Archivo por meses: junio 2024

21 de junio. San Luis Gonzaga (1568-1591)

Primogénito de una familia nobilísima, su padre es príncipe y marqués de Castiglione, su madre dama de honor de la reina Isabel de España, Luis está destinado, desde su niñez, a lo más alto, se le adiestra para mandar y ser un gran capitán, sin olvidar el lujo y el saber que conviene a un noble de esa Italia guerrera, fastuosa y humanista.

Pero cuando se le lleva de corte en corte, incluso a la de Felipe II en Madrid, el joven Gonzaga se descubre a sí mismo ajeno a aquellos entusiasmos mundanos. El es una figura delicada y espiritual que muy pronto hace voto de castidad y a los dieciséis años quiere ser misionero. Venciendo la dura oposición paterna, en Roma es modelo de novicios jesuitas, asombrando a todos con su santidad y tras un heroico comportamiento durante una epidemia de peste, muere muy joven aún, como el polaco Estanislao de Kotchka y el brabanzón Juan Berchmans, los otros dos donceles de la Compañía.

Patrono de la pureza adolescente y de la juventud, San Luis Gonzaga maravilló a santos como San Carlos Borromeo y San Roberto Belarmino, y es una de esas glorias auténticas empañadas por una piedad ñoña que se ha ido posando sobre su recuerdo como una espesa capa de polvo, ocultando su ejemplo de cristiano fuerte y decidido en la empresa de dedicación total a Dios con una generosidad y un arrebato que sólo podía tener un joven.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

20 de junio. San Silverio (…-537)

Natural de la Campania, hijo del Papa Hormisdas, Silverio fue elegido Papa por la influencia del rey godo Teododato, y tuvo un pontificado breve y tumultuoso, a causa, según un antiguo hagiógrafo, de «dos mujeres locas y atrevidas», la emperatriz Teodora, casada con Justiniano, y amiga de los herejes condenados en el concilio de Calcedonia, y Antonina, esposa de su general Belisario.

Silverio se negó a revocar las decisiones de su antecesor Agapito, declarando que «antes perdería el pontificado y la vida que deshacer lo que santamente había hecho su predecesor», y por obra de los manejos de estas dos mujeres, aliadas con un clérigo ambicioso, Vigilio, perdió ambas cosas. El Sumo Pontífice fue hecho preso, vestido de monje y conducido al destierro en una isla, donde afligido de pobreza, calamidades y miserias, de puro maltratamiento vino a a morir. Por eso la Iglesia le venera como mártir.

Vigilio, su sucesor, fue menos maleable de lo que esperaba Teodora y acabó renunciando a la cátedra apostólica que había usurpado, aunque a la muerte de Silverio fue elegido papa. Con él Roma tuvo durante un largo período una política titubeante e insegura, que acentuaba aún más la firmeza heroica de que había dado muestras San Silverio.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

19 de junio. San Gervasio y San Protasio (siglo I)

Hijos gemelos de San Vital y Santa Valeria, que tras el martirio de sus padres vendieron todos sus bienes para repartir su importe entre los necesitados y se hicieron bautizar. Por negarse a adorar a los ídolos, se les decapitó bajo Nerón. Siglos después, sus cuerpos serían exhumados por San Ambrosio, obispo de Milán, quien guiado por un presentimiento, sueño o visión sobrenatural descubrió el lugar donde estaban sepultados.

Lo cuenta San Agustín en sus Confesiones: «Fue entonces cuando descubristeis por medio de una visión al obispo de Milán el lugar donde estaban sepultados los cuerpos de los mártires… los habías conservado al abrigo de la corrupción en vuestro misterioso tesoro para hacerlos salir de allí en el momento oportuno». El mismo San Agustín afirma que mientras los restos de ambos mártires eran trasladados a la basílica ambrosiana, obraron milagros, siendo causa de que un ciego recobrara la vista y unos endemoniados se vieran libres del Maligno.

