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Franco o Sánchez

Según Churchill, se puede estar sin ideas en el poder, pero es imposible llegar al poder sin ellas. Nada sabía el primer Ministro británico del estropicio que puede perpetrarse en una democracia con una moción de censura auspiciada por el caballo de Troya del golpismo separatista. Cierto que Sánchez tomó el poder sin más idea que la de ser a toda costa presidente del Gobierno. Y con la misma obsesión se ha mantenido en él. Jamás ha hecho política, al menos, constructiva, reformadora, benéfica, de la que proporciona estabilidad al país. Bajo su mandato la política se ha convertido en un campo de batalla inundado de sectarismo y en donde trivializar problemas serios.

Esa mala política ha poblado España de espectros. Al fantasma de Sánchez se suma ahora el fantasma de Franco. Quien no pudo mover una tumba a golpe de Decreto, lo anuncia ahora como una deslumbrante medida electoral. ¡Qué enconamiento tienen la juventud de izquierdas con el Caudillo! Al que ni conocieron ni padecieron. Nadie podía imaginar que cuarenta años después de la muerte del dictador, los medios de comunicación y los españoles hablaran tanto de él. Caminamos hacia el pasado, lo cual es retroceder por esas manías totalitarias de quienes siempre están ávidos por reescribir la Historia. Precisamente, a través de la asignatura y los libros de Historia, los nazis difundieron sus ideales.

En 1946 Juan Domingo Perón ganó las elecciones en Argentina con el eslogan Braden o Perón. Braden era por entonces el embajador norteamericano en aquél país y siempre sostuvo sobre el líder argentino que “Perón no será Presidente, lo afirmo yo”. Con sus ramalazos populistas, Sánchez se cree Perón y se propone rivalizar políticamente con Franco. Continua falto de ideas para alcanzar el poder. Su estrategia es revivir a las dos Españas y volver a enfrentarlas. Tan admirador de Azaña pero ignorante del célebre discurso del jefe republicano: “Paz, piedad y perdón”.

Hace años advertía Vaclav Havel que las democracias corren el riesgo de ser como un juego virtual para consumidores, en vez de un asunto serio para ciudadanos serios. Hoy se habla de marketing político más que de ciencia política. Han desaparecido estadistas y gobernantes bien preparados por capacidad y vocación. Solo quedan improvisados dirigentes que brillan por su incompetencia, políticos de visión partidista que enrarecen la convivencia con exceso de ideología o tratantes del voto que mercadean por hacerse con cuotas de poder despreciando las aspiraciones de los gobernados. Los responsables de tan desolador panorama son no sólo los políticos, a quienes debiera exigirse que doten a sus acciones de la necesaria dimensión moral, sino también la sociedad civil, que ha renunciado a su función dinámica de ser contrapeso a los partidos políticos y a las instituciones estatales. Además, la inacción de los ciudadanos se ha visto agravada por esa descomunal capacidad que tenemos para el olvido. Resulta paradójico que nos acordemos más de Franco y menos del éxito que supuso la Transición: aquella política grande, amplia, integradora, generosa, audaz.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 17 de marzo de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/199468/opinion/franco-o-sanchez.html

Están matando al PSOE

Cuando uno lee la retahíla de epítetos que don Quijote dedica a Sancho por las deshonestidades pronunciadas por su escudero en presencia de ínclitas señoras: “bellaco, villano, mal mirado, descompuesto, ignorante, infacundo, deslenguado, atrevido, murmurador, maldiciente, monstruo de la naturaleza, depositario de mentiras, almario de embustes, silo de bellaquerías, inventor de maldades, publicador de sandeces, enemigo del decoro que se debe a las reales personas”, no puede estar más de acuerdo con Angel Ganivet en que El Quijote ha sido creado a la manera española y que es nuestra obra típica, nuestra obra por antonomasia, o como dice el cervantista Díaz de Benjumea, es el libro donde más fondo y materia hay.

