Archivo de la categoría: Santoral

21 de diciembre. San Pedro Canisio (1521-1597)

Peter Kanis, hijo del burgomaestre de Nimega iba a ser abogado cumpliendo los deseos familiares. Para ello fue a estudiar a la Universidad de Colonia, pero dejó las leyes por la ciencia teológica y debido a la amistad de Pedro Fabro, uno de los primeros jesuitas, hizo los ejercicios ignacianos y en 1543 ingresó en la Compañía de Jesús.

Tras ordenarse estuvo como teólogo en el Concilio de Trento, convivió en Roma con San Ignacio, fue profesor hasta que se le destina a Centroeuropa que será su gran campo de acción durante treinta años. En Viena, en donde no se había ordenado sacerdote en casi un cuarto de siglo, desarrolla una actividad increíble, y cuando se le nombra provincial de los jesuitas para Alemania, Austria y Bohemia, se convierte en la columna de la Contrarreforma en aquellos reinos, será el canis austriacus, así llamado por los protestantes haciendo un juego de palabras con su apellido, por defender el catolicismo con una fidelidad tenaz e inteligente.

Enseña, predica, funda colegios y seminarios, sirve de portavoz al papa, aconseja al emperador, polemiza con los reformados, sin renunciar a la caridad y a la comprensión, organiza misiones populares, redacta un famoso catecismo traducido a doce a lenguas, y cuando muere en Friburgo de Suiza tiene ya ese semblante enérgico, bondadoso, devastado del retrato de Doménico Custos. San Pedro Canisio era un soldado más del ejército ignaciano, «segundo apóstol de Alemania», paladín como él decía de «nuestra buena madre, la santa Iglesia romana».

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

20 de diciembre. Santo Domingo de Silos (1000-1073)

Natural de Cañas, un pequeño pueblo de la Rioja, cerca de Nájera, Domingo Manso fue pastor en su niñez, y luego se retiró a hacer vida solitaria hasta pedir su admisión como monje benedictino en el monasterio de San Millán de la Cogolla. Fue más tarde elegido prior con gran contento de todos los monjes, nos cuenta Gonzalo de Berceo, su poeta, porque «beneita la grey que ha tal pastorciello».

Domingo será el valiente defensor de los tesoros de San Millán amenazados por la codicia del rey don García de Navarra, su actitud le vale el destierro, y en la Castilla de Fernando I, hacia el 1041, encuentra su nuevo y definitivo hogar, el monasterio de San Sebastián de Silos, que ahora lleva el nombre del restaurador, de la misma manera que Domingo ha pasado a la historia como el santo silense.

«Abad de santa vida, de bondad acabado», así le describe Berceo, convertirá Silos en un gran foco de piedad, arte y cultura, y aún hoy el monasterio está lleno de recuerdos de su gran obra y de testimonios de sus milagros. Ante sus reliquias, muy veneradas, oró mucha Juana de Aza, quien prometió dar el nombre del santo al hijo que iba a tener y ofrecía a Dios; éste sería Santo Domingo de Guzmán, cuya fama ha eclipsado a la de su patrón, llamado el Antiguo desde entonces.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

19 de diciembre. Santa Eva (Antiguo Testamento)

«Madre de todos los hombres», Eva en hebreo significa «vida»; es la Santa más inesperada del calendario. Pero ¿no habíamos quedado en que fue la culpable del pecado original? Porque «por una mujer comenzó el pecado, por culpa de ella morimos todos» se lee en el Eclesiástico. Extraña Santa a la que recordamos por el mal que introdujo en la Humanidad.

Desde la última lejanía de los tiempos, Eva, cubriendo sus vergüenzas con la cabellera destrenzada y larguísima, sigue preguntándonos: ¿Lo hubierais hecho mejor? Débil y conmovedora, imprudente, tentada por la curiosidad y la ambición (¿y si fuese verdad eso de «seréis como dioses»?), en el Génesis aparece como una figura no ya muy femenina, sino humanísima. Somos de su linaje, a qué negarlo.

No podemos ni imaginar lo que era el mundo antes de aquel pecado. El Paraíso terrenal se difumina una imagen edénica en la que no nos reconocemos. Pero en Santa Eva caída, desobediente, frágil, no hay que hacer ningún esfuerzo para ver cómo somos y las consecuencias de toda aquella historia. «Felix culpa» teológicamente hablando, ya que por lavarla se encarnó en el mismo Dios y ha hecho la realidad de la que formamos parte, que nos ha hecho a nosotros.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

18 de diciembre. San Winebaldo (…-761)

Hermano de Santa Walburga, (a la que conocimos el 25 de febrero) y del obispo San Wilebaldo, su casi homónimo, así como pariente del gran misionero San Bonifacio, este santo es uno más del formidable grupo de anglosajones que en la primera mitad del siglo VIII sienten que las islas les quedan estrechas y van a evangelizar el corazón del continente, esa Germania semibárbara donde introducen el Evangelio y la cultura. Ellos mismo fueron cristianizados y civilizados cien años antes por Roma, que envió a San Agustín de Canterbury a Inglaterra. Ahora eran ellos los que misionaban al otro lado del canal de la Mancha.