San Gervasio y San Protasio pertenecieron durante mucho tiempo al misterio de lo desconocido, y de pronto una visión divina y la solicitud del obispo de Milán devuelve sus vidas a la luz, hacen milagros, se les erigen iglesias, y en luminoso estilo de San Agustín, su reaparición evoca la opulencia espiritual de la santidad, a menudo opaca para nosotros, que Dios hace visible cuando conviene.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

18 de junio. Santa Isabel de Schönau (1129-1165)

Isabel ingresó en la primera mitad del siglo XII en el monasterio de benedictinas de Schönau, en la Renania-Palatinado, no lejos de la orilla izquierda del Rhin y de la ciudad de Fráncfort. En 1157 fue superiora de la comunidad y murió ocho años después. La vida de esta monja no parece haber tenido gran relieve. Sin embargo, hay muchas cosas en su vida interior que nos resultan conocidas gracias a cuatro libros que compuso y que completó su hermano Egberto. Libros extraños, hechos de visiones, de éxtasis místicos, de momentos indecibles que apenas pueden trasladarse a palabras.

Santa Isabel en realidad no fue canonizada formalmente, pero enseguida se le tributó un culto que la Iglesia no ha desautorizado nunca. En su obra narra los espantosos años de prueba que padeció, con aridez espiritual, hastío y fortísimas tentaciones de dudas sobre la fe, hasta el punto de creerse abandonada por Dios. La prueba termina con la aparición de la Virgen.

Entre sus escritos hay una escena inolvidable en la que se ve el Infierno, y cómo los ángeles acumulan en un platillo de la balanza las buenas obras, mientras el demonio pone en el otro los pecados, que pesan mucho más. Hasta que la justicia divina manifiesta el desbordamiento irresistible de la misericordia: el ángel añade a los méritos humanos una Hostia, y el platillo se vence por su lado como si lo empujara un peso infinito.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

17 de junio. San Gregorio Barbarigo (1625-1697)

Veneciano de familia senatorial, huérfano pronto de madre, quedó al cuidado esmeradísimo de su padre. Con apenas veinte años Gregorio acompañó al embajador Contarini al congreso de Munster, y allí conoció al nuncio de la Santa Sede, Fabio Chigi, que influiría mucho en él. A su regreso fue magistrado, pero le atraía la vida religiosa y estuvo a punto de hacerse carmelita, hasta que decidió ingresar en el clero secular iniciando sus restudios en Padua.

En 1655 era sacerdote, y enseguida le llamó a Roma su consejero de Munster, que era ahora el Papa Alejandro VII. Nombrado obispo de Bérgamo, encontró una diócesis muy abandonada, la cual transformó por completo con su ejemplo de austeridad, la fundación de un seminario y la solicitud con que atendía a su grey. Más tarde, siendo cardenal, pasó a Obispo de Padua donde también combatió la relajación de costumbres y logró una reforma inspirada en San Carlos Borromeo.

Obispo popularmente famoso por el caudal de limosnas que repartía y por la severidad con que reprimió abusos muy antiguos, San Gregorio Barbarigo hizo frente a varias rebeliones de canónigos, le dispararon pistoletazos y un párroco fijó en lugares públicos una violenta sátira contra él. Murió con merecidísima fama de santo y fue canonizado en 1960.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

16 de junio. San Juan Francisco Regis (1597-1640)

Nacido en un pueblo próximo a Narbona de una familia de mercaderes, Juan Francisco se educó en los jesuitas de Béziers y en 1616 ingresó en el noviciado que la Compañía de Jesús tenía en Toulouse. Aun antes de ser jesuita, ya se contaban de él prodigios por su heroica actuación durante la peste que azotó aquella ciudad. Su sueño fue evangelizar el Canadá francés, pero nunca se lo consintieron, y dedicó su apostolado a su tierra natal. El apóstol del Languedoc, o «el santo», así era conocido.

