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Antigualla socialista

“Admitamos que han cambiado los tiempos: las ideas que teníamos los socialistas acerca de la religión y el clericalismo hace cincuenta años, no pueden ser defendidas en el día de hoy”. Quien así se expresaba era Paul-Henri Spaak, político socialista belga, que llegó a primer ministro en su país, y uno de los promotores de la integración europea, junto a aquellos políticos católicos como Adenauer, De Gasperi y Schumann.

Pedro Sánchez, secretario general de los socialistas españoles, ha regresado al pasado retrocediendo un siglo. Lo ha hecho proponiendo una de esas viejas ideas apolilladas y deshilachadas copiadas del manual anticlerical de León Gambetta. Propone cerrarle a Dios la puerta de la escuela española. Error histórico. Cuando Stalin quiso implantar el comunismo en la católica Polonia le advirtieron: “Es como ensillar una vaca”. Al final, la vaca terminaría por empitonar a todo el Soviet supremo en pleno. ¡Qué magnifico granjero fue Juan Pablo II! ¿Cuántas divisiones tiene el Papa? preguntaba con sorna el dictador asesino. Ninguna. Le bastó con una vaca polaca para derribar el muro de la barbarie, el terror y la tiranía.

Esta antigualla de socialismo conservado en formol y de instintos reaccionarios que abandera Pedro Sánchez se obstina en recuperar aquella vieja moda del laicismo del siglo XIX, de secularizar descristianizando. El laicismo certifica la incompatibilidad entre religión y democracia, entre fe y progreso y se afana por arrancar de la sociedad y del individuo la raíz de lo trascendente y de todo lo sobrenatural. Es una ideología netamente totalitaria que, bajo máscara de neutralidad, pretende expulsar la religión del espacio público y ocuparlo alumbrando una religión sustitutoria: la del Estado. Lo más curioso de este socialismo de ayer es su sectarismo, que le lleva a señalar solo a la fe católica, no a las demás. A lo mejor es que piensan que es la verdadera. Al dirigente del PSOE le regalas un décimo de lotería de Navidad o del Niño y seguro que te lo rechaza por la imagen con motivo religioso que tradicionalmente acompaña al número. Sánchez debe ser tan laicista que por no creer quizás no cree ni en su propia suerte.

Pretender recluir la fe en los templos, en las sacristías, lejos de los parlamentos, de las empresas, de las universidades, de las escuelas, del arte es como enjaular a un pájaro. No puede volar. La fe si no discurre por las calles y plazas no es fe. Si se impide su proyección pública no vuela hasta el Cielo. Y los cristianos tenemos la osada intención de querer llegar al Cielo con dos alas: la razón y la fe. Si nos cortan una, atentan contra nuestra libertad. A ver si va a resultar ahora que Sánchez está por la labor de enjaular a las aves y privarles de su libertad. Lo mismo pretende también afeitar los cuernos a las vacas ¿Será un liberticida? De continuar así, socialista y liberticida van a ser sinónimos. ¡Cuántas semejanzas tienen los apellidos Sánchez y Vázquez! ¡Pero qué diferencia entre uno y otro. La misma que hay entre lo nuevo y lo viejo.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 26 de 0ctubre de 2015. https://www.elimparcial.es/noticia/157463/

La fecundidad de lo efímero

Comparada con el sinfín de años que arrastra la Humanidad, la vida de cada ser  humano se revela inmensamente breve, excesivamente frágil, fácilmente destructible. Aún así, hay trayectorias vitales que, desafiando su naturaleza efímera, estampan una huella que permanece indeleble al finalizar su recorrido. La ciencia, la cultura, pero también la economía o la política, son campos en donde las nobles manifestaciones humanas, ya sean materiales o espirituales, labran su surco perdurable y sobreviven a sus creadores. Esa perenne creación resulta mejor propiciada cuando concurren cualidades innatas al autor junto con favorables condiciones del entorno. Si el talento individual, por ejemplo, se ejercita en una atmosfera de libertad el fruto obtenido es aún de gran dimensión alcanzando el beneficio a un mayor número de recolectores.   

