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El voto sutil

“No es importante a qué partido se vota, es más importante a qué partido no se vota”. Palabras pronunciadas en 1946 durante un mitin universitario por Ernst Benda, estudiante en la Universidad Humboldt de Berlín Este y presidente de la Asociación de Estudiantes del Partido Cristiano Demócrata. Este Partido, la CDU, estaba dividido entre una facción prooccidental y antisoviética, dirigida por Konrad Adenauer en el Oeste, y otro grupo liderado por Jakob Kaiser en el Este, cuyos miembros creían que todavía era posible alcanzar un acuerdo entre ambas zonas y evitar así la división de Alemania. Todo el mundo entendió lo que Benda quiso decir con sus palabras: O se estaba a favor o en contra de los comunistas. Si estabas en contra, daba igual lo que fueras.

Antes de finalizar la II Guerra Mundial, Stalin advertía a su camarada búlgaro Dimitrov, padre de los frentepopulares, que la alianza entre nosotros y la facción democrática de los capitalistas solo funciona mientras sirva para evitar el dominio de Hitler, pero en el futuro nos enfrentaremos también a esa facción de capitalistas. En efecto, luego vendría el axioma estalinista, que lamentablemente aún perdura entre ese sanchismo alérgico a la democracia: “Quienes no están con nosotros están contra nosotros y son fascistas”. Se ve que Gabilondo es un liberal. Tras la alianza entre la socialdemocracia y el comunismo, editorializaba el Neues Deutschland, periódico del Partido Comunista de la Alemania del Este: “No es un sistema monopartidista, sino la consolidación de un frente antifascista unido. Junto a este partido no habrá sitio para ningún grupo escindido”. En su diario, la periodista alemana Ruth Andreas-Friedrich escribió: “No es un sistema monopartidista, pero tampoco hay sitio para ningún otro partido”. Pura dictadura, pues.

Por entonces, los Partidos comunistas, muy reducidos en los Estados orientales de Europa, fueron ganando un poder muy superior a lo que representaban, procurando hacerse con un control totalitario en todas partes. En Bulgaria, tras la victoria de la coalición de izquierdas, los comunistas disolvieron los partidos no comunistas de la coalición y asesinaron al único oponente real: Nikola Petkov, después de que Stalin dijera a Dimitrov: “las elecciones han terminado en Bulgaria y su oposición puede irse al diablo” . En los países ocupados por el Ejército Rojo, la definición de fascista se fue ampliando hasta incluir a cualquiera que no fuera de la cuerda de los ocupantes soviéticos. Cada vez que la palabra expandía su significado se llevaban a cabo detenciones.

No sin razón pronunció Churchill su famoso discurso en Fulton, el 5 de marzo de 1946: “Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero”. Los bolcheviques desarrollaron una peculiar teoría de la sociedad civil consistente en desconfiar absolutamente de la sociedad civil. En una sociedad socialista la esfera pública debía ser unitaria y unívoca. Desestimaban la noción burguesa de discusión abierta y detestaban las asociaciones independientes de cualquier clase a las que se referían como divisiones “separatistas” o “sistemas de casta” (les suena, ¿verdad?), dentro de la sociedad . No podía existir una organización apolítica. Todo era político. Y si no era abiertamente político, entonces era político en secreto. El que fuera presidente de la Alemania del Este, Walter Ulbricht, siempre decía: “Tiene que parecer democrático, pero todo debe quedar bajo nuestro control”.

El voto útil no es el voto al mal menor, sino al mayor bien posible. Votar sutilmente es votar con inteligencia. Comunismo o Libertad.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 28 de marzo de 2021. https://www.elimparcial.es/noticia/223631/el-voto-sutil.html

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Una banda

Salvo para un diputado por Teruel, al que Moncloa le ha birlado la sede de la Agencia Espacial, Sánchez legisla en favor de minorías: presos etarras, presos violadores, presos golpistas, presos corruptos, sujetos/as trans, animalistas, guerracivilistas del bando rojo… Está tan descentrado en satisfacer a grupos de menor cuantía que se olvida de las cuentas del mayor, del interés general. Incapaz de torear el mihura de la economía, ha abandonado a los empresarios, a los bancos, a los autónomos, a los trabajadores… motores de una nación. Ha esquilmado el sistema educativo, factor de cohesión nacional y ascensión social, y se le echa encima la demografía, sin espolear la natalidad, la gran lacra que acosa a España, por encima del paro y la inflación.