La obra de Cervantes constituye una fuente de ejemplaridad. Todos los españoles deberíamos leerla. Y quien pretenda dedicarse a la política debiera acreditar no solo su lectura, también su comprensión. Javier Gomá, estudioso del concepto de ejemplaridad pública, sostiene que el ejercicio del poder debe ser ejemplar. No basta con la legitimidad que proporcionan los votos, también se precisa la legitimidad de ejercicio, que genera credibilidad y confianza en la ciudadanía. Escasean hoy políticos ejemplares y creíbles; abundan los que llevan máscara; La política se ha convertido en campo abonado donde cultivar mentiras y sembrar vientos y tempestades. Se quiebra el respeto a la palabra dada. Y lo peor, no hay valentía para explicar, al menos, porqué se dice lo contrario de lo que se dijo. Al poder se llega no solo por medios lícitos, también éticos.

“Están matando al PSOE” pronunció entre sollozos Susana Díaz durante aquél bochornoso y esperpéntico Comité Federal, que acabó con la dimisión-expulsión de Pedro Sánchez de la Secretaría general. La andaluza, apoyada por algunos presidentes autonómicos, frustró el intento de Sánchez y sus leales de organizar una votación secreta prevaliéndose de una urna tras una cortina con el objeto de aprobar un Congreso extraordinario. “Cobardes, sinvergüenzas” gritaron los unos contra los otros. Hubo acusaciones de “pucherazo” y el partido quedó dividido. A través de las redes sociales, una persona de la confianza de Díaz manifestó que jamás un secretario general del PSOE puso en riesgo un partido por sus intereses personales. Jamás un candidato a la presidencia del Gobierno ha puesto en riesgo la igualdad y unidad entre todos los españoles por sus intereses personales.

El drama de España es que una minoría sin escrúpulos se está imponiendo sobre la mayoría con la aquiescencia y el beneplácito de quien debiera defender esa mayoría. Ante los momentos difíciles provocados por el golpe de Estado de 1981, el Rey Juan Carlos dijo en su discurso de Navidad que “el camino que hay que recorrer sin dudas ni vacilaciones para vivir en un Estado de Derecho es la Constitución, a la que no hay más alternativa válida ni puede pensarse en otras soluciones impuestas por minorías”. Los primeros en padecer la ausencia de credibilidad y la falta de ejemplaridad de Sánchez fueron sus correligionarios de partido. Hoy somos millones de españoles. Demos ejemplo.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 5 de enero de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/208622/opinion/estan-matando-al-psoe.html

Despodemos

Ya el poeta Prudencio nos anticipó el color ideológico de Podemos al cantar ante la tumba de Santa Eulalia de Mérida: “Coged moradas violetas y rojas amapolas, niños y jóvenes puras dedicadles estos dones”. Son los mismos manojos en distintos cestillos. Sin embargo, el lírico no predijo que Venezuela tendría un satélite rojo en España.

“Pablo, no sabes dónde estás”, le dijo a Iglesias, César Luena, el lugarteniente de Pedro Sánchez. Lo sabe muy bien. Luena es quien se halla extraviado. Sánchez, descarriado. Debido a un partido fofo como es el PSOE, Podemos tiene la sartén de la política nacional en sus manos. Sabe que todo lo que protagoniza causa impacto. Mediático, por supuesto. También sociológico. Sus dirigentes, con lo que dicen y hacen, persiguen a conciencia agitar los usos y costumbres sociales. Remover todos los rincones de la sociedad. Lo demostraron con la Navidad y lo confirmarán con la Semana Santa. Totalitarismo de siempre con las redes sociales de ahora. Llegaron al Parlamento en bicicletas y entre charangas para tomar posesión de sus escaños, cogieron un bebé en brazos, querían una vicepresidencia que es como un gobierno dentro del gobierno, y hasta en la sesión de investidura, nos sorprendieron con un pasional beso de hombre a hombre. Cualquier día veremos a Pablo Iglesias sortear la distancia que hay entre su asiento y la tribuna de oradores reditando el salto de la garrocha, que se hacía antaño en los ruedos para esquivar al toro. Con su coleta al viento sin añadido o postizo. El inicial desplazamiento de Podemos al “gallinero” del hemiciclo incomodó más por quedar fuera de los primeros planos televisivos que por la discriminación que aquello suponía. En su actual ubicación, sus diputados son objetivo seguro de las cámaras en las habituales panorámicas del Congreso. Tan juntos, prietas las filas y con una indumentaria cargada de negro, recuerdan a los pájaros de la célebre película de Hitchcock, posados esperando a lanzarse sobre el régimen de 1978 cuando más desprevenido esté para desfigurarlo a base de picotazos.  

