Archivo del Autor: @RaúlMayoral

25 de febrero. San Etelberto (560-616) y Santa Walburga (… – 779)

Dos figuras complementarias de la evangelización en la Inglaterra anglosajona. El, rey inglés que recibe a los misioneros y se convierte al cristianismo; ella, monja inglesa que un siglo más tarde ayuda a cristianizar el continente.

Etelberto era rey de Kent y recibió a San Agustín de Canterbury y a sus monjes en 597. Se convierte al cristianismo por la presencia visitante, pero también influido por su esposa Berta, ya cristiana, que era princesa franca, hija de Cariberto, rey de París. No obligó a sus súbidtos a abrazar el cristianismo pero dio gran apoyo a los misioneros haciendo construir la catedral de San Andrés de Rochester. Además, influyó en la conversión de Saberto, rey de los sajones, en cuyo territorio se levantó la primitiva catedral de San Pablo en Londres.

Walburga, natural de Sussex, era también de sangre real. Monja benedictina de Wimborne, que junto a San Bonifacio (5 de junio), misionó por tierras alemanas dirigiendo un monasterio femenino en Heidenheim, entre Franconia y Baviera, por encargo de su hermano Wilebaldo. Allí murió.

Ambos, San Etelberto y Santa Walburga fueron vasos comunicantes de la fe que cruza ida y vuelta el Canal de la Mancha.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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24 de febrero. San Pretextato (… – 586)

Obispo de Ruán, Pretextato, de carácter cándido, sufrió la crueldad del trono merovingio compuesto por Chilperico y su esposa Fredegunda, ya que el monarca lo acusó de traición debiendo comparecer en París ante un concilio en el que se defendió con tal sinceridad que no hubo pruebas concluyentes contra él.

El rey tuvo que idear otra artimaña. Pidió a los prelados más dudosos que aconsejaran a Pretextato que se declarase culpable, por ser esa la única manera de que aplacar su ira, y que solo así, se mostraría magnánimo perdonándole la vida. El obispo, poco cauto, cayó en la trampa, fue depuesto con infamia, recluido en una mazmorra y desterrado finalmente a la isla de Jersey.

En 584, Chilperico fue asesinado y el obispo volvió con todos los honores a Ruán, en cuya catedral le asesinó un sicario por orden de la vengativa Fredegunda. Su debilidad se transformó ante la muerte con un actitud digna y firmísima. Es arquetipo de lúcido valor.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

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Abalos y Avales

El mayor riesgo que puede padecer un político es la ceguera ante la realidad. Y resulta ser muy habitual, porque a medida que se acerca al poder, va alejándose de aquella. El aún presunto inocente de un presunto caso de corrupción, el ex ministro José Luis Abalos, ha declarado lo siguiente, y así lo recoge un diario próximo a su ideología: «Pensaré la dimisión con mi partido, no para que la derecha se cobre una pieza». Su declaración evidencia que este personaje no ha aprendido nada de su paso por el servicio público. Ignorando a la ciudadanía, él considera que libra una batalla contra su rival político, la derecha, como si fuera un ajuste de cuentas entre bandas mafiosas. Esa es su desafortunada y raquítica concepción de la política, diametralmente opuesta a la noble idea de servicio al interés general.

La dimisión del ex ministro no es un trofeo a cobrar por el contrincante político, sino que resulta una exigencia de ejemplaridad por parte de la ciudadanía. Por supuesto que Abalos tiene derecho a la presunción de inocencia, a pesar de que al Secretario general de su partido le haya entrado un fervorín de higiene política al manifestar ante la Internacional Socialista que «hay que ser implacable con la corrupción», «caiga quien caiga, «el que la hace la paga». Es como si en Ferraz ya le hubieran sentenciado en un juicio paralelo. Pero resulta indudable que el paso de Abalos por el Gobierno, con su inseparable Koldo «Avales», no ha sido un transparente espejo de virtudes. Su trayectoria se ha visto salpicada con algún que otro punto oscuro, como noche oscura era cuando él y su asesor se adentraron en la terminal de Barajas a cuenta de aquellas misteriosas maletas de una ciudadana venezolana. O cuando en plena pandemia, ambos se alojaron en uno de los hoteles más lujosos de Tenerife, el ex ministro con su familia, para atender tareas de Gobierno relacionadas con la inmigración, abonando Koldo los gastos de la estancia con billetes extraídos de varios sobres ante la estupefacción de los presentes.

La ciudadanía empieza a estar harta de comportamientos poco edificantes que protagonizan algunos políticos que, desde la tribuna parlamentaria, se muestran implacables contra la corrupción del contrario, llegando a exigirles la dimisión, pero, en cambio, con la suya se lo piensan. Y la ciudadanía sí tiene los ojos y los pies puestos en la realidad.

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23 de febrero. San Policarpo de Esmirna (70-155)

Discípulo de San Juan Evangelista, por ello Policarpo (nombre griego que significa «fruto abundante») fue muy venerado y reconocido como el «padre de los cristianos», incluso entre los que no lo eran.