Con sujetos extravagantes y egoístas Sánchez permanece en la intriga con el fin de derribar el régimen del 78, la monarquía parlamentaria, el Estado de Derecho, la convivencia democrática y la concordia nacional. Le trae al pairo que la ciudadanía apueste por la tranquilidad social y, si puede ser, por la prosperidad económica. Junto con sus socios, él se pierde y pierde el tiempo en veleidades que nunca van contribuir a arreglar España, sino a destruirla. Se ha erigido en jefe de una banda que para cometer fechorías convoca a los suyos: al fiscal del Tribunal Constitucional, a los presidentes del Congreso y del Senado, a sus esbirros del partido, a sus vasallos de la prensa…

Anoche su majestad, el Rey de España advirtió que la división entre los españoles es lo peor que puede ocurrirnos como nación. El PSOE lleva una década azuzando esa división. Y la historia, dolorosa lección, nos enseña siglo tras siglo lo que Felipe VI ha confirmado. No avanzamos por separado, sino en unión. Dijo Emilio Castelar: “España ha cansado a la historia”. Y si tiramos de historia nos encontramos con lecciones: “Cuando en un pueblo se cierran las puertas de la justicia, se abren las de la revolución. Yo no sé adónde vamos; pero sí sé que doquiera que vayamos, perderemos nuestro camino” (Sagasta, 1874). Se diría para terminar, que «aunque los españoles tienen ingenio, capacidad y medios suficientes para restaurar su país, no lograrán hacerlo; y aunque enteramente capaces de salvar su Estado, no lo salvarán, porque les falta voluntad de hacerlo” (Sebastiano Foscarini, embajador de Venecia en Madrid, 1682-1686).

Como ocurre entre las bandas de mafiosos, Sánchez sigue empeñado en que en España haya vencedores y vencidos.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 25 de diciembre de 2022 https://www.elimparcial.es/noticia/247523/opinion/una-banda.html

Inteligencia artificial o el desertar de lo humano

Durante su encarcelamiento en Milán por el fascismo, Antonio Gramsci observaba con pesar cómo sus compañeros de prisión, incluidos los presos políticos, cuando se les permitía la lectura de la prensa, la mayoría prefería leer La Gazzeta dello Sport Il Sole, un periódico generalista que informaba con objetividad de la situación política. El líder del Partido Comunista italiano, no alcanzó siquiera a imaginar cómo un siglo más tarde, el entretenimiento sería empleado por los gobiernos de las modernas democracias occidentales como el método más efectivo de distraer a los ciudadanos, reeditando así la vieja fórmula de panem et circenses de práctica habitual en la antigua Roma.

Hoy el circo son las redes sociales. Millones de ciudadanos dedican diariamente gran parte de su tiempo a entretenerse y distraerse a través de las pantallas de un dispositivo electrónico. Centran su atención en anodinos e insustanciales contenidos digitales que producen un efecto anestesiante convirtiendo al usuario en un sujeto indiferente sin capacidad de reacción. Jamás el poder ha logrado lo que las pantallas, el dominio absoluto de una sociedad narcotizada por la tecnología, sin necesidad de ejercer violencia o infundir terror. Los poderosos se frotan las manos. La mejor manera de dominar a la gente es tenerla entretenida y que su atención no se focalice en determinados cuestiones.