Se creía que la bandada volaba en modo compacto. Como el telón de acero, que parecía monolítico, Podemos tiene también sus rendijas. Con más holguras en el Soviet supremo que en las bases. Las discrepancias, dimisiones y depuraciones podrían desembocar en disidencias que abonan el camino para fundar un POUM como el de Andrés Nin, liderado por Errejón, que al igual que aquél, quiere deshacerse del estalinismo, hoy adoptado por el camarada Iglesias, bandera del gran combate, sol del destino nacional, estrella del porvenir, sabiduría de las ideas inmortales…(Sonoros y prolongados aplausos de todos los camaradas puestos en pie). No extraña que Podemos haya titulado “Un país para la gente” a su prospecto sobre un gobierno progresista de coalición. Muy propio de la dogmática marxista es enaltecer al sujeto colectivo como el único y verdadero artífice de la creación, como el decisivo militante que hace evolucionar la sociedad en el sentido de la dialéctica histórica. Gracias Prudencio por ser también visionario.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 20 de marzo de 2016 https://www.elimparcial.es/noticia/162914/opinion/despodemos.html

Papá Estado

¿Puede ser obligado un aficionado del Sevilla a educar a sus hijos en el amor al Betis? Sí, sí y sí han dicho al unísono el nuevo Trío Acuario, conformado por las portavozas de la Conseja de Ministras: MontERE, Montera y Monteáa. Las tres cargas públicas certifican que los hijos no pertenecen a sus padres, sino al Estado. Han vaciado de hijos millones de hogares y, de contenido, el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechas Humanas. Lo normal al gobernar las izquierdas inhumanas es prender fuego la convivencia. El humo no deja ver el bosque de la economía. Los padres no tienen derecho a bautizar a sus hijos siendo Papá Estado quien decide de qué equipo somos aficionados. Que sea el Alcoyano por tener más moral.

Si la infancia en España debe ser educada en los valores de la Constitución, especial celo debe tener entonces Papá Estado con hijos de padres despreocupados como los independentistas, que no enseñan a sus vástagos a acatar leyes ni sentencias. O los partidarios de ETA, que no educan a sus retoños en valores pacíficos. O políticos antisistema, que no instruyen a su prole en respetar la Monarquía; o políticos corruptos, que pervierten a sus niños despilfarrando dinERE público en mariscadas y clubes, no deportivos, sino de los otros. De superar tales escollos, Papi Estado será un instructor excelente en inculcar valores democráticos a hijos de musulmanes. Auténtico desafío para el Ministerio de la Desigualdad.

En tiempos del comunismo soviético, se celebraba un examen oficial en una escuela rural húngara: ¿Quién es Stalin? pregunta un inspector a los alumnos. El niño, a quien de antemano le habían enseñado cómo responder, dice sin titubear: Stalin es mi padre. ¿Y quién es tu madre? pregunta de nuevo el inspector. Mi madre es el Estado. ¿Qué quieres ser de mayor? Ante esa pregunta el niño ya titubea y, en lugar de la respuesta preparada, ser un trabajador disciplinado y leal a la Rusia soviética, contesta valientemente: Quiero ser huérfano.

Objetivos del Estado totalitario son separar al individuo de la familia, prescindir de los padres en la educación de los hijos, impedir que la escuela sea una prolongación del hogar convirtiéndola en espacio para adoctrinar en filias y fobias, instruir a los niños mediante agentes del Estado, verdaderos comisarios políticos, para inmiscuirse en las conciencias de los escolares y enseñarles lo que al Estado interesa, haciendo de ellos ciudadanos manejables y simples trabajadores productivos. O como describe la sociedad nazi Ödön von Horváth en Juventud sin Dios: “Divisiones de individuos sin carácter a las órdenes de idiotas. Marcando el mismo paso”.

Cuenta Alfonso Guerra una anécdota acerca de Gregorio Peces-Barba sobre como éste mantenía en ocasiones criterios u opiniones contradictorias en ciertos temas. Guerra solía corregirle cariñosamente: Gregorio, no se puede ser al mismo tiempo del Sevilla y del Betis. O una cosa u otra; las dos a la vez, no. No es democrático obligar a un sevillista a educar a sus hijos en el beticismo. Tampoco viceversa.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 19 de enero de 2020 https://www.elimparcial.es/noticia/209101/opinion/papa-estado.html

El tren

Con chulería de principiante, Sánchez se burla de los españoles castigándoles a esperar sentados a 2020 las elecciones. Antes necesita arreglar “su” problema despilfarrando millones en Cataluña para comprar más tiempo en Moncloa. Ya intentará luego arreglar los problemas de España. Para los extremeños, eso significa continuar esperando en el andén de la Historia a que llegue el tren del progreso.  

Sube a mi tren azul…si controlas su viaje, serás feliz, cantaba en modo psicodélico la legendaria banda de Leño. En España, el tren ha sido siempre recurso para la música, la literatura o el cine. Y, por supuesto, para la economía nacional, en donde los medios de transporte son capitalmente estratégicos. Con la deficiencia en vías navegables interiores y la accidentada estructura del relieve español, que exige un trazado con pendientes de diversos grados y con túneles y puentes, el ferrocarril nos resulta de gran utilidad. Sobre lomas, entre valles, por llanuras de olivares o trigales del paisaje patrio surgen indicios del provechoso camino de rodadura fijo que es la vía férrea.

Los españoles sabemos de trenes por sus horarios. Gracias a la fusión de la intrepidez de un empresario, José Luis Oriol, y del talento de un ingeniero militar, Alejandro Goicoechea, España alumbró el veloz TALGO. Empresa proyectada con tal rigor, que los ensayos definitivos sobre la idoneidad del invento se encargaron al maquinista Stachbein, conductor de los trenes presidenciales en EEUU. La expectación creada fue grande, pero la familia Oriol, nada amiga de rodear anticipadamente con resonante bombo la realización, insistía en quitarle novela al Talgo.

Una potente y rauda locomotora requiere de firmes traviesas y sólidos raíles. Por la rapidez de sus trenes, España es un desgraciado país de dos velocidades. Alta velocidad y parsimonia extremeña. Extremadura, esa tierra a la que el poeta Gabriel y Galán adjetivó como gloriosa y hermosa, continua de eterna aspirante a una bonanza y un florecimiento que cada día se antojan más inaccesibles e inigualables. Allí, donde vieron la luz Pizarro y Cortés, donde se ubica la última morada del César Carlos, son los pasajeros de un tren los que tristemente ven pasar las vacas. Los extremeños sufren una política carente de realismo económico y social condenándoles a trenes de segunda. Cuando íbamos bien, Aznar dijo que España no debe tener la tentación de sacar un billete para vagón de segunda. Un amigo de Aznar, Sarkozy, le espetó a Villepin, su rival electoral: Usted habla del pueblo, pero jamás ha viajado con billete de segunda. De nuevo, el tren como criterio categórico del nivel de vida. El tren de vida de Sánchez está sorprendiendo a todos. Mientras él viaja en Falcon, España sigue perdiendo trenes: la educación, la natalidad o la economía. En suma, la prosperidad. Si no despertamos tomando conciencia del problema, jamás se acertará en las soluciones. Recito a Gabriel y Galán sobre los extremeños:

Pueblo que duerme es suicida,

y yo no puedo creer

que estés pasando la vida

lánguidamente dormida

sobre tus glorias de ayer. 