Fue un gran obispo de Esmirna. Ya octogenario, emprendió un viaje a Roma para consultar al Papa Aniceto cuestiones de liturgia. A su regreso, se enfrentó a la persecución. Cuenta San Eusebio que tres días antes de que le prendieran tuvo una visión en la que su almohada era consumida por el fuego. San Policarpo anuncia entonces: «Me quemarán vivo». Siglos más tarde, en recuerdo de esta almohada, el santo será invocado contra el dolor de oídos.

Descubierto en su escondite, no lejos de la ciudad, fue conducido a Esmirna y allí las autoridades le pidieron que blasfemara y maldijera a Cristo (¡qué petición más cansina!). Ante su negativa se le ató a un palo rodeado de leña en medio de un estadio al que había acudido la multitud para ver cómo moría un obispo de aquella secta. Al encender la hoguera, las llamas sin tocarle, le rodearon y hubo que darle muerte con una espada.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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22 de febrero. Santa Margarita de Cortona (1247-1297)

Hija de un labrador de Laviano, cerca de Cortona, pierde a su madre a los seis años y poco después una madrastra amarga su niñez con celos y desdenes. De extraordinaria hermosura, Margarita es vista en la comarca como una princesa, digna de un príncipe. Este no aparece, pero sí un joven y apuesto caballero de Montepulciano, con título de marqués, que la convence para que comparta su vida, prometiéndole que algún día será su esposa. Para lo mismo prometer mañana y también pasado mañana. A sus dieciocho años, Margarita es la amante del marqués a quien da un hijo.

En 1273, el caballero muere apuñalado, Margarita lo deja todo y con su hijo en brazos vuelve a casa de sus padres, que ante el pecado cometido por la hija, le cierran las puertas. En Cortona encontrará la protección de unas piadosas damas que la encaminan hacia los franciscanos, uno de ellos, fray Giunta Bevegnati, será el director espiritual de la nueva María Magadalena, que en 1276 se convierte en terciaria franciscana.

Santa Margarita funda un hospital, cuida a parturientas y a enfermos, trabaja para los pobres y enriquece a todos con sus mortificaciones y su caridad. Pero a su alrededor sigue dándose el chisme, la calumnia, la desconfianza. Ese pasado que la sigue a todas partes. Nada la altera. Jesucristo le dijo que sería espejo de pecadores, Su ejemplo atrae a muchas almas. Muere a los cincuenta años dejando una sintética hoja de ruta en una frase: La salvación es fácil, basta amar.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

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21 de febrero. San Pedro Damiano (1007-1072)

Natural de Rávena, Pedro Damiano es un santo que, visto de lejos, asusta por su rigor y su intransigencia ante los pecados del mundo, pero de cerca, su figura se humaniza. En su obra, Libro de Gomorra, traza un cuadro durísimo sobre la moral de sus contemporáneos pero es también autor de conmovidos himnos y de escritos a través del rudo latín del apocalíptico siglo XI, que transmiten ternura.

Por su saber y sus virtudes, pronto comienza a obedecer deberes que estaban muy lejos de su ideal, que era la soledad de un monasterio, como el de la Orden camaldulense de Fonte Avellana, en donde fue prior. Reformó la Orden, hizo nuevas fundaciones y aquél hombre que aspiraba a una vida eremítica, se vio convertido por orden del papa en cardenal-obispo de Ostia y en legado pontificio.

Instrumento reformador de varios papas, tuvo que intervenir en problemas de alta política eclesiástica, viajar mucho, predicar, ser consejero de reyes, escribir sobre multitud de temas teológicos y de moral hasta el punto de que el Papa León XII le declaró doctor de la Iglesia. Pero él siempre quiso volver a su celda monacal. Ante el Papa Gregorio VII se plantó: basta de política, de cismas, de pleitos monásticos y mundanidades. Aún así, tuvo que cumplir un último servicio: reconciliar a su Rávena natal con el Pontífice. Camino de vuelta, murió en el monasterio de Santa María de los Angeles, en Faenza, él que había sido tan mariano extendiendo la practica de la consagración de los sábados a la Virgen.

Fuente. La casa de los Satos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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20 de febrero. San Euquerio (… – 738)

Joven de Orleáns, Euquerio, a quien la lectura de San Pablo le cambia la vida y se hace monje en la abadía normanda de Jumièges. Fue tan grande la luz de su santidad que a la muerte de su tío Suavarico, obispo de Orleáns, el pueblo le eligió para sucederle. Ante su resistencia, tuvo que intervenir Carlos Martel. Aceptó, pero al ser consagrado lloraba desconsoladamente.

Sus lágrimas tendrían justificación. Poco después, se enfrenta a Carlos Martel, quien expoliaba a la Iglesia para atender sus necesidades bélicas. Se enfrentan y el resultado es el destierro del santo, primero en Colonia, luego en Lieja. Pero siempre rodeado de una inmensa veneración, terminó sus días en un monasterio benedictino.