Más tarde fue enviado a Montpellier. Allí, y al final de su vida en Puy, feudo tradicional de los calvinistas, se consagra a rehacer la fe y las costumbres, tan maltrechas en aquellas comarcas después de las guerras de religión. Las multitudes acudían a oír a aquel religioso de sotana raída y con remiendos, y de oratoria poco brillante, a menudo tachada de vulgar, pero que sacudía las conciencias con palabras sencillas e irresistibles. Cuando no predicaba o confesaba, recorría las aldeas más apartadas hablando de Dios a los campesinos que no veían un cura en todo el año, y atendía solícitamente a los herejes consiguiendo muchas conversiones.

La fundación de una serie de casas de refugio para mujeres de vida airada dio pie a calumnias y amenazas de muerte, pero lo más duro fue la postura incomprensiva de sus superiores, quienes juzgaron que se excedía en su celo, y que a menudo pusieron no pocas trabas a su actividad, por lo cual San Juan Francisco Regis puede ser también considerado como mártir silencioso de la obediencia.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

15 de junio. Santa María Micaela del Santísimo Sacramento (1809-1865)

La llamada Madre Sacramento, en el mundo María Micaela Desmaisiéres López de Dicastillo, vizcondesa de Corbalán, es la imagen de la santidad moderna perseguida y calumniada por los buenos. Los buenos son obispos, confesores, religiosas, católicos practicantes, gentes que estaban en paz con su conciencia y que creían obrar de este modo.

De esta madrileña de alta nobleza, alumna de las monjas más selectas de Pau, criada en un palacio de Guadalajara, hermana de un ilustre diplomático en París y otras capitales extranjeras, que frecuentaba la alta sociedad, se esperaba otra cosa: una boda proporcionada a su rango, otras costumbres y una piedad más discreta. En vez de eso, renuncia por Cristo a las grandezas nobiliarias de su familia y al mejor porvenir como vizcondesa de Corbalán. Ella va sintiendo la llamada de la caridad para levantar a los necesitados y, especialmente, a las jóvenes caídas o en peligro. Así, se dedica en el Madrid de mediados del siglo XIX a atender a mujeres descarriadas y enfermas. La llaman loca, se suceden contra ella episodios de incomprensión, campañas de prensa, gravísimas penurias económicas, insultos, intentos de asesinato. «Tan sola, tan triste, tan despreciada» dice de sí misma.

Un pequeño grupo de locas se une a ella en medio de las dificultadas que parecen invencibles, y sobre ellas ejerce la pedagogía que no encontraron en su hogar ni en su ambiente. Su máxima devoción personal fue la adoración Eucarística, hasta tomar como nombre completo María Micaela del Santísimo Sacramento. En 1859 funda la congregación de las Adoratrices y Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, con la ayuda y el consejo de San Antonio María de Claret, para preservar y regenerar a las jóvenes. El instituto se extiende por toda España. Desafiando la epidemia de cólera, Santa María Micaela acudió en auxilio de la casa de Valencia y allí murió contagiada. Fue canonizada en 1934 por sus heroicas virtudes.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Santa Benilde

La repercusión en Córdoba del martirio en dos días consecutivos de junio, primero de San Fándilo y después de Santa Digna, San Félix y San Anastasio, movió el 15 de junio del año 853 a una anciana de nombre Benilde y natural de Córdoba a presentarse a los jueces , como narra San Eulogio. Y con tanta serenidad y valor, que admiró a todos los que presenciaron su defensa del cristianismo.

Con sangre, siendo degollada, quedó rubricado el testimonio valiente. Tras ser alzado su cuerpo sobre unos palos, lo quemaron y esparcieron sus cenizas, juntamente con las de los mártires de días anteriores. 

