compiló las Decretales de Derecho Canónico. Trabajó en la evangelización de Mallorca. Tras ser sustituido como Superior General de la Orden Dominicana, impulsa las misiones. Funda escuelas de árabe en Túnez y Barcelona; y de árabe y hebrero en Murcia. Promueve la fundación de la orden de la Merced. Murió santamente con 99 años el 6 de enero de 1275 siendo honrado en sus funerales lo mismo por el pueblo y sus obispos, que por los reyes Jaime de Aragón y Alfonso el Sabio.
Hercúleo dominico, canonista riguroso, confesor de reyes y papas, Raimundo de Peñafort fue autor de un manual para confesores (Summa de casibus). Hombre de leyes, consejo y gobierno, ha pasado a la posteridad a través de su estatua yacente sobre el sepulcro en la catedral de Barcelona, de su rostro abstraído y melancólico, tal y como lo retrató fray Angélico en el convento florentino de San Marcos y de su leyenda descriptiva del viaje que sobre el mar le llevó desde Sóller, en la isla mallorquina, hasta Barcelona, a bordo de su capa y teniendo por mástil a su bastón. Todo muy eficiente y en orden.
Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
San Luciano
Sacerdote de Antioquía, profesor de exégesis bíblica y fundador de la Escuela de Antioquía, traduce el Antiguo Testamento, su campo propio; y destaca pro su virtud, sabiduría y oratoria.
Durante la persecución de Galerio Maximiano, es martirizado en Nicodemia, el 7 de enero del año 212, y sepultado en Helenópolis de Bitinia. Al hacer su panegírico San Juan Crisóstomo, destaca cómo la devoción eucarística le llevó a celebrar la Santa Misa en la prisión, la víspera de su martirio, teniendo como altar el propio pecho.
Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