En su obra Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida, el escritor y editor Alex Rosal alerta de esta dictadura de la atención en la que estamos inmersos. A lo largo de sus páginas recoge ciento treinta y cinco argumentos para ese combate cultural. Hay verdaderas perlas a modo de frases de algunos de esos bárbaros: “El primer principio del control mental es la distracción” (Steve Jacobson); “la gente llegará a amar la opresión a la que se somete y adorar las tecnologías que la incapacitan para pensar” (Neil Postman); “Tendrán la sensación de que piensan y serán felices” (Ray Bradbury)…

El panorama entre la infancia y la adolescencia es desolador. El excesivo uso de las pantallas tiene efectos perniciosos en el ámbito escolar. Los Informes PISA ya constatan que la capacidad de atención de los alumnos está disminuyendo. El tiempo dedicado al móvil o a la tablet está deteriorando cualidades humanas como la imaginación, la creatividad, la inventiva, la escritura o la lectura. El ser humano empieza a abdicar del ejercicio de sus talentos, lo que supone una fatídica deserción de su puesto en el mundo.

El escenario se torna más inquietante aún con los avances de la Inteligencia Artificial. Al entretenimiento y la desatención que causan las pantallas, se suman los riesgos derivados de una herramienta tecnológica que podría facilitar la vigilancia y control de los ciudadanos y también la manipulación de sus pensamientos, emociones y comportamientos. La Unión Europea acaba de redactar la primera ley en el mundo que regulará la Inteligencia Artificial prohibiendo los abusos de ésta, pero no su empleo. Cierto es que los adelantos tecnológicos y científicos, bien empleados, producen siempre un bien. Pero estemos alerta ante el endiosamiento de la tecnología. El hombre es el único ser de la creación para el cual está abierta la vía del progreso. El cerebro humano no puede emparentarse ni aún con la más perfecta de las máquinas y cuyas leyes no dependen de la tecnología.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 10 de diciembre de 2023. https://www.elimparcial.es/noticia/262638/opinion/inteligencia-artificial-o-desertar-de-lo-humano.html

¿Por qué los falsos profetas del apocalipsis tienen interés en atemorizarte?

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Despistados y aislados

En los tiempos que corren, la puntualidad no suele ser el punto fuerte de muchos espíritus. Lo de llegar a destiempo por demora suele ser consecuencia de querer pero no poder, siendo en este caso el socorrido tráfico urbano el paradigma del obstáculo; o de poder pero no querer, como ocurre cuando el que ha de llegar traza un interesado plan estratégico contra el que espera y se desespera. Sin embargo, hay retrasos que nada tienen que ver con la voluntad sino con el conocimiento. Y ahí es donde desempeña su impertinente tarea el despiste. La memoria, con el olvido de por medio, nos juega a veces malas pasadas. Y uno no es que llegue tarde a la cita, queriendo o sin querer, es que se ha olvidado de ella.

El hombre de la hora presente se ha olvidado de una cita importante. De tanto exaltarse a sí mismo a costa de Dios, ha quitado a Dios de su puesto, pero con ello él también ha perdido el suyo. Sabiéndolo todo, pero no comprendiendo nada, se siente angustiado por esa espantosa soledad espiritual en la que vive, recluido en un clamoroso agnosticismo, tropieza con misterios en su propio interior aturdiéndose y acongojándose al encararse con ellos. Es el drama del hombre moderno, que como dijera Pablo VI, ha salido de casa y ha perdido la llave para volver. Fascinado ante el imperio técnico-científico, se comporta inconscientemente disponiendo de forma egoísta y sin límite alguno de todo lo existente. En su frenética carrera lanzada hacia conquistas materiales, confunde su deseo con la libertad y satura su hastiada existencia de tantas posibilidades como de peligros, de tanto progreso como desbarajuste, quedando expuesto a no saber discernir entre el bien y el mal, secuestrado en el zulo del relativismo.

Incapaz de construir sobre lo que existe, el hombre de hoy se afana alegre y confiadamente por desmantelar los cimientos del pasado, ignorante de que con ello acelera la pérdida del contacto interpersonal dentro de sus espacios naturales. La consecuencia es la disolución de la familia, la debilitación del matrimonio y el decaimiento de la relación entre padres e hijos. Ambitos en donde el individuo echa raíces y se fortalece siendo capaz de resistencia. Es lo que Romano Guardini denomina la “pulverización de la Humanidad”. La “sociedad líquida” de Zygmunt Bauman, la sociedad que se deshace.