Santa Germana Cousin

 En Pibrac, pueblo de la comarca de Toulouse, nace Germana Cousin. Cuando sólo tenías dos años pierde a su madre. La segunda esposa de su padre no cumple como una madre para con ella; y la mantiene alejada de sus nuevos hermanos, dedicándola desde los seis años a cuidar en el campo un pequeño rebaño.

Desheredada del mundo, su herencia fue Dios en la oración y ante el Sagrario. Sus horas transcurren como Avemarías del Rosario de su pastoreo, haciendo el bien a todos sin temor a las burlas. En 1601 terminarían sus 22 años fructíferos en la escuela del dolor y de la humillación.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

14 de junio (San Eliseo (siglo IX a. de C.)

Tremenda figura del Antiguo Testamento, un labrador del que se nos dice que era hijo de un tal Safat y que estaba arando con doce yuntas cuando pasó junto a él el profeta Elías y le echó su manto por encima, transmitiéndole así sus poderes sobrenaturales. Tras despedirse de los suyos, Eliseo ofrece un par de bueyes en sacrificio y sigue al maestro, a quien, antes de ver cómo era arrebatado al cielo en un carro de fuego, pide la confirmación de su espíritu de profecía.

El segundo libro de los Reyes dedica diversos capítulos a este hombre fuerte y singular que lucha enérgicamente contra la idolatría y va sembrando su camino de portentosos signos del poder de Dios; multiplica panes y también el aceite de unas tinajas, sana a un monarca leproso, incluso resucita a un niño. Eliseo es como una vaga prehistoria anunciadora de Cristo, anuncia lo sublime desde un mundo todavía lleno de hosquedad e imperfección. De hecho, sus milagros, impresionantes y con el sello de la intervención divina, no tienen aún el toque inconfundible de delicada humanidad, de Dios hecho carne y sentimiento, que tienen los milagros de Jesús.

El gesto de Elías recubriendo a San Eliseo con su manto significa que lo oculta a los hombres para meterle en un ámbito sobrenatural que el labrador acepta dócilmente, atendiendo la llamada brusca y definitiva de Dios por la que lo deja todo.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Santa Digna, San Félix y San Anastasio

Al día siguiente del martirio de San Fándilo, quien los había animado a morir por Cristo, fueron degollados el 14 de junio del año 853 en Córdoba Digna, Félix y Anastasio. Tras su degollamiento fueron quemados sus cuerpos y arrojados al río Guadalquivir

La primera, natural de Córdoba, era una religiosa contemplativa en el cenobio femenino, atendido por el monasterio tabanense.

San Félix, nacido en Alcalá de Henares, formado en la vida monástica de Asturias y destinado después al monasterio tabanense en Córdoba.

San Anastasio, cordobés de nacimiento, que había comenzado sus estudios en las aulas de la iglesia de San Acislo, donde fue ordenado diácono, para terminarlos en el monasterio tabanense, donde abrazó la vida religiosa y fue ordenado sacerdote.  

Los Santos, una noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Quinciano

Obispo de Rhodez en Francia, rige su diócesis en los tiempos difíciles de la invasión de los bárbaros. Después de haber sido expulsado de su sede a las montañas de Alvernia, pudo regresar a su sede episcopal, una vez consolidada la dominación goda. Y allí permanece santamente hasta su muerte el año 527, reafirmando las sanas costumbres y la disciplina eclesiástica, tan perturbadas como consecuencia de aquellas convulsiones políticas y sociales.

Los Santos, una noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

 

13 de junio. San Antonio de Padua (1195-1231)

Hijo de Martín de Bullones y de Teresa Tabera, no se llamaba Antonio sino Hernando, y no era de Padua sino de Lisboa. A los 15 años, elige otro nombre y se entrega a una vida de fervor y estudio, según la regla de San Agustín para convertir fieles en África y morir mártir, pero los caminos de la Providencia le llevan a Italia, y allí el que había estudiado Teología, primero en Lisboa y luego en Coimbra, será humildísimo franciscano hasta que por obedecer a sus superiores se va a revelar como un predicador portentoso y un sabio de profundos conocimientos.