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 13 de enero de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/197494/opinion/el-tren.html

La España desierta

“Sin agricultores los hombres no pueden subsistir ni comer” Hace muchísimo tiempo el escritor hispano romano Lucio Columela, nacido en la Bética, y coetáneo de Séneca, escribió esto en su obra Los trabajos del campo. Columela se lamentaba de que una ocupación como la agricultura, de la máxima importancia para la salud de nuestros cuerpos y el provecho de nuestra vida, no haya tenido un perfeccionamiento máximo. Veinte siglos más tarde, continuamos igual. El campo, la agricultura y los agricultores siguen en el cesto del olvido. Como Columela, la España que aspira a progresar y que abriga una ambición nacional exige tratar a la gente del campo con la máxima prioridad. De esta gente y de nuestro campo debiera partir un proyecto económico y social para España. El campo español contribuirá a realzar nuestra riqueza como país. Reconociendo el valor y la potencia del medio rural, puede éste erigirse en un decisivo factor de regeneración y dinamización de la economía nacional. Con una agricultura fuerte habrá un mundo rural vivo y dinámico.

La agricultura y el mundo rural son esenciales para el progreso de un país y la prosperidad de sus habitantes debido a las derivaciones que de ello se desprenden. Su desarrollo tiene una dimensión no solo económica y social, también cultural, ambiental e institucional, Por eso, resulta prioritario mejorar las condiciones de vida de la población en las zonas rurales. Hoy el desarrollo del campo exige potenciar la agricultura y la ganadería; incentivar la producción y el consumo de productos agropecuarios, la gastronomía y el turismo rural, la caza y la pesca fluvial así como la industria agroalimentaria; fomentar la innovación en el agro reforzando los vínculos con la investigación y la tecnología y promover la formación profesional de mujeres y jóvenes agricultores. A ello debe sumarse como imprescindible una adecuada política agraria. Lo que supone una imposición fiscal que tenga en cuenta los riesgos de la actividad en el campo, una política crediticia con un interés asequible para el productor, unos seguros sociales justos y equitativos y una política de precios que guarde la debida proporción con los salarios. Así se logrará frenar el envejecimiento poblacional y estimular el relevo generacional, evitando el abandono de pueblos, el despoblamiento del mundo rural y la desertización de grandes zonas del territorio nacional.

Son muchas las medidas que pueden adoptarse para impedir el abandono del campo. Estimular y favorecer las actividades agropecuarias, dotar de servicios públicos de calidad a las zonas rurales, implantar la banda ancha y el desarrollo tecnológico, generar la cultura de la innovación, en suma, crear entornos propicios para llevar una vida digna y sostenible en los pueblos. Y todas estas medidas deberían ser aplicadas de forma integral y simultánea haciendo de ellas una política de Estado. Pero por encima de todo hay que denunciar que en el campo no hay mujeres. Sin mujeres no hay familias. Una política agraria que aspire a prosperar, requiere de una adecuada planificación de la natalidad. Más familia. Más campo.  

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 7 de abril de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/200121/opinion/la-espana-desierta.html

El campo español

Como el mítico Kiko Ledgard repartía dinero en aquellos legendarios viernes del Un dos tres, Pedro Sánchez hace del Consejo de Ministros una alegre tómbola con la que agraciar a funcionarios, parados y pensionistas. De los empresarios y autónomos no se acuerda más que para gravarlos con asfixiantes cargas fiscales. Continua la línea dilapidadora del PER y del Plan Ñ, esos fatídicos instrumentos con que la planificación socialista ha reducido siempre la economía a escombros. El Gobierno ha decidido ahora condenar al campo español a permanecer como un solitario erial.   

Ortega y Gasset no creía posible otro camino para llegar a la prosperidad de España que el que pasaba por el campo. El intento de reforma agraria de la II República acabó en fracaso desilusionando y frustrando a miles de jornaleros. Hubo más revanchismo que reformismo y nulo agrarismo. Con razón Rodrigálvarez, ese personaje descrito por el propio Ortega en “Notas”, atribuye la mengua de España a los hombres: ¡Cuidado que lo hacemos mal! Porque España, don Rubín, es un rosal. Las reformas mejor diseñadas sobre el campo español lo han sido por políticos de la derecha con un elevado sentido social: Manuel Giménez Fernández, al que desde sus propias filas muchos tildaban de bolchevique blanco; o José Antonio Primo de Rivera, cuyo discurso sobre la cuestión agraria en el Parlamento sorprendió gratamente al republicano Claudio Sánchez Albornoz. Cierto es que aquello no pasó de los principios a la práctica. Lo que sí descendió desde la teoría a la obra, obra cuasi faraónica, fue el Plan Badajoz, de Laureano López Rodó y su legión de ingenieros agrónomos, de caminos, montes y bosques y demás expertos agraristas. Aquél esfuerzo nacional transformó hondamente la provincia extremeña. Hoy perdura como orgullosa evidencia.

La Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico aprobada precipitadamente por el Gobierno de Sánchez es un totum revolotum con más ambición electoralista que sentido de Estado. La medida estrella es instalar cuarteles y llevar soldados al campo. Vuelve la milicia a estar de moda. Franco sigue obsesionando a Sánchez. Sin embargo, ni una sola medida para estimular el nacimiento de hijos, ayudar a la maternidad o proteger a la familia. Tan solo se apunta el objetivo de equiparar nuestra tasa de natalidad a la de la Unión Europea, que es de 1,6 hijos por mujer, y bajando. Y semejante aspiración resulta insuficiente para el futuro de España. En el campo no hay mujeres. Y sin ellas no hay familias. ¿Cuándo se darán cuenta nuestros gobernantes de que se apoya a la familia o nos hundimos? Proteger la familia es fomentar la natalidad. Una acertada política agraria requiere una adecuada planificación de la natalidad. El envejecimiento poblacional de las zonas rurales es un reto que requiere abordarse con sentido de Estado. Con políticas integrales auspiciadas por mentes de estadista y no por políticos de ocasión, cuyas ocurrencias son organizar una caravana de mujeres al estilo del lejano Oeste. O regalar coches o casas como en el Un dos tres.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 31 de marzo de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/199907/opinion/el-campo-espanol.html

¡ Qué garbo el de Greta !

Falló aquella estrategia diseñada hace veinte años al acuñarse conceptos como biodiversidad y desarrollo sostenible: Movilizar a la sociedad mediante una legión de ONGs imponiendo a los gobiernos programas de idolatría a la diosa Tierra y erigir una pseudoreligión: la geolatría global. Los dirigentes del mundo industrializado apenas aplicaron parches. Ante el fracaso, los sacristanes de la incipiente religión al revés forjaron un nuevo concepto: cambio climático, de consecuencias catastróficas, con nueva estratagema: en lugar de ONGs, ¿una niña? sí, una niña que promueva una huelga escolar de protesta contra la pasividad gubernamental a la que se sumen más niñas y niños en todo el planeta. Con relato mesiánico y mucho dinero, los políticos cederán ante la nueva sacerdotisa. Señoras y señores, con ustedes, Greta Thunberg.

Excelente actriz aunque solo tenga en común nacionalidad y nombre con la universal Garbo. A su corta edad, ya guarda parecido con la legendaria Lola Gaos. Unos años más y será su doble perfecto: el ama de llaves del cambio climático. No pudo imaginar Rajoy al referirse a un primo suyo, experto en cambio climático, que aparecería una niña, no la de Rajoy, sabiendo latín en emisiones y efecto invernadero. Por su extravagante travesía en catamarán, la Thunberg ha tenido en vilo a media Humanidad. A la otra media le intriga su escasa asistencia a la escuela. Los más suspicaces se preguntan si alguna vez habrá cortado en el campo florecillas para obsequiar a su madre, a quien obligó a abandonar la carrera de cantante de ópera porque la exigía frecuentemente volar contaminando el aire. Como se entere Greta de que Sánchez viaja en Phantom, podría excomulgarlo del nuevo culto a la diosa Tierra. Pedro, además de veleta, siempre fue algo hereje.

La verdadera ecología es integral, preservando el mundo natural y el mundo humano, al que pertenecen el hombre y la familia, que son titulares de derechos, no la Tierra. El hombre es defensor y constructor del planeta, no su depredador o destructor. Tiene prioridad, no despótica, sobre el medio ambiente y el resto de seres vivos. Salvaguarda la vida y los recursos naturales para las generaciones futuras, siendo el principal recurso natural. La ecología, o es humana o no es ecología. Padecemos hoy un ecologismo antihumano por antifamiliar y antinatalista. Es mercancía de contrabando. Diviniza a la Tierra y desacraliza al hombre, rebajándolo de centro del Universo a mero fragmento del Todo; absolutiza la protección de la Naturaleza importándole un rábano que se siegue la vida humana en el seno materno o en la cama de un geriátrico