El hombre moderno está cada vez más aislado. Innumerables individuos forman una masa pero están solitarios, sin conexión viviente entre sí, ayunos de contactos dejándose manejar fácilmente e incapaces de oponerse a las tendencias totalitarias. Así va emergiendo la personalidad totalitaria, a la que describe Hannah Arendt: “el ser humano completamente aislado que, sin otros lazos sociales con la familia, los amigos, los camaradas o los simples conocidos, deriva su sensación de ocupar un lugar en el mundo únicamente a partir de su pertenencia a un movimiento, de su afiliación a un partido”. Y el hombre de hoy sin llegar, ni siquiera con retraso, a su cita.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 17 de abril de 2023 https://www.elimparcial.es/noticia/253050/opinion/despistados-y-aislados.html

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De miliciana a valquiria

“Las mujeres no somos de nadie… No pertenecemos a nadie más que a nosotras mismas… Estamos cansadas de tutelas”. Demagógicas palabras de Yolanda Díaz elevada a sacerdotisa de la política gracias al todopoderoso dedo tutelar de dos hombres: Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Hoy marioneta de verbena creada e impulsada por la maquiavélica estrategia de Sánchez en su acoso y derribo contra la pareja Iglesias-Montero por disputarles el control de Podemos. A veces, resulta difícil distinguir la incoherencia de los mediocres de su inconsciencia.

La izquierda siempre creyó su propia patraña sobre su monopolio por la salvación del mundo y la regeneración democrática. La derecha ha sido menos hipócrita y fanfarrona en aventurarse por esa singladura del redentorismo. Díaz, en la mejor tradición marxista, avisa con petulancia de que con ella “empieza todo”. Antes de Sumar solo existía el cero, la nada. Empieza ofreciendo las viejas y engañosas fórmulas de siempre, una “nueva carta de derechos”, un “nuevo contrato democrático, económico y social”, la rancia tabarra del mundo feliz. Fiel a su ideario comunista, terminará poniendo la nada en movimiento.

Como mujer, aspira a ser la primera presidente del Gobierno de España con un chocante programa “trabajar menos, sin reducir el salario, para vivir mejor”. Dispondrá así de más tiempo para dedicarse a su peinado. Según Gregorio Marañón, la mujer de todas las épocas ha dedicado una parte a veces importante del día al arreglo de su cabello. Para Díaz, los jóvenes “llevan cuarenta años abandonados por los Gobiernos”, es decir, que han sido las políticas de izquierda las que más han dejado a la juventud en la estacada: Desde 1982 hasta hoy, la izquierda ha gobernado en España veintisiete años y la derecha, quince. Desde 2018, con el PSOE en el poder, y desde 2020, con una coalición socialcomunista, los descarriados jóvenes sufren el desamparo de dirigentes políticos como Yolanda Díaz. Pero, con esta muñequita de guiñol “empieza todo”, el fuego, la rueda y la imprenta. De loco, tacharíamos a Ancelotti, si hoy anunciara que de llegar un día al banquillo del Real Madrid, empezará todo.

Es al decir que “el neoliberalismo ha fracasado” cuando la nueva burguesa, disfrazada de seda, comunista se queda, deja al desnudo la farsa y la superchería. Hubo un tiempo en que Yolanda vestía como una jornalera de las de Víctor Jara yendo a desalambrar, sin maquillaje, ni tocados ni siquiera ropa conjuntada. Hoy pisa los escenarios con el glamour propio de “Con faldas y a lo loco”. Ha migrado de miliciana revolucionaria a refinada valquiria. Según la mitología nórdica, las valquirias eran unos personajes femeninos que seleccionaban a los mejores, caídos en el combate, llevándolos al Valhalla, una especie de paraíso. Para Díaz, los mejores son siempre los suyos, y al resto de mortales, como los trabajadores fijos discontinuos, que les parta un rayo. Su cometido es preservar al mejor de los suyos en el Valhalla de La Moncloa, aunque para ello deba abandonar a Pablo en el campo de batalla.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 9 de abril de 2023. https://www.elimparcial.es/noticia/252695/opinion/de-miliciana-a-valquiria.html