En Coimbra contempla a cinco franciscanos en viaje misionero a Marruecos. Cuando poco después le llega la noticia de su martirio, decide hacerse franciscano, con el nombre de Antonio, para que nadie le conozca y ocupar el puesto de ellos. Ya en el norte de Africa, cae víctima de una enfermedad. Y lo embarcan hacia España. Pero una tempestad lo desvía a Sicilia. Asiste al Capítulo de Asís con San Francisco. Vive en el convento de Monte Paulo en vida retirada de trabajo manual. 

Y es en Forli donde se descubre ocasionalmente su fervorosa y arrebatadora elocuencia, y donde recibe el destino de su vida sacerdotal. Como profesor de Teología y predicador universal por el sur de Francia y norte de Italia, alcanza San Antonio la popularidad taumatúrgica de oración y santidad, que le harán algo familiar para tantos: lo mismo para el que intenta encontrar algún objeto querido y perdido, como para la que intenta encontrar a alguien que la quiera y no la pierda.

La Iglesia le incluye entre sus doctores. Pero sobre todo destaca como taumaturgo admirable en la escuela franciscana de la sencillez y del amor por las cosas humildes: es el santo que predica a los peces cuando los hombres no quieren escucharle. De él se dice que una noche tuvo a al Niño Jesús en sus brazos, y así se le suele representar en la iconografía. La anécdota de cierto ladrón que le robó un manuscrito y que se sintió irremisiblemente empujado a devolvérselo ha hecho que en el culto popular San Antonio sea el que ayuda a encontrar lo perdido, el que hace recobrar las cosas extraviadas; y nada más extraviado por nuestro descuido que Dios en nuestras pobres vidas.

El Papa Gregorio VI le canonizó antes de cumplir un año de su muerte, acaecida el 13 de junio de 1231, a los 36 años, en la ciudad de Padua, de la que es el famoso patrón celestial, San Antonio de Padua, y uno de los santos más simpáticos, venerados y diríase que asequibles de todo el catolicismo, con un plus de piedad que nos conmueve particularmente.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Fándilo

Sacerdote y monje de San Salvador de Córdoba, su patria; mencionado por San Eulogio en su memorial de los santos; en la persecución del emir Mohamed, es decapitado el 13 de junio del año 853.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

12 de junio. San Juan de Sahagún (1430-1479)

Juan González de Castrillo, hijo de hidalgos leoneses, nación en Sahagún y pronto por la mansedumbre de su carácter se le vio más inclinado a la Iglesia que a las armas; se educó en la abadía benedictina del lugar y luego fue paje del obispo de Burgos, el famoso converso Alonso de Cartagena, quien le ordenó sacerdote, le hizo canónigo y le colmó de beneficios eclesiásticos.

A los veinte años, avergonzado por tantos privilegios y honores, renunció a todo para hacerse simple párroco en Santa Gadea, de allí pasó a estudiar en Salamanca, y en esta misma ciudad decidió que sería agustino. En Salamanca fue muy popular por su talante risueño (se le llamaba «el fraile gracioso»), su predicación, la pureza de su vida y su espiritualidad; sus misas eran interminables, nadie quería ser su monaguillo, porque en la Hostia se le aparecía Cristo y dialogaba con Él olvidándose de los fieles. En el púlpito hablaba con una libertad y una audacia que le valieron numerosos enemigos, denunciando los abusos de los grandes señores o poniendo paz en las banderías sangrientas que desgarraban Salamanca.

Se le atribuyen infinitos milagros (hacer cesar una epidemia de peste, salvar a un niño caído en un pozo, resucitar a una niña) y según parece murió envenenado por una mujer que había jurado vengarse cuando San Juan de Sahagún convenció a su amante para que rompiese sus relaciones con ella.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.