San Euquerio obró numerosos milagros después de morir, pero su vida es ejemplar por la extraña carambola de la Providencia, que le arranca del claustro, llorando, para ser pastor de una gran diócesis, y le devuelve al claustro para el simple cumplimento de su deber.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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19 de febrero. San Alvaro de Córdoba (… – 861).

En la Córdoba de los Omeyas, cada vez más hostil para los cristianos, Alvaro es el complemento de la gran estrella de la santidad entre los mozárabes, que fue San Eulogio de Córdoba (9 de enero), pues era su amigo del alma y terminó siendo su biógrafo.

De familia noble, de larga tradición intelectual, y muy rica, de origen godo con entronques judíos, San Alvaro se casó con una sevillana y fue un humanista, un hombre de estudio, volcado a la teología, intérprete de las Escrituras y muy hábil en el manejo del latín, que defendió apasionadamente ante la fascinación cultural por lo arábigo.

No murió mártir, pero sí pobre por su generosidad con los cristianos y por la política rapaz de los infieles en el poder. Tuvo sed de descanso en los Cielos. Tras el martirio de Eulogio, pidió a este: «Ruégote ahora, recuerdes el nombre del amigo a quien te unió las más dulce intimidad. Acuérdate de Alvaro que, lleno de culpas, camina aún por las ásperas sendas de este mundo»

Fuente. La casa de los Santos. Un santo para cada día. Carlos Pujol.

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Españoles, el PSOE ha muerto

Acertó Susana Díaz, cuando con lágrimas en los ojos dijo: «Están matando al PSOE”. Tal expresión le salió del alma a la socialista andaluza, al presenciar el poco edificante espectáculo que Pedro Sánchez y sus correligionarios protagonizaron durante el esperpento de Comité Federal, que acabó con la dimisión-expulsión del frentepopulista de la Secretaría general.

Los sanchistas, que pretendían aprobar un Congreso extraordinario, propusieron la celebración de una votación secreta, disponiendo tras una cortina de una urna que ya, para sorpresa de muchos, almacenaba algunos votos. Díaz y otros presidentes autonómicos impidieron aquél atentado contra la democracia interna de los partidos y contra la democracia en general. Hubo insultos de unos contra los otros y acusaciones de “pucherazo”. El resultado fue una lacerante brecha en el otrora monolítico Partido Socialista. La enconada pugna se trasladó a las redes sociales, y para la posteridad, allí en forma de tuit, quedó patente el hiriente desgarro de la organización tras una ignominiosa jornada: «jamás un secretario general del PSOE puso en riesgo un partido por sus intereses personales».

Desde que alcanzó la presidencia del Gobierno en 2019, Sánchez ha sido derrotado en todas las elecciones celebradas, salvo los comicios autonómicos de Cataluña, en los que, curiosamente, con un discurso de evidente tono constitucionalista, su partido fue el más votado, sin embargo, no logró formar gobierno. En las elecciones gallegas, ha continuado su camino de perdición haciendo descender al PSOE a la tercera fuerza política, como ya ocurre en otras Comunidades Autónomas. Pero lo novedoso en el enésimo descalabro en tierras firmes gallegas, es que, por primera vez, Sánchez, Secretario general del PSOE, no ha hecho campaña en favor del PSOE, sino de otro partido. Parafraseando al citado tuit publicado en plena resaca del desmembramiento de los socialistas, jamás un Secretario general del PSOE ha matado al partido por sus intereses personales. Pero aún muerto el partido, Pedro sigue rabiando.

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18 de febrero. San Flaviano (… – 449)

Arzobispo de Constantinopla elegido por aclamación de clero y fieles en 446 frente a la candidatura del abad Eutiques, San Flaviano se vería envuelto en una polémica teológica que encerraba tras de sí cuestiones de orden personal y político. Eutiques, personaje altanero y fanático, incurrió en la llamada herejía monofisita, según la cual la naturaleza de Jesucristo era de sustancia divina. Esta tesis fue condenada por el sínodo de Constantinopla en 448, pero el abad Eutiques, en verdad, molesto por no haber sido elegido Arzobispo, se empecinó en el error.

El abad rebelde, apoyado por Dióscoro, poco ejemplar patriarca de Alejandría, Crisafo, ahijado de Eutiques y mano derecha del emperador Teodosio II, provocó la convocatoria del Concilio de Efeso, conocido como «el latrocinio de Efeso». Allí, en una asamblea tumultuosa y brutal, Eutiques se impuso por la fuerza con ayuda de soldados y monjes provistos de palos y cadenas. Como Flaviano se negó a firmar las conclusiones de aquella farsa de concilio, fue golpeado, herido y encerrado en una cárcel de Lidia donde no tardó en morir.

Pocos años después, el Concilio de Calcedonia en 451 reivindicó plenamente la figura de Flaviano, considerándole un mártir de la ortodoxia. Eutiques fue desterrado, Dióscoro depuesto y el Papa San León reconoció la santidad de Flaviano, alabando la firmeza, modestia y serenidad con que defendió la fe, y ordenando el traslado de los restos del santo a Constantinopla.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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