Decía J.M. Keynes que la economía necesita de un motor que funcione. En los sistemas de libre mercado ese motor fue la iniciativa particular que ha generado mayores cotas de progreso y promoción social frente a los modelos estatalistas o planificados, más proclives a reducir lo económico a escombros. Por ello, la ciencia empresarial moderna considera como factores determinantes para el emprendimiento y la innovación los escenarios libres exentos de directrices y la pujanza creativa e intrépida de los actores intervinientes. Y en esta nueva concepción esos actores ya no se organizan ni actúan con vistas únicamente a una mayor producción con el máximo descenso de costes y a una mejor expansión del consumo bajo el objetivo de obtener grandes beneficios. La hora actual resulta favorable para proponer un espíritu de mayor colaboración por parte de la empresa que la convierta en un magnífico campo en el que conjugar el principio de la libertad individual con las exigencias del bien común y las concepciones sociales de nuestro tiempo. La responsabilidad social corporativa o la emergente economía colaborativa son ejemplo de este nuevo espíritu. Porque económicamente hoy un individualismo excesivo no solo resulta incompatible con el altruismo, sino que además es corto de vista y poco ético.

Recientemente el empresariado español ha perdido a dos de sus máximos exponentes para entender el imparable proceso de modernización e internacionalización de nuestra economía en los últimos treinta años. Comerciantes pioneros, revolucionarios y estrategas, uno en el sector de la banca, otro en el de la distribución, con mucho en común. Curiosamente, su pertenencia a la misma generación. Esencialmente, su vocación y su talento empresariales, su esfuerzo y dedicación inagotables y, sobre todo, el efecto multiplicador de su gestión: lo que recibieron, lo multiplicaron. Comprometidos con el interés general de su nación y el bienestar y progreso de sus conciudadanos crearon riqueza y generaron empleo. Quizás no fueran eruditos en la suprema ciencia económica, pero sí fueron expertos en afrontar las siempre arriesgadas turbulencias de los cambios con coraje y lucidez y actuaron como profundos conocedores de las preferencias del cliente. Ya lo dijo Von Mises: “Quien establece lo que debe producirse no son los empresarios, ni los agricultores, ni los capitalistas, sino los consumidores”. Emilio Botín e Isidoro Alvarez siempre prestos a ayudar elevándose sobre los intereses de partido cuando estuvieron en juego cuestiones de Estado, perseverantes en el apoyo y la promoción de la educación, la ciencia, la cultura o el deporte. Desde su discreción y una sobriedad cuasi monacal valoraban más la sociedad que el poder. Las empresas que dirigieron, Banco de Santander y El Corte Inglés, son hoy señas de identidad nacional que dan brillo a nuestra Marca España.

El reconocimiento patrio a su meritoria trayectoria es generalizado. Pero ha sido inevitable cierta inclinación tendenciosa al reproche y al afeamiento propia de una mentalidad jacobina y decimonónica que sigue anclada en la imagen de empresarios implacables como señores gruesos en un salón de selecto club privado con atmósfera de habanos, y mientras, masas explotadas y fatigadas que salen de grandes y feas fábricas bajo el humo sucio de las chimeneas. Lamentablemente algunos aún andan obcecados en confundir el beneficio con el saqueo pregonando que todo el bien está en el intervencionismo público y todo el mal en la iniciativa privada, responsabilizando a ésta de la crisis económica e, incluso, de las nuevas epidemias y del recalentamiento de la atmósfera.

Las promociones de estudiantes que hoy aprenden en nuestras Universidades a cómo ser  audaces emprendedores y empresarios innovadores, y no simples hombres de negocios, deben fijarse en un modo excepcional de ser y de hacer encarnado en personas como Emilio Botín e Isidoro Alvarez, pero también en miles y miles de comerciantes desconocidos y anónimos que con su libre iniciativa día a día logran sacar adelante en España sus proyectos empresariales con propósito de permanencia y con ambición de prosperidad colectiva. Porque ciertamente, nuestras vidas son muy cortas y sería una ruina malograr su imperecedera fecundidad por egoísmo o cualquier otro comportamiento disolvente.  

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario Expansión el 2 de octubre de 2014 (Página 54).