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Israel y libertad

En momentos como los actuales recordemos a Oriana Fallaci. Tras el atentado del terrorismo islámico contra las Torres Gemelas nos convocó en su libro La rabia y el orgullo a defender la civilización occidental contra el fanatismo fundamentalista. También nos alertó contra ese pacifismo blandengue de ciertos dirigentes europeos, que recostado en silencios y claudicaciones, tiende a excusar, cuando no justificar, el terror yihadista. Fallaci fue acusada de racista, xenófoba e incitadora al odio. Recibió amenazas de muerte. No se arredró, perseveró en su valentía y publicó otro libro, La fuerza de la razón, para denunciar la intolerante tiranía de la corrección política que aborta las libertades de pensamiento y de expresión.

La escritora responsabilizó a los políticos por no combatir la “espiral de silencio” y consiguiente “cancelación” perpetradas por los guardianes de lo políticamente correcto. Al, por entonces, presidente de la Comisión Europea, remitió una carta en la que sostenía: “Uno de los defectos que los caracterizan a ustedes, los políticos, es la presunción de que pueden engañar a la gente, tratarla como si fuera ciega o imbécil, obligarla a tragarse cualquier mentira, negar o ignorar las realidades más evidentes”. Ya sé lector que está pensando en Sánchez, pero en 2004, todavía no se conocían sus trolas y fechorías al ser un desconocido para el gran público.

Fallaci nos recuerda que el apaciguamiento y la mentira han sido y serán siempre los mayores enemigos de la libertad. Ante el ataque terrorista de Hamás, China, Rusia, Irán, Venezuela…, disfrazados de palomas de la paz, se han alineado contra la libertad y la democracia. La izquierda europea también. Su nefasto gen totalitario explica esa incurable alergia ante la verdad y la libertad. El progresismo, sugestionado por nuevos goebbles, cree ciegamente en su supremacismo moral. Con soberbia, pretende adoctrinarnos y acomplejarnos mediante su buenista perorata de “paz para Gaza”. En España conocemos bien esa mercancía de contrabando (Otegui, hombre de paz). Llevamos tiempo padeciendo esa miserable equidistancia con el terrorismo, el de ETA y el de Hamás.

En Madrid, durante una concentración izquierdista a favor de Palestina, resonó contra Israel aquél “algo habrá hecho” que los amigos del tiro en la nuca solían susurrar por las calles bañadas en sangre tras los atentados etarras. Bajo falso pacifismo, los congregantes profirieron gritos a favor de Hamás y acusaron a los judíos de genocidas. Nadie recordó a las víctimas israelíes. Ninguno reparó en que el verdadero enemigo de Palestina no es Israel, sino Hamás, Hezbolá, Irán y todos aquellos que persiguen destruir al Estado hebreo. Más indignante fue lo del secretario general del PCE, que no está seguro de que Hamás sea una banda terrorista. Es maldad, no ignorancia.

Thomas Paine dijo que quienes aspiran a gozar de los beneficios de la libertad deben soportar la fatiga de defenderla. Israel ha vencido en todas las guerras, pero nunca ha logrado la paz y la seguridad definitivas en su territorio. Continúa defendiéndose. También debemos continuar la defensa de la libertad, hoy amenazada por intransigencias religiosas e ideológicas blanqueadas por los paniaguados de la corrección política. Oriana Fallaci dixit.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 15 de octubre de 2023. https://www.elimparcial.es/noticia/260135/opinion/israel-y-libertad.html

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¿Ineptos o malvados, o ambas cosas?

En la Rusia soviética se contaba la anécdota de una vieja visitando el zoológico que se detuvo ante la jirafa y tras observarla con extrema atención, exclamó: ¡Dios mío, lo que han hecho los bolcheviques con un caballo! La izquierda en el poder siempre hace experimentos. Con los números, el resultado es la ruina. Con las personas también. Hace tiempo que el movimiento proletario perdió la confianza en ella y en sus estadísticas, según las cuales, los obreros nadaban en la abundancia cuando realmente lo hacían en la miseria. Aquella aspiración de la vieja izquierda a una mejor distribución de la riqueza permanece hoy como polvoriento cachivache olvidado en el desván. Lo que prima ahora es toda esa gama de productos de moderno diseño con los que engatusar a cándidos y papanatas: multiculturalismo, antirracismo, feminismo, homosexualismo, ecologismo, animalismo y, por supuesto, la ideología de género. Como diseñadores de la sociedad y del hombre nuevo (tabarra permanente del “progre”), los dirigentes de izquierdas olvidan lo esencial para la ciudadanía: prosperidad y concordia.

El nivel de incompetencia embalsada en Moncloa ya rebosa derramándose torrencialmente por doquier. Con tantos Ministerios y cientos de asesores, el Gobierno es incapaz de enderezar el rumbo económico. Con una inflación desbocada, un presupuesto no creíble, además de confiscatorio, y a la espera de unos fondos europeos, ya “intervenidos” porque en Bruselas desconfían, los españoles portan una losa sobre sus hombros. Las generaciones venideras también. Estas, además, serán más ignorantes que las actuales, debido al perverso igualitarismo con que este desgobierno ha desmantelado el sistema educativo imponiendo la mediocridad al reducir la exigencia y suprimir el mérito. Tampoco las relaciones internacionales son su fuerte, no pasando del mero saludo protocolario con los mandamases del mundo en un pasillo y siendo irrelevantes ante la toma de decisiones capitales sobre acontecimientos como la guerra de Ucrania. Marruecos nos provoca una crisis diplomática por falta de criterio ante el asunto del Frente Polisario. Y nuestro ministro del Interior causa una crisis humanitaria en la valla de Melilla. En orden y seguridad, un destrozo. El Tribunal Constitucional declaró que el estado de alarma fue inconstitucional. Pero lo peor está por venir: injusticia disfrazada de justicia. Con ese aprecio vil de Sánchez por la cuerda de presos, diferente al que tuvo el Quijote con los galeotes, están en la calle o lo estarán muy pronto golpistas, terroristas, violadores y agresores sexuales. ¿Liberará también a los malversadores o Griñán ingresará finalmente en prisión? Parafraseando a la vieja del zoológico: ¡Dios mío, lo que han hecho los sanchistas con el Código Penal!

Algunos pretenden ahora que el Tribunal Supremo les saque las castañas del fuego, cuando ni los jueces han prendido el fuego ni echado en él las castañas. Otros esperan que Sánchez actúe y deshaga el disparate de la feministra Montero. No nos engañemos. “No es no¨, dijo Sánchez. ¨Solo sí es sí¨, asiente también Sánchez, por la cuenta que le tiene. A su ineptitud, suma su malicia.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 20 de noviembre de 2022. https://www.elimparcial.es/noticia/245802/opinion/ineptos-o-malvados-o-ambas-cosas.html

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El tinglado de los derechos históricos

Siendo Francisco Cambó concejal del Ayuntamiento de Barcelona en 1902, presentó una propuesta para que en las escuelas sostenidas por el municipio se establecieran clases de lengua catalana. La moción fue rechazada por los votos de sus propios compañeros del consistorio. El régimen de Franco practicó una política de lengua oficial única que, aunque postergaba el catalán, sin embargo nunca prohibió éste. El filólogo catalán Martín de Riquer impartía su docencia en catalán en la Universidad Central de Barcelona en 1942. Aún pueden verse en Barcelona edificios públicos que contienen placas conmemorativas en catalán fijadas en la década de los cincuenta del pasado siglo. Cuando muere el general Franco en 1975, muchos catalanes son bilingües. De hecho, el que fuera presidente del Barcelona, Agustín Montal, y artífice del lema “más que un club”, solía presumir de que, aún vivo Franco, el Barcelona se adhirió a la campaña “catalá a l´escola”; de que en el Nou Camp se instaló la primera senyera y que los avisos desde los altavoces del estadio eran en catalán; de que el capitán del Barcelona llevaba como distintivo de su rango la bandera catalana y de que en el funcionamiento interior del club se adoptó el catalán como idioma. Pero en los últimos treinta años, si hay en Cataluña una lengua que oficialmente se margina, se impide usar o, incluso, su empleo se sanciona es la castellana.

En su libro El País Vasco, José Miguel de Azaola escribe que en el siglo XIX existían ocho dialectos vascos, veinticinco subdialectos, cuarenta variedades y muchas más modalidades locales. La tradición vasca consistía en que las familias enseñaban vascuence en sus propias casas y enviaban a sus hijos a la escuela a aprender castellano. Ello hizo del euskera una lengua familiar, coloquial pero nunca una lengua de cultura para los vascos. Así, el primer diario publicado en euskera fue el Eguna en 1937. Según afirma Azaola las ikastolas empiezan a proliferar en pleno franquismo, de forma que en los últimos veinticinco años de dicho régimen estudiaron vascuence en centros privados de las provincias vascas un número de niños muy superior al de cuantos aprendieron esa lengua desde el principio de los tiempos hasta 1936.

La periferia secesionista plantea la exigencia de respetar un supuesto espíritu histórico de los pueblos a los que dicen representar alegando que esos territorios han sido más o menos soberanos, salvo los períodos de opresión que en los últimos siglos, y especialmente, durante el franquismo, ejerce España sobre los ciudadanos de dichos territorios. Y citan como ejemplo momentos en los que nunca tuvieron una autoridad superior. Pero ante reclamación tan candorosa, hay que oponer que cualquier parte de España, ya sea región, comarca o ciudad, no solo las zonas con reivindicación soberanista, ha sido independiente en algún momento determinado de la Historia, y no por ello, alega la defensa de un supuesto derecho histórico a ser ahora independiente. Y es que hay regiones que llevan veinte siglos sin ser nación y seguirán igual.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 2 de octubre de 2023 https://www.elimparcial.es/noticia/259584/opinion/el-tinglado-de-los-derechos-historicos.html

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Sainz

Hace más de un siglo, Filippo Tommaso Marinetti escribió: “un automóvil de carreras, con su radiador adornado de gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo, un automóvil que ruge, que parece correr como la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia”. La rotunda y sonora frase pertenecía a un artículo que fue portada del periódico Le Figaro bajo el título El Futurismo. Nacía así un movimiento artístico de vanguardia original, rompedor con la tradición, con el pasado y con lo convencional. Pero también anunciaba que la proeza es un buen conductor de arte. Batir récords es toda una proeza. Y el escritor francés Jean Giraudoux relató como máxima que los héroes de los cuentos de hadas se pasaban la vida batiendo récords.

Hoy en Silverstone, Carlos Sainz ha vivido un cuento de hadas. Con su rugiente automóvil Ferrari tan rápido como la metralla ha protagonizado una proeza y ha obtenido una victoria, su victoria, que tanto tiempo llevaba persiguiéndola, una feliz victoria y tan bella como la de Samotracia. Y ha roto con nueve años de sequía de triunfos españoles en la Fórmula 1, dinamitando esquemas y quebrando todos los pronósticos, en especial, los favorables al neerlandés Verstappen. Ciento cincuenta carreras con la de hoy, y sus veintisiete años, marcan la trayectoria del piloto español en los grandes premios de Fórmula 1.

La de Sainz ha sido una victoria muy trabajada y de continuo esfuerzo. Esfuerzo tras esfuerzo para lograr triunfo tras triunfo. Porque a través de una carrera desfilan triunfos parciales que completan el triunfo total. Y para lograr todos es necesario un abnegado y silencioso esfuerzo de disciplina e inteligencia (la precipitación es hija del mejor deseo), pero también de confianza en uno mismo. Así ha obtenido su premio, primero, insistiendo con constancia en el dinamismo de su posición, sin abatirse por contratiempos ni desconcertarse por contrariedades. Luego, abriendo hueco entre sus perseguidores, sin caer en el engañoso limbo de la primera posición ni cegarse por sus prósperos movimientos; y, finalmente, perseverando en el empeño, sin desfallecer hasta acabar bien lo emprendido y haber alcanzado la victoria final. El esfuerzo ha sido también colectivo; de quien estaba al volante y de quienes se hallaban en boxes: estrategas y, por supuesto, mecánicos. Cuenta Jacinto Miquelarena en su obrita Stadiumnotas de Sport que el deporte empieza verdaderamente en los hombres del aire, en los icarios…almas nuevas y frescas en cuerpos de mecánicos, un poco arcaicos, de garajistas, de maníacos del invento, de iluminados”. A todos les ha guiado la misma intención y el mismo afán: la victoria.

Sainz ya ocupa su lugar de honor en la galería de las glorias deportivas españolas. Perfiles de excelentes deportistas consagrados al deporte con su voluntad, tenacidad, constancia, energía, disciplina y, sobre todo, humildad. Esa elegante humildad que se trasluce cuando al narrar sus conquistas hablan de la suerte y ocultan el esfuerzo. A diferencia de la de Samotracia, la victoria de hoy tenía sus dos brazos al volante.

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La auctoritas del maestro

Prestos los partidos políticos a elaborar sus programas electorales y abordar la pugna que se aproxima convendría que sus dirigentes reflexionaran sobre la necesidad de cambiar el rumbo que llevamos. Que la educación en España no va bien es una de las cuestiones de mayor conformidad entre la ciudadanía. Muchos años llevamos polemizando sobre un sistema educativo manifiestamente mejorable. Enseñanza concertada sí o no; religión en las aulas sí o no; castellano sí o no; por no hablar de la distribución de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas o el derecho de los padres a la educación de sus hijos.

Últimamente, la polémica siempre ha estado viciada por una inquietante ideología en combinación con un término talismán: la empleabilidad, más propio de la mercadotecnia que de la academia. Pero muy pocos han reparado en el maestro, la clave del arco educativo, que, a diario, postergado, desarmado de autoridad y arrebatado de reconocimiento y prestigio, vive presionado entre el corsé ideológico y el apremio mercantilista. Nada hay más dañino para las aulas que la ideología. Advierte el sociólogo Pierre Bourdieu que la escuela no puede ser una reproducción de las creencias de la clase que ostenta el poder porque entonces se convierte en un foco de filias y de fobias. Y lo que es más grave, vulnera el derecho de los padres a dar a sus hijos una educación acorde con sus creencias.

Los ingenieros ideológicos diseñan perfiles sobre la juventud que circulan como mercancía de contrabando: Los adolescentes y jóvenes desean con impaciencia protagonizar sus roles de género, no de sexo. La castidad es un hábito medieval. La mujer engendra vida, pero en sus primeros estadios es algo humanizado, no humano; por ello, la interrupción del proceso del nasciturus es un derecho. Los padres no deben torturar a sus hijos dando órdenes. Los profesores no pueden humillar a los alumnos imponiendo aprendizajes y, mucho menos, calificaciones discriminatorias en contra de una sociedad igualitaria. Hay quienes incluso exigen, en fervoroso afán de irracionalidad, la supresión del profesor y su sustitución por un animador turístico.

El reciente Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Nuccio Ordine, escribe en una de sus obras “Clásicos para la vida”, que la rapidez de las mutaciones económicas es tanta que no es posible adaptar con la misma celeridad los currículos escolares, que la formación requiere plazos largos y más que reformas genéricas es preciso asegurar una buena selección de los docentes. Los jóvenes reclaman profesores que vivan con pasión y con verdadero interés la disciplina que imparten. El amor por la literatura o la filosofía, por la historia o las matemáticas, es inseparable de un profesor o una profesora en concreto. Una pedagogía rutinaria acaba por matar cualquier forma de interés.

George Steiner nos recuerda que una enseñanza de mala calidad es, casi literalmente, un asesinato. Bastantes asesinatos ocurren ya en el seno materno. Para evitar los que ocurren en el aula reconozcamos la figura del maestro y su autoridad.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 7 de mayo de 2023. https://www.elimparcial.es/noticia/253940/opinion/la-auctoritas-del-maestro.html

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