Posiblemente, del medio ambiente cuide más un pastor de Extremadura que todos los ecologistas de salón juntos. Se les ve el plumero cuando cargan contra Trump y Bolsonaro, callando como vasallos ante la China comunista, que continua construyendo centrales de carbón. Son como sandías, verdes por fuera y rojos por dentro. Es el ecologismo radical, hermano gemelo del feminismo radical, descendientes ambos del comunismo, que sigue al acecho intentando arrebatarle al hombre su alma.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 1 de diciembre de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/207518/opinion/que-garbo-el-de-greta.html

La Historia es sueño

Desde el 1 de septiembre de 1939, inicio de la II Guerra Mundial, hasta el 9 de noviembre de 1989, en que se derriba el muro de Berlín, transcurren 50 años, dos meses y ocho días. En ese período de tiempo, minúsculo en comparación con casi dos mil años de nuestra era, el mundo conoció hasta tres órdenes internacionales diferentes: el surgido de la Paz de Versalles, que Hitler se propuso dinamitar; el del enfrentamiento de dos bloques ideológicamente antagónicos, que ocupa gran parte de ese medio siglo, pero que entre otros episodios, facilitó la Declaración Universal de Derechos Humanos y permitió el descubrimiento de la Unión Europea; y, por último, el orden de la distensión que, con la legendaria perestroika de Gorbachov, nos llevaría al llamado “fin de la Historia”, hoy difuminado y superado por nuevos e inquietantes cambios. En ninguna época de la Historia, ha transcurrido un medio siglo tan convulso y saturado de decisivos acontecimientos causantes de profundas transformaciones en el caminar de la Humanidad. Cuando se observa el pasado, la Historia aparece como inexorable y nos preguntamos, parafraseando a Calderón de la Barca, si todos aquellos sucesos fueron realidad o un sueño.

La II Guerra Mundial fue propiciada por el pacto Molotov-Ribbentrop de 23 de agosto de 1939, por el cual Alemania y la URSS se repartieron Polonia, Rumania, Finlandia y los Estados Bálticos. El 1 de septiembre comienza de forma trágica y cruenta la liquidación del orden surgido del Tratado de Versalles, que deparará, a su vez, la muerte de millones de seres humanos y la destrucción de gran parte del continente europeo. Los nazis orquestaron ese derribo cruzando la frontera polaca, pero en su empeño Hitler encontró un aliado inconcebible: Stalin. Tras el fin de la contienda en 1945, se abre paso un nuevo orden mundial, que afecta especialmente a Europa, que permanecerá partida en dos por muros y alambradas hasta 1989. Con la libertad de un lado y el totalitarismo enfrente, cada bloque contará con su propio orden político, económico y hasta moral: plural y libre, uno; y monolítico y tiránico, en los peligrosos confines soviéticos. Hasta que acontece un hito que resulta albor de una etapa: el derribo del muro de Berlín y, con ello, la derrota final del totalitarismo comunista. A Churchill siempre le resultó claro, incluso antes de finalizar la contienda, que la URSS era un peligro mortal para el mundo libre. Y un general como Patton, siempre afirmó refiriéndose a Rusia, que EEUU se había equivocado de aliado; de ahí su obsesión por continuar avanzando con sus tanques hasta Moscú, tras la caída de Berlín.

La gris, fría y opaca Europa del Este (término no geográfico, sino político), iniciaría su andadura por el camino de la libertad. Los restos de aquél infamante muro son hoy vendidos como un souvenir a turistas. Pero en lugares próximos al espacio que ocupó aquella mole de hormigón, perduran imborrables monumentos en recuerdo de quienes huyendo del comunismo prefirieron morir en su intento de alcanzar la libertad a vivir bajo la tiranía. El muro simbolizó el espíritu de todos los berlineses: el de los occidentales para ser libres y el de los orientales para lograr la libertad.