Pokemon y el callejero

Igual que una legión de adolescentes y algún que otro talludito en busca y captura de los pokemon, así han salido a la vía pública los concejales comunistas del Ayuntamiento de Madrid a buscar el callejero franquista con el objetivo de reducirlo, desarmarlo y borrarlo del mapa. Cuando creíamos que era posible agruparnos sin rivalidades ni rencores en el hogar común, los hay empeñados en revivir venganzas y aflorar afanes de desquite. La democracia no puede desarrollarse y prosperar sino en un clima de convivencia en donde resulte fácil encontrar los términos medios. Algunos dan muestras de que ni conocen el término medio ni saben lo que es convivir. La tradición electoral de la izquierda fue “o nosotros en el poder, o el desorden en la calle”. El nuevo comunismo pretende ahora el poder y el desorden. Un dos por uno. El cambio del callejero ocasionará a los sufridos residentes en las vías urbanas del franquismo un trastorno burocrático postal: notificaciones de la Hacienda Pública y epístolas a bancos, empresas y demás sujetos de correspondencia para acogerse al nuevo orden. Son las perturbaciones propias de los caprichos del estatalismo socialista. Cuando lo importante no es la denominación de la calle, sino que el funcionario municipal barra la basura del adoquinado, el alumbrado funcione y los viandantes puedan pasear alegres y confiados porque hay seguridad en la calle.

La calle ya no es de Fraga sino de los cazapokemon, esa especie de guardianes antimonstruo que vela por un espacio público sin especies raras o emergentes como esos nuevos concejales que gobiernan a golpe de tuits, que se hacen viejos en cuanto tocan poder y moqueta. Nintendo, la empresa alumbradora de tanto ser no humano, se está haciendo de oro. Ha sabido dar con la veta de la deshumanización. Ya Ortega advirtió de la deshumanización del arte. El cine lo confirmó hace tiempo. Ahora Nintendo invierte en la deshumanización del ocio. En lugar de crear malos con caras de malos, diseñan presas alejadas hasta de las caras de Bélmez. Lo extraño es que El Corte Inglés no abra en la planta Deportes, caza y pesca, una sección para la venta de indumentaria cazapokemon. Quizás aún no se hayan decantado entre el chándal urbano o el loden austríaco propio de fincas con caza mayor.

Subiendo por la Castellana, a la altura de Nuevos Ministerios, un grupo de jóvenes se detiene ante la escultura de Indalecio Prieto, aquél líder del socialismo de la II República que dijo ser socialista a fuer de ser liberal. Todos alzan sus teléfonos móviles  enfocando al político vasco. Uno ya no sabe si el grupo lo confundió con un pokemon y fue cautivo y desarmado o es que los jovenzuelos integraban una célula comunista dispuesta a borrar de la vía pública a un socialista que algún día tuvo la osadía de creer en la nación. Así andamos, confundidos y ociosos.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 24 de julio de 2016. https://www.elimparcial.es/noticia/167528/opinion/pokemon-y-el-callejero.html

Números

El mes de diciembre es pródigo en números. Se ajustan cifras y cierran balances. Por Navidad, los días adquieren condición de nombres/números propios: ¿Dónde cenas el 24? ¿Con quién celebras el 25? ¿Qué plan tienes para el 31? Súmense los guarismos del sorteo de lotería navideño, en el que, además, confluyen hasta los dígitos tintados políticamente por esas habituales manías con que suelen tentar a la suerte algunos jugadores: el 155, el 1978, el 1714…

Ciertos métodos políticos presentan abundancia de falsos números y palabras falsas. Una democracia sin fundamento moral torna en demagogia que es el umbral del totalitarismo. Arthur Koestler en El cero y el infinito desgrana dos modos de hacer política: uno, en el que el individuo es simplemente un cero frente a una cantidad infinita, representada por un fin colectivo que justifica todos los medios y exige que el individuo se sacrifique por la colectividad. El otro, más humanista, declara que el individuo es sagrado y posee un destino libre y personal. Koestler sostiene que las reglas de la aritmética no pueden ser aplicadas a los hombres. A la concepción deshumanizadora que reduce la persona a un número y dentro de los números al cero, se refiere Gheorghiu C. Virgil en La Hora 25 cuando pone en boca del oficial soviético que interroga a Koruga que la política procede según los métodos de las ciencias matemáticas y de la física, es decir, según los métodos de mayor exactitud. Nos hallamos en plena era de la ciencia exacta y de la matemática y no podemos retroceder por motivos de orden sentimental.

El peligro actual es el retorno de aquellas concepciones ideológicas totalitarias que establecieron de manera insidiosa y desviada, pero no por eso menos eficaz, sociedades plenamente colectivizadas en las que el hombre era un simple número, un dato ante jerarcas políticos y planificadores económicos que fijaban de antemano las maneras de sobrevivir y de morir. Pero otro riesgo para la humanidad podría radicar en el excesivo materialismo y el insistente hedonismo que la presente hegemonía tecnológica está inyectando en nuestra civilización. Porque también resulta inhumano anular al hombre desmontándolo en piezas y considerándolo como fracción de una categoría. Dejándolo anestesiado y sin sentido. Vienen días para vivirlos atentamente con los cinco sentidos y ser plenamente responsable. En Navidad nadie puede desentenderse del prójimo. Nadie puede comportarse egoístamente preocupándose por sí mismo y procurándose su propio bienestar y su satisfacción personal. Hay que gozar viviendo el sentido de la Navidad, recordando el hecho histórico del nacimiento en Belén del Salvador y celebrando el símbolo de la renovación que Jesucristo trae a la tierra con un mensaje: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

La transformación del mundo siempre se logra con una bienhechora cooperación de los hombres, con un sentido y entrañable humanismo integral. El matemático Kronecker solía decir que los números enteros son obra de Dios, el resto es obra de los hombres. Feliz Navidad.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 17 de diciembre de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/184773/nmeros.html

Desgobernados y enfrentados

Uno de los tertulianos que opinaban en la noche electoral sobre los resultados manifestaba que no se puede ignorar al 42% de catalanes independentistas; en cambio, proponía un cordón sanitario contra los 3 millones y medio de españoles que han votado a VOX. Es una muestra más del doble rasero con que sectarios periodistas y pseudointelectuales con irrefrenable tendencia hacia la izquierda maltratan a un Partido político que se declara constitucionalista y monárquico.

Como semejante ejemplo, ha habido muchos más en los últimos días. Si los insultos dirigidos a Inés Arrimadas cuando ejercía su derecho al voto en Cataluña se hubieran proferido contra un candidato de izquierdas, los autores habrían sido tachados de fascistas. Si la agresión sufrida por una militante de VOX se hubiera dirigido contra un seguidor izquierdista, se habría declarado una alerta antifascista en todo el país. Como alerta fue el título escogido en su editorial por un diario de tirada nacional para propalar el miedo, y quizás el odio, contra una extrema derecha representada por el partido de Abascal.

Esa táctica del miedo ya se denunció por aquél maestro de liberales que fue Jean François Revel. Durante la Guerra fría, la URSS gastó grandes cantidades de tiempo y recursos en airear el miedo de que el fascismo volvería a Europa. Al mismo tiempo, los soviéticos se erigían en zorros que guardaban el gallinero. La izquierda española es experta en infundir miedo ante un enemigo ficticio o inventado como es la ultraderecha. Esa ha sido la campaña de Sánchez y de Iglesias. También, de medios de comunicación a su servicio. La ideología izquierdista jamás ha sabido, jamás ha querido contener esa radical inclinación a emplear procedimientos más expeditivos que democráticos. Revel avisó, además, del sinfín de rémoras de que adolece la izquierda: su sectarismo, su incapacidad para el juego limpio, su hipocresía demagógica, ese océano de paradojas, incoherencias y contradicciones en que se sumerge, evidenciando su devoción a la mentira y la manipulación elevadas éstas a sistema de gobierno, de conducta y de victoria.