Winebaldo era hijo de un príncipe de Wessex, peregrinó a Roma , allí se hizo monje, en el 728 se trasladó a la Germania con San Bonifacio, predicó el cristianismo en Turingia, y más tarde le encontramos como abad de Heidenheim, la fundación de su hermano Wilebaldo, y cuya comunidad femenina dirigió su hermana Walburga como abadesa. Heidenheim sería un importante centro para la formación del clero.

De San Winebaldo no se sabe mucho más, es uno de esos hombres que en los siglos oscuros reúnen en un solo afán la cultura y la fe, que tienen el corazón en Roma, (fervorosamente romanos, esa cualidad que siempre se ha dado en los santos ingleses, como temiendo la tentación de un peligroso particularismo), y la actividad en todas partes, sin más patria que el mensaje divino al que entregan su vida.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

17 de diciembre. San Lázaro (siglo I)

Protagonista de un milagro clamoroso en el Evangelio, la resurrección del hospitalario Lázaro de Betania, hermano de Marta y María; cuando hace varios días que está sepultado y, como dicen a Jesús, «ya hiede», le llama el Maestro, ¡Lázaro, sal fuera!, y el cadáver recobra vida y aparece ante el pasmo de todos devuelto a la luz.

La leyenda cristiana inventará en torno a su figura mil historias poéticas y confusas; estuvo en el sur de Francia, evangelizando en las bocas del Ródano con dignidad de obispo hasta morir mártir. Pero en el fondo, San Lázaro, obispo o no, nos impresiona, más que por haber provocado el gran milagro de volver de ultratumba, por una circunstancia especialísima que se menciona antes del hecho: Jesús le amaba, le amaba mucho, y lloró desconsoladamente ante su tumba. Jesús llorando ante todos por un amigo al que amaba.

¿Cómo debía de ser Lázaro para que Él llorase su muerte, para que le amase tanto? Sin duda, era un hombre de bondad extraordinaria, un corazón hondo y generoso que despertó ese amor cuyos ecos resuenan en el Evangelio como para recordarnos la fibra humana y conmovida del Hijo de Dios que primero llora por la muerte de su amigo y luego, con unas breves e imperiosas palabras repite, ahora desde la muerte, el milagro de la creación, haciendo vivir.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

16 de diciembre. Santa Adelaida (931-999)

Nacida en el castillo de Orb, Adelaida es hija de Rodolfo II de Borgoña, a los siete años se concierta su matrimonio con el príncipe italiano Lotario, diez años después, cuando éste es rey de Italia, se casa con él en Pavía. El monarca no tarda en morir, quizás envenenado, y su viuda queda presa en el castillo de Garda a merced de un usurpador. Consigue huir, se refugia en Canosa y llama a su ayuda al emperador alemán Otón, con el que contrae nupcias en 951.

El matrimonio es coronado en Roma por el Papa Juan XII como emperadores del Sacro Imperio. Cuando muere Otón I, que quiso ser defensor de la Cristiandad, deja una herencia política muy complicada que sufrirá Adelaida: su hijo Otón II no la quiere, al morir este rey, la madre es regente de Otón III, ha de gobernar el Imperio y resistir el embate de los bárbaros. Al final de su vida se retira a su Borgoña natal para consagrarse a la piedad bajo la dirección de San Odilón de Cluny, su primer biógrafo. Murió en el monasterio cluniacense que había fundado en Seltz, en Alsacia.

Santa Adelaida representa la mujer fuerte de la férrea Europa con que concluye el primer milenio, imagen de una autoridad amenazada y combatida, reina, emperatriz, esposa, viuda y madre que busca entre luchas desgarradoras contra los de su sangre, el hijo, el nieto, un camino de santidad. En el santoral es toda hieratismo, recubriendo de fortaleza el temblor humano y la fatiga de una mujer que parece incansable y segura.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

15 de diciembre. Santa Cristiana de Georgia (…-340)

A principios del siglo V Rufino de Aquilea cuenta lo que le han contado sobre la evangelización de las bárbaras tierras de Georgia. Al este del Mar Negro, la primera semilla del cristianismo georgiano se atribuye a una joven esclava, a la que se dio el nombre de Ninó, Nina y también de Cristiana porque repetía muy a menudo el nombre de Cristo.

Impresionó a todos por su bondad, por su devoción y por las curas milagrosas que hacía, sanando en una ocasión a la misma reina. Cierto día, el rey se perdió durante una cacería y al verse en peligro se encomendó a aquel desconocido Dios, volviendo sano y salvo con los suyos. Por eso, rogó a Cristiana que le instruyera en su fe. Hubo muchas más conversiones y el monarca pidió el emperador Constantino que enviase sacerdotes a Georgia para completar la evangelización del reino.

En la penumbra de aquél rincón de Europa, entrevemos el origen de una comunidad cristiana por los medios más improbables: una sola persona, una muchacha extranjera de ínfima condición, sometida a esclavitud entre bárbaros, Santa Cristiana. No puede pedirse menos. Es tan poco, suena a empresa misional tan descabellada que tenía que salir bien, porque a Dios le gusta demostrar que es Él quien hace las cosas con instrumentos incongruentes.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

14 de diciembre. San Juan de la Cruz (1542-1591)

Juan de Yepes, el poeta del santoral, patrón de todos los poetas. De palabra angélica y estremecida que hace que a su lado los grandes líricos del idioma parezcan bastos, con demasiada tosquedad. Su verso es un soplo de inspiración y de música levemente vestida con apariencias de este mundo.

Muy joven aún conoció a Santa Teresa de Jesús, que andaba en sus tareas reformadoras de los carmelitas. El encuentro sería capital para ambos, la Santa le llamaba su «medio fraile», porque era corto de estatura, y también su «senequita», por ser muy leído y sabio. Guiados por un afán de Dios trabajarán juntos y sufrirán juntos. «Terriblemente trata Dios a sus amigos, escribe Teresa al enterarse de las tribulaciones que sufre Fray Juan por la reforma: persecuciones durísimas, y hasta cárcel, por sus hermanos de religión, desdichas corporales y morales.

Por eso cuando Juan habla de la noche oscura del alma no es lucimiento poético de su pluma, sino la misma experiencia vivida hasta la muerte. San Juan de la Cruz reza, sufre, calla, escribe cuando puede sobre lo que puede y busca al Amado en medio de la noche. Es un altísimo artista en quien la palabra, que aspira a ser eterna, comunica con un Dios inefable que no se puede expresar

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

13 de diciembre. Santa Lucía (…-304)

Siciliana de origen y napolitana por fervor popular, Lucía protege de la ceguera y de las enfermedades oculares. Su nombre significa luz y resplandor. Sobre ella hay un prodigio que revela que defendió su pureza cuando la iban a arrastrar a un burdel. Su iconografía la representa con los ojos ofrecidos a Dios en una bandeja, estampa que nos familiariza con la entrega de lo más necesario y valioso para ganar el tesoro que no muere.

Así vive en el recuerdo, y en los altares la devoción, continúa encendiendo candelas, y en Suecia hay un vistoso rito que asocia la virginidad y sus blancos ropajes simbólicos con una corona de velitas para pedir luz, más luz, a la virgen siciliana.

Luz de los ojos del cuerpo para ver las maravillas de lo creado y luz del alma, la claridad, para distinguir los caminos de Dios en medio de la noche. Que Santa Lucia nos ilumine ante el cortejo de tinieblas del mundo, el demonio y la carne. Nos dé luz que es pura como la doncella mártir, alegre como el sol en los día de invierno e impalpable como las certidumbres de Dios, el Padre de la Luz.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

12 de diciembre. Nuestra Señora de Guadalupe

En 1531 una Señora del Cielo se apareció a un pobre indio llamado Juan Diego en el cerro Tepeyac al noroeste de la actual ciudad de México; se identificó como la siempre-Virgen María, Madre del verdadero Dios, el Creador de todas las cosas: Señor del cielo y de la tierra. Le manifestó que era su deseo que una iglesia le fuera construida en ese lugar, y le encargó transmitir su deseo al obispo local. Como el obispo dudara sobre la autenticidad del mensaje y le pidió una prueba, Ella obedeció prontamente y envió a Juan Diego a la cima del cerro a recoger, en medio del invierno, un ramo de rosas de Castilla para el prelado.

Juan Diego entregó las flores y la Virgen dejó una imagen de sí misma impresa milagrosamente en la tilma del indiecito, un tejido de cactus de poca calidad que se debió haber deteriorado en veinte años pero que no muestra señales de corrupción casi quinientos años después y aún desafía toda explicación científica sobre su origen. Su mensaje universal de compasión y amor, y su promesa de ayuda y protección para toda la Humanidad, se encuentra relatado en el Nican Mopohua, documento escrito en el siglo XVI en el lenguaje nativo, Nahuatl.

Todos los Papas posteriores al hecho milagroso han honrado a Nuestra Señora de Guadalupe. San Juan Pablo II visitó la Basílica en cuatro ocasiones. En una de ellas, en 1999 y durante su homilía de la Misa Solemne declaró la fecha del 12 de diciembre con el rango litúrgico de Fiesta para todo el continente de las Américas.

Fuente: Santopedia. Nuestra Señora de Guadalupe.