En ese depósito de lo viviente y lo palpable que es la memoria histórica tengamos además presente la relevancia de otro año cuya última cifra también es 9. A propósito de lo ya descrito, recordemos que en 1949, una de las estudiosas más notable de los regímenes totalitarios, Hannah Arendt, publica su magistral libro Los orígenes del totalitarismo. En él define a éste como una forma novedosa de gobierno propiciada por la llegada de la modernidad e identifica como ejemplos a la Alemania hitleriana y a la Rusia soviética. Según la autora, la destrucción de las sociedades y las formas de vida tradicionales habrían creado las condiciones necesarias para la evolución de la personalidad totalitaria de hombres y mujeres cuya identidad dependía por completo del Estado. El Papa Benedicto XVI afirmó que la absolutización de lo que no es absoluto, sino relativo, se llama totalitarismo. No libera al hombre, sino que le priva de su dignidad y lo esclaviza. En tiempos de ramalazos totalitarios guiémonos por la exhortación de San Pablo a los Gálatas: perseverar en la libertad.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 2 de septiembre de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/204502/opinion/la-historia-es-sueno.html

Memoria no, verdad histórica

En España se retrasan la hora y las sentencias. Con un fallo judicial se arma una moción de censura para desalojar a un Gobierno. Retardando otro fallo se apuntala a un partido estancado en las encuestas y amenazado por corrupción. La Judicatura usada como actor político y sus sentencias arrojadas como armas políticas. El Supremo juzga con unanimidad por temor a que venga Paco con las rebajas desde Estrasburgo. Los golpes de Estado ya no son rebeliones sino ensoñaciones. Aquella sentencia del 23-F, sin rebajar penas ni estatura moral, nos despertó de la pesadilla de pronunciamientos decimonónicos. La sentencia del GAL interrumpió el sueño socialista de cien años de honradez.

Con cuarenta años de retraso, España cumple consigo misma. Es la gran campanada de Sánchez. La gesta de la Transición y la reconciliación son para él los cuartos. El Gobierno nos libera de una afrenta moral transportándonos en helicóptero desde una caricatura de Estado de Derecho a otro auténtico. Lo que no hizo González con mayoría absoluta de 202 diputados, lo hace Sánchez con 500 periodistas. Hasta los embusteros necesitan un lenguaje que les permita mentir con precisión. Pero Carmen Calvo ha sido excesivamente imprecisa. Se ha visto por televisión. Por televisión los españoles observamos asombrados cómo la policía cumpliendo con su deber parte hacia el sacrificio sin la esperanza de verse apoyada por un Gobierno fuerte. Desde la República de Weimar no se vio tanta permisividad ante cuadrúpedos nazis. Lo peor no es el descrédito de un gobernante que reclama moderación y proporcionalidad escoltado en Barcelona con subfusil, sino el desprestigio de toda una nación.

Sánchez imparte lecciones de democracia cuando ésta le cabe en un bolsillo. Según su manual de memoria histórica, con Franco ya en Mingorrubio, el régimen del 78 enlaza directamente con la II República del 31. Contra aquél régimen se conspiraba tanto en los cuartos de banderas como en las Casas del pueblo. Los escasos republicanos que lo defendieron sabían que no prosperaría, abatido por la dictadura del sable o por la dictadura del puñal. En 1934, con su firme determinación un Gobierno verdaderamente republicano hizo fracasar gracias al Ejército el intento golpista y revolucionario del socialista Largo Caballero y del independentista Companys. El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra de 7 de octubre de 1934 dice así: “El Presidente del Consejo de Ministros tiene el honor de dirigirse a los españoles: A la hora presente, la rebeldía que ha logrado perturbar el orden público, llega a su apogeo. En Cataluña, el Presidente de la Generalidad, con olvido de todos los deberes que le impone su cargo, su honor y responsabilidad, se ha permitido proclamar el Estat Catalá. El alma entera del país entero se levantará a ponerse al lado del Gobierno para restablecer, con el imperio de la Constitución, del Estatuto y de todas las leyes de la República, la unidad moral y política que hace de todos los españoles un pueblo libre…” Gracias al Ejército. Verdad histórica a memorizar sin retraso.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 27 de octubre de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/206366/opinion/memoria-no-verdad-historica.html