Estas elecciones eran decisivas. Como lo fueron las celebradas en Italia en 1948. Cuando el comunismo avanzaba rampante hacia el centro de Europa, Italia paró los pies a los comunistas otorgando una apabullante victoria electoral a la democracia cristiana. Ante aquél aluvión de votos, Piccioni, Secretario general del Partido Demócrata Cristiano dijo: Queríamos que lloviese pero no que granizase. No ha sido así en España, y aunque comunistas y socialistas han descendido en escaños, la derecha no suma y en el horizonte persiste la silueta del gobierno Frankenstein contrahecho por un socialismo desleal con el régimen del 78, y el comunismo y la antipatria de siempre. Además de Tezanos, la gran perdedora en estas elecciones ha sido la sociedad española, que enfrentada camina directa y velozmente hacia una triple crisis: económica, de identidad nacional y moral. Y sin apenas líderes capaces de variar el fatídico rumbo.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 11 de noviembre de 2019.https://www.elimparcial.es/noticia/206835/opinion/desgobernados-y-enfrentados.html

Fuente gráfica: Diario El País

Referéndums

Como las finales en fútbol, los referéndums en política se convocan para ganarlos. Si no, como diría José Motaconvocarlos pa na, es tontería, además de una pérdida de tiempo y dinero. En la ENA debiera enseñarse a quienes aspiran a ser enarcas lo que no debe hacerse si se quiere ganar un referéndum analizando los casos del británico Cameron, del colombiano Santos y del húngaro Orban. También ha de explicarse el caso De Gaulle si lo que se persigue es perder la consulta. Si lo que se pretende es ganarla hay que aplicar el método de Franco, que no perdió ningún referéndum. De él ya contaban los rifeños que tenía baraka, cosa que parece estar perdiendo Zidane, que con más ocasiones que el rival, acaba los partidos en empate técnico. Franco, sin ni siquiera ser candidato, llegó a jefe de los sublevados tras los accidentes mortales de Sanjurjo y Mola, y como no se metía en política pudo estar cuarenta años en el poder. Cimentaba su victoria creando el ambiente propicio para la consulta. Los que voten sí, al Ayuntamiento; y los que voten no, al cuartel de la Guardia Civil. Quienes acudían al cuartelillo luego justificaban su voto negativo gritando ¡Que Franco no se vaya! Todos tan contentos y la jornada transcurría tranquila y sin incidentes como en una democracia avanzada. El apoyo a la consulta, o sea, al régimen, en suma, a Franco solía ser del 99´9% de los sufragios. Con el tiempo, la vía española del referéndum siguió dando triunfos como el de Felipe González y su consulta sobre la entrada en la OTAN. Aquella pregunta era más fácil contestarla que comprenderla. Hasta Manuel Fraga dudó en el momento de rellenar la papeleta. Con la papeleta y la pataleta andan algunos catalanes, que amenazan con un referéndum para la desconexión. Nada serio porque siguen sin querer afrontar la cuestión nuclear, ¿contra qué equipos jugará el Barça si hay independencia? No se puede condenar a las estrellas azulgranas del balompié a jugar ante el Manlleu, la Pobla de Mafumet o el Palamós. Queda, además, el fleco del Valle de Arán, que puede pedir también su desconexión de Cataluña. Se ve que hay falta de unanimidad.

Salvador de Madariaga en Bosquejo de Europa dice que el español ha sido siempre rebelde a la unanimidad. Narra el caso del republicano exiliado en Méjico tras la guerra civil que con el paso del tiempo llegó a concejal del municipio que le había acogido. En una sesión del consistorio, propuso razonadamente la colocación de una farola en una calle de las afueras del pueblo. Tras analizarse la propuesta, el alcalde dio comienzo a la votación. Todos los presentes votaron a favor de la nueva iluminación y al llegar el turno al español, éste votó contra su propia propuesta para sorpresa de los ediles reunidos. El alcalde le pidió explicaciones por su acción. “No soporto la unanimidad”, contestó.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 9 de octubre de 2016. https://www.elimparcial.es/noticia/170476/opinion/referendums.html

El orden y la ley

No dejará de conmoverme que el sargento de la Guardia Civil que encontró agonizante el cuerpo de Miguel Angel Blanco se llamara Jesús María Justo. Para quienes profesamos la fe católica no hay casualidades sino diosidades. Aquél asesinato removió nuestra conciencia colectiva transformando la entreguista visión y el blandengue tratamiento que algunos tenían sobre el terrorismo de ETA. Fue como una potente luz que permitió percibir con la transparencia de las aguas limpias y claras quiénes eran los buenos y quiénes los malos. Quiénes los demócratas y quiénes los totalitarios. ¡Qué pronto volvimos a la siniestra oscuridad del borroso relativismo zapateril!

En Democracia y revolución, Raymond Aron nos enseña que las nociones de democracia y revolución son antitéticas. La democracia es la pluralidad de partidos, el procedimiento electoral, la aceptación del otro. La revolución es exactamente lo contrario, es la negativa de aceptar al otro en tanto que piensa distinto de uno, es la ruptura de la legalidad. ¡Cuántos necesitan hoy leer a Aron! ¡Y que lo entiendan! Ante lo revolucionario, antidemocrático y dantesco de los ataques a la libertad cometidos por perturbados niñatos, legatarios de siniestras Juventudes hitlerianas, nuestro hartazgo y, a la vez, valentía debieran movernos a gritar ¡Basta Ya! Y como aquel sanador Espíritu de Ermua, regenerar nuevamente las aguas del constitucionalismo español estancadas y casi putrefactas por la esquizofrenia política de un presidente del Gobierno, pertinaz relativista, empeñado en interpretar el papel de Norman Bates en Psicosis.

¡Cómo se echa de menos oír en el solar patrio el grito de Basta Ya proferido desde La Moncloa! Con él podría insuflarse a la vida nacional un nuevo espíritu de libertad que robustezca con contrafuertes de dignidad y orgullo nuestro agrietado edificio constitucional. Pero esa voz jamás se pronunciará. Parafraseando a Julián Marías, lo que le pasa al Gobierno de España es que no sabe lo que le pasa. Inmersos en cálculos electoralistas tratando de redondear votos y escaños, distraídos con ensayos de laboratorio intentando teñir de blanco maquiavélicas alianzas con ERC, Sánchez y sus ministros esperan que otros les saquen las castañas del fuego cuando son ellos quienes han prendido el fuego y echado en él las castañas. Y como pésimos aprendices de estadistas, se balancean en la mecedora del sótano de un partidismo sectario. Zanganean entre una fatídica moderación y una fantasiosa normalidad. Deambulan desde una bobalicona y confiada proporcionalidad hasta perversas conjeturas que pretenden disfrazar bajo una firme prudencia. Ignorantes de que el apaciguamiento espolea a los fanáticos a progresar en su imparable escalada de violencia. Cuando la libertad de los ciudadanos no puede garantizarse hay que aplicar más seguridad que proporcionalidad.

Resulta hilarante la dureza que ahora muestra Sánchez contra Torra cuando éste es ya más cadáver político que Franco. Qué obsesión en ser implacable con los muertos. Lamentablemente, el Gobierno de España practica esa nefasta política de apaciguar a la fiera, permitiendo que la fiera devore a valientes servidores del orden y la ley. Cuando posiblemente la fiera engulla también al PSOE.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 20 de octubre de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/206133/el-orden-y-la-ley.html

Líderes

En España no hay líderes políticos. Nuestra política es menuda, de visión corta y horizontes partidistas. Es más una política de especulación y propaganda que de acción con buenas obras y bien hechas. Es confusión en los principios teóricos y descalabro en los fines prácticos. Además, nuestra política usa máscara. Algunos políticos pasan bruscamente del fanfarroneo al disimulo y siembran de contradicciones la vida pública; otros, como aventajados oportunistas, hacen promesas al electorado de imposible realización, por no hablar de aquellos que tratan las cuestiones de la gobernación con tanto más ardor y desenfado cuanto mayor es su incompetencia. El deber político es un deber de conciencia y ésta se halla hoy ausente en la administración del poder. Así, no puede haber liderazgos. Tampoco hay una política grande, verdadera y profunda, pedagógica y fecunda. El resultado es raquítico: postergación del gobernado y olvido de las conveniencias superiores del interés general. Nuestros gobernantes padecen una tremenda crisis de autoridad moral y de prestigio rector, consecuencia inmediata del inconsistente conglomerado de intereses parciales que domina entre ellos.

