Archivo de la categoría: Santoral

5 de junio. San Bonifacio (680-755)

Es el apóstol de Alemania y primer obispo de Maguncia. Anglosajón de Wessex que al hacerse benedictino cambió su nombre de Wynfrid por el de Bonifacio, el que hace el bien, hasta los cuarenta años vivió como monje en Exeter y más tarde en Nursling, cerca de Southampton, dedicado al estudio, a la enseñanza y a la predicación. Compuso la primera gramática latina escrita en Inglaterra. Allí tenía fama de hombre de gran saber y de piedad.

Su vida cambió por completo en el año 718 cuando el Papa Gregorio II le envió a evangelizar a los germanos, y entonces empieza a desplegar una actividad trepidante que le iba a hacer recorrer Hesse, Baviera, Westfalia y Turingia, predicando, bautizando, fundando numerosos monasterios de monjes y monjas como el celebérrimo de Fulda y organizando la naciente Iglesia entre aquellos pueblos paganos. Fue vicario apostólico con sede en Maguncia, presidió concilios y ungió, en nombre del pontífice, al rey Pipino el Breve, que colabora con él.

Ya septuagenario, en vