Archivo de la categoría: Santoral

26 de febrero. San Porfirio de Gaza (352-421)

Macedonio de Tesalónica, Porfirio, veinteañero, deja su familia y riquezas para hacerse monje en las soledades del desierto egipcio. Más tarde vivirá en una cuerva a orillas del Jordán, a fin de visitar diariamente el Calvario. Se santifica en soledad, orando, ayunando, entregándose a mil austeridades y siendo custodio de un pedazo de la vera cruz al que atribuye la curación de dolencias.

Hacia los cuarenta años, su reputación en la zona es tal, que se le ordena sacerdote y en 396 es consagrado obispo de Gaza, tierra pagana donde murió Sansón. Su labor allí como pastor de almas no fue fácil. Tropieza con fuerte resistencia. Y en su intento de convencer a los testarudos idólatras de Gaza, pide ayuda al emperador Arcadio, quien manda tropas para evangelizar manu militari aquella región destruyendo ídolos y arrasando sus templos, Se suceden revueltas en las que Porfirio está a punto de perder la vida.

Desde entonces, modera su celo comprendiendo que los métodos violentos son contraproducentes. Prefiriendo ser yunque a martillo, se dedica con santa mansedumbre a colaborar con la Gracia de Dios sin empeñarse en hacerlo él todo por su cuenta. Por eso, San Porfirio se ganó el Cielo.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Síguenos en Libercast. Ven a librar la batalla de las ideas.

https://www.youtube.com/@libercast.oficial

25 de febrero. San Etelberto (560-616) y Santa Walburga (… – 779)

Dos figuras complementarias de la evangelización en la Inglaterra anglosajona. El, rey inglés que recibe a los misioneros y se convierte al cristianismo; ella, monja inglesa que un siglo más tarde ayuda a cristianizar el continente.

Etelberto era rey de Kent y recibió a San Agustín de Canterbury y a sus monjes en 597. Se convierte al cristianismo por la presencia visitante, pero también influido por su esposa Berta, ya cristiana, que era princesa franca, hija de Cariberto, rey de París. No obligó a sus súbidtos a abrazar el cristianismo pero dio gran apoyo a los misioneros haciendo construir la catedral de San Andrés de Rochester. Además, influyó en la conversión de Saberto, rey de los sajones, en cuyo territorio se levantó la primitiva catedral de San Pablo en Londres.

Walburga, natural de Sussex, era también de sangre real. Monja benedictina de Wimborne, que junto a San Bonifacio (5 de junio), misionó por tierras alemanas dirigiendo un monasterio femenino en Heidenheim, entre Franconia y Baviera, por encargo de su hermano Wilebaldo. Allí murió.

Ambos, San Etelberto y Santa Walburga fueron vasos comunicantes de la fe que cruza ida y vuelta el Canal de la Mancha.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Libercast, ven a librar la batalla cultural.

24 de febrero. San Pretextato (… – 586)

Obispo de Ruán, Pretextato, de carácter cándido, sufrió la crueldad del trono merovingio compuesto por Chilperico y su esposa Fredegunda, ya que el monarca lo acusó de traición debiendo comparecer en París ante un concilio en el que se defendió con tal sinceridad que no hubo pruebas concluyentes contra él.

El rey tuvo que idear otra artimaña. Pidió a los prelados más dudosos que aconsejaran a Pretextato que se declarase culpable, por ser esa la única manera de que aplacar su ira, y que solo así, se mostraría magnánimo perdonándole la vida. El obispo, poco cauto, cayó en la trampa, fue depuesto con infamia, recluido en una mazmorra y desterrado finalmente a la isla de Jersey.

En 584, Chilperico fue asesinado y el obispo volvió con todos los honores a Ruán, en cuya catedral le asesinó un sicario por orden de la vengativa Fredegunda. Su debilidad se transformó ante la muerte con un actitud digna y firmísima. Es arquetipo de lúcido valor.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

Síguenos en Libercast

23 de febrero. San Policarpo de Esmirna (70-155)

Discípulo de San Juan Evangelista, por ello Policarpo (nombre griego que significa «fruto abundante») fue muy venerado y reconocido como el «padre de los cristianos», incluso entre los que no lo eran.

Fue un gran obispo de Esmirna. Ya octogenario, emprendió un viaje a Roma para consultar al Papa Aniceto cuestiones de liturgia. A su regreso, se enfrentó a la persecución. Cuenta San Eusebio que tres días antes de que le prendieran tuvo una visión en la que su almohada era consumida por el fuego. San Policarpo anuncia entonces: «Me quemarán vivo». Siglos más tarde, en recuerdo de esta almohada, el santo será invocado contra el dolor de oídos.

Descubierto en su escondite, no lejos de la ciudad, fue conducido a Esmirna y allí las autoridades le pidieron que blasfemara y maldijera a Cristo (¡qué petición más cansina!). Ante su negativa se le ató a un palo rodeado de leña en medio de un estadio al que había acudido la multitud para ver cómo moría un obispo de aquella secta. Al encender la hoguera, las llamas sin tocarle, le rodearon y hubo que darle muerte con una espada.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Libercast, el espacio donde librar la batalla cultural

22 de febrero. Santa Margarita de Cortona (1247-1297)

Hija de un labrador de Laviano, cerca de Cortona, pierde a su madre a los seis años y poco después una madrastra amarga su niñez con celos y desdenes. De extraordinaria hermosura, Margarita es vista en la comarca como una princesa, digna de un príncipe. Este no aparece, pero sí un joven y apuesto caballero de Montepulciano, con título de marqués, que la convence para que comparta su vida, prometiéndole que algún día será su esposa. Para lo mismo prometer mañana y también pasado mañana. A sus dieciocho años, Margarita es la amante del marqués a quien da un hijo.

En 1273, el caballero muere apuñalado, Margarita lo deja todo y con su hijo en brazos vuelve a casa de sus padres, que ante el pecado cometido por la hija, le cierran las puertas. En Cortona encontrará la protección de unas piadosas damas que la encaminan hacia los franciscanos, uno de ellos, fray Giunta Bevegnati, será el director espiritual de la nueva María Magadalena, que en 1276 se convierte en terciaria franciscana.

Santa Margarita funda un hospital, cuida a parturientas y a enfermos, trabaja para los pobres y enriquece a todos con sus mortificaciones y su caridad. Pero a su alrededor sigue dándose el chisme, la calumnia, la desconfianza. Ese pasado que la sigue a todas partes. Nada la altera. Jesucristo le dijo que sería espejo de pecadores, Su ejemplo atrae a muchas almas. Muere a los cincuenta años dejando una sintética hoja de ruta en una frase: La salvación es fácil, basta amar.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

Conócenos en Libercast. Ven a librar la batalla cultural por el rearme moral y la defensa de la libertad.

21 de febrero. San Pedro Damiano (1007-1072)

Natural de Rávena, Pedro Damiano es un santo que, visto de lejos, asusta por su rigor y su intransigencia ante los pecados del mundo, pero de cerca, su figura se humaniza. En su obra, Libro de Gomorra, traza un cuadro durísimo sobre la moral de sus contemporáneos pero es también autor de conmovidos himnos y de escritos a través del rudo latín del apocalíptico siglo XI, que transmiten ternura.

Por su saber y sus virtudes, pronto comienza a obedecer deberes que estaban muy lejos de su ideal, que era la soledad de un monasterio, como el de la Orden camaldulense de Fonte Avellana, en donde fue prior. Reformó la Orden, hizo nuevas fundaciones y aquél hombre que aspiraba a una vida eremítica, se vio convertido por orden del papa en cardenal-obispo de Ostia y en legado pontificio.

Instrumento reformador de varios papas, tuvo que intervenir en problemas de alta política eclesiástica, viajar mucho, predicar, ser consejero de reyes, escribir sobre multitud de temas teológicos y de moral hasta el punto de que el Papa León XII le declaró doctor de la Iglesia. Pero él siempre quiso volver a su celda monacal. Ante el Papa Gregorio VII se plantó: basta de política, de cismas, de pleitos monásticos y mundanidades. Aún así, tuvo que cumplir un último servicio: reconciliar a su Rávena natal con el Pontífice. Camino de vuelta, murió en el monasterio de Santa María de los Angeles, en Faenza, él que había sido tan mariano extendiendo la practica de la consagración de los sábados a la Virgen.

Fuente. La casa de los Satos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Libercast. Libramos la batalla cultural por el rearme moral y la defensa de la libertad.

https://www.youtube.com/@libercast.oficial/featured

20 de febrero. San Euquerio (… – 738)

Joven de Orleáns, Euquerio, a quien la lectura de San Pablo le cambia la vida y se hace monje en la abadía normanda de Jumièges. Fue tan grande la luz de su santidad que a la muerte de su tío Suavarico, obispo de Orleáns, el pueblo le eligió para sucederle. Ante su resistencia, tuvo que intervenir Carlos Martel. Aceptó, pero al ser consagrado lloraba desconsoladamente.

Sus lágrimas tendrían justificación. Poco después, se enfrenta a Carlos Martel, quien expoliaba a la Iglesia para atender sus necesidades bélicas. Se enfrentan y el resultado es el destierro del santo, primero en Colonia, luego en Lieja. Pero siempre rodeado de una inmensa veneración, terminó sus días en un monasterio benedictino.

San Euquerio obró numerosos milagros después de morir, pero su vida es ejemplar por la extraña carambola de la Providencia, que le arranca del claustro, llorando, para ser pastor de una gran diócesis, y le devuelve al claustro para el simple cumplimento de su deber.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Libercast, ven a librar la batalla cultural

19 de febrero. San Alvaro de Córdoba (… – 861).

En la Córdoba de los Omeyas, cada vez más hostil para los cristianos, Alvaro es el complemento de la gran estrella de la santidad entre los mozárabes, que fue San Eulogio de Córdoba (9 de enero), pues era su amigo del alma y terminó siendo su biógrafo.

De familia noble, de larga tradición intelectual, y muy rica, de origen godo con entronques judíos, San Alvaro se casó con una sevillana y fue un humanista, un hombre de estudio, volcado a la teología, intérprete de las Escrituras y muy hábil en el manejo del latín, que defendió apasionadamente ante la fascinación cultural por lo arábigo.

No murió mártir, pero sí pobre por su generosidad con los cristianos y por la política rapaz de los infieles en el poder. Tuvo sed de descanso en los Cielos. Tras el martirio de Eulogio, pidió a este: «Ruégote ahora, recuerdes el nombre del amigo a quien te unió las más dulce intimidad. Acuérdate de Alvaro que, lleno de culpas, camina aún por las ásperas sendas de este mundo»

Fuente. La casa de los Santos. Un santo para cada día. Carlos Pujol.

Síguenos en Libercast. El espacio donde librar la batalla cultural, por el rearme moral y la defensa de la libertad.

18 de febrero. San Flaviano (… – 449)

Arzobispo de Constantinopla elegido por aclamación de clero y fieles en 446 frente a la candidatura del abad Eutiques, San Flaviano se vería envuelto en una polémica teológica que encerraba tras de sí cuestiones de orden personal y político. Eutiques, personaje altanero y fanático, incurrió en la llamada herejía monofisita, según la cual la naturaleza de Jesucristo era de sustancia divina. Esta tesis fue condenada por el sínodo de Constantinopla en 448, pero el abad Eutiques, en verdad, molesto por no haber sido elegido Arzobispo, se empecinó en el error.

El abad rebelde, apoyado por Dióscoro, poco ejemplar patriarca de Alejandría, Crisafo, ahijado de Eutiques y mano derecha del emperador Teodosio II, provocó la convocatoria del Concilio de Efeso, conocido como «el latrocinio de Efeso». Allí, en una asamblea tumultuosa y brutal, Eutiques se impuso por la fuerza con ayuda de soldados y monjes provistos de palos y cadenas. Como Flaviano se negó a firmar las conclusiones de aquella farsa de concilio, fue golpeado, herido y encerrado en una cárcel de Lidia donde no tardó en morir.

Pocos años después, el Concilio de Calcedonia en 451 reivindicó plenamente la figura de Flaviano, considerándole un mártir de la ortodoxia. Eutiques fue desterrado, Dióscoro depuesto y el Papa San León reconoció la santidad de Flaviano, alabando la firmeza, modestia y serenidad con que defendió la fe, y ordenando el traslado de los restos del santo a Constantinopla.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Síguenos en Libercast, donde libramos la batalla cultural por el rearme moral y la defensa de la libertad.

17 de febrero. Los siete fundadores (siglo XIII)

Un racimo de santos que la propia Virgen convocó para su servicio en la Florencia de la primera mitad del siglo XIII, ciudad convulsa en donde güelfos y gibelinos se hacían implacablemente la guerra.

Siete jóvenes mercaderes se reunían diariamente para alabar a la Santísima Virgen y el 15 de agosto de 1233, fiesta de la Asunción, se les apareció Nuestra Señora con gesto de dolor, como una Madre dolorosa porque el Amor no era amado y la caridad estaba herida. Los siete se retiraron a hacer penitencia como ermitaños en Monte Senario, cerca de la ciudad florentina. Aquello desembocó en la fundación de una orden religiosa mendicante, Siervos de la Bienaventurada Virgen María, cuyos fines eran la plegaria, la humildad y la devoción a la reina de la Paz, y que no tardó en dar un santo a la Iglesia, San Felipe Benicio (22 de agosto).

Los siete fundadores servitas, Bonfiglio, Bartolomé, Juan, Benito, Gerardino, Ricovero y Alessio, serían canonizados colectivamente en 1888 por ser espejos de la paz de las almas a imitación de María siempre Virgen.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.