El liderazgo no es brillantez, sino transparencia, verdad. Clement Atlee, Primer Ministro británico del siglo pasado, era un hombre gris. Pocos hombres menos brillantes que el jefe del laborismo conoció Inglaterra en el curso de su historia política. Tenía fama de hombres discreto, pero eminentemente aburrido, de orador pesado y de parlamentario tosco. En el campo de la oratoria sobresalió fundamentalmente por la pobreza de su léxico y por su voz desagradable. No era de extrañar por ello que no fuera muy escuchado en sus discursos y conferencias. El mismo lo sabía. En un famoso discurso que pronunció por radio en momentos trascendentales para Inglaterra, el dirigente laborista empezó su intervención con estas palabras: No cerrar el receptor a pesar de que hayáis reconocido mi voz, porque tengo algo muy importante que deciros. Atlee no era brillante, pero fue moralmente auténtico.

El drama de España es que hoy no tiene referente moral alguno en el ámbito de la gestión pública. Fuera de la política hay más liderazgo que dentro. Un maestro rural, un sacerdote de parroquia, un catedrático de Universidad o un popular literato contribuyen más a la formación de un estado de robusta opinión y ejercen más influencia social que todos los políticos juntos. Jaume Vives, Arturo Pérez-Reverte o Bertín Osborne, por ejemplo, cuentan hoy con más reconocimiento y aval de la opinión pública que cualquiera de los dirigentes de los partidos políticos. Lo que les otorga ese título es, precisamente, su carácter sincero y subversivo a la vez, que les lleva a pensar por cuenta propia y a atreverse a decir lo que piensan. En momentos de blandenguería relativista como los que imperan, todo aquél osado que se rebele contra la dictadura del pensamiento único o la tiranía de lo políticamente correcto es un líder. Por momentos, las sociedades necesitan de perfiles que sepan con fundamento hallar la solución que se busca, la orientación más oportuna y la mejor consigna.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 4 de marzo de 2018. https://www.elimparcial.es/noticia/187392/lideres.html

No es no

¿Por qué España tiene tan excelentes deportistas y tan nefastos políticos? Porque en el deporte se practica el juego limpio. Además, como decía Ortega y Gasset, quien analizó con profundidad los conceptos de trabajo y deporte en El tema de nuestro tiempo, un deportista no es un trabajador o un comerciante del deporte.

Cuando en 2016 Mariano Rajoy pretendía formar Gobierno con la abstención de los diputados socialistas en la investidura, Pedro Sánchez, un tratante en política, respondía testaruda y lacónicamente: “No es no”, alegando que el dirigente del PP quería sumar escaños para perpetuarse. Hoy Sánchez está necesitado de escaños para su investidura y pide al PP y a Ciudadanos que se abstengan. No carece de memoria, sino de coherencia. No es justo pedir a los demás aquello que tú no estás dispuesto a darles. Pero Sánchez siempre ha sido así de egoísta…y de incoherente.  

Desgraciadamente, el nacionalismo separatista sigue siendo el termómetro que mide la temperatura nacional. A pesar de los diez meses de la presidencia de Sánchez, el separatismo continúa condicionando la vida política del país. El socialista está atrapado entre dos fuegos: su egoísmo y el separatismo. Alguien debería decirle que de los separatistas hay que esperarlo todo y temer lo peor. Y que en política no se puede permanecer con la ambición de servirse a sí mismo, porque eso no es honestidad, sino corrupción. Pero tiene tantas ganas de seguir siendo presidente que hasta con impertinente chulería ha acuñado una frase que deja un gran titular: “O gobierna el PSOE o gobierna el PSOE”. Hay políticos que tienen el don de concentrar la mayor cantidad de palabras en la mínima cantidad de pensamiento. Y otros, viceversa. Sánchez es de los segundos. La frase tiene mucha miga. “Es un escritor de mucha miga”, dijo Rubén Darío de Pío Baroja, con quien tuvo una agria polémica literaria. El nicaragüense se burlaba así de los años en que Baroja regentó una panadería. El escritor vasco espetó al centroamericano: Algunos tras cruzar el charco siguen llevando plumas.  

Intentar huir de uno mismo es hacer el indio. Nadie puede lograrlo. Ni siquiera Sánchez, a pesar de sus intentos. Se puede despreciar a nuestros semejantes, pero nunca se puede escapar de uno mismo. Hay personas que juzgan con demasiada severidad a los demás y son, en cambio, benévolas consigo mismo. Son intransigentes con sus semejantes y tolerantes con sus propios defectos, que no quieren reconocer. Sánchez debería descubrir sus propias imperfecciones y las del prójimo después. Así le desaparecería muy pronto la paja en el ojo ajeno y se conocería mejor a sí mismo. “Conócete a ti mismo” era la inscripción que presidía el Templo de Apolo en Delfos. De la autocrítica surge el respeto hacia uno mismo, que es lo contrario de la vanidad y del orgullo, nada tiene que ver con la falsa modestia, que es humildad disfrazada de arrogancia. Hoy, día de Pentecostés, ojala que la clase política reciba algo de luz. ¡Cuánto bien harían!

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 9 de junio de 2019. https://www.elimparcial.es/noticia/202134/no-es-no.html

De EGB a LGTB

Si existen piscifactorías en las que se adiestra al cangrejo, que siendo crustáceo lo ignora, a conocer su identidad, ¿debe el Estado ayudar a niños y niñas a descubrir su identidad sexual? ¿Pueden estar los cangrejos mejor atendidos y más organizados que nuestros hijos? Vivimos un mundo sin certezas y esa incertidumbre nos corroe. En este sinvivir, la ideología sobre las certezas esenciales, la verdad objetiva, el sistema de valores culturales y la realidad espiritual superior a la materia determinan de un modo fatal, insoslayable y automático las revoluciones sociales y los cambios políticos. Luego, en el principio de todo está la ideología. Por mucho que el ginecólogo o comadrona cataloguen al nacido por su sexo, siempre estamos expuestos a que el ideólogo del Género manipule la evidencia haciéndonos comulgar con ruedas de molino. Y así como sin quererlo, nos instala en una duda desesperada: ¿Era Madame Curie un tío? ¿Fue Jorge Negrete una mujer?

Gran paso fue abandonar la EGB e ir hacia la LOGSE. De por medio se practicó tiro al blanco contra la enseñanza de la religión. Tiran piedras laicas contra el Catecismo, decían los prelados. De la clase de religión se pasó a la de instrucción sexual. Con esta novedad, el objetivo de los pedagogos era impedir que los niños supieran cómo fue creado el primer hombre. Por el contrario, no tuvieron inconveniente en que se enteraran a temprana edad de la forma en que se hizo el segundo. Aún así, la cosa estaba clara. Eugenio D´Ors, tras dictar un texto a su secretaria, le preguntó: Señorita ¿Está claro? Clarísimo maestro, respondió ella. Pues a oscurecerlo señorita, a oscurecerlo, propuso el escritor. La LGTB oscurece el panorama en demasía. Sus predicadores dicen orientar a unos pocos, pero desorientan perturbadoramente a la mayoría desdibujando límites y diferencias siempre patentes. Todo lo que resulte confuso nos sirve para la causa revolucionaria y subversiva, decían los sans-culottes antes de asaltar la Bastilla. A río revuelto, ganancia de pescadores. Hay negocios que se montan excitando instintos, provocando pasiones o fomentando la necedad.

La nueva modalidad ideológica, que pretende colarse como pedagógica, anuncia la existencia de niños con vulva y niñas con pene. Ser del Betis y del Sevilla a un tiempo. Si ha de garantizarse la igualdad de unas personas protegiéndolas ante actos discriminatorios y humillantes contra su dignidad, que ello no vulnere libertades y derechos de otras. No se debe prescindir de la familia en la educación de los hijos porque los padres tenemos el derecho a educarlos y formarlos de acuerdo con nuestras convicciones morales. Las cuestiones de conciencia deben ser explicadas e informadas a conciencia por los padres. No por comisarios ideológicos que comienzan por negar el derecho de aquéllos a la educación de sus hijos para acabar abriendo las puertas al caos, aireando gérmenes disolventes en la sociedad. De sistemas educativos ideologizados pasamos a ideologías educativas. Vuelve el adoctrinamiento. Vamos para atrás. Como el cangrejo, que es crustáceo y no lo sabe.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 15 de enero de 2017 https://www.elimparcial.es/noticia/173627/opinion/de-egb-a-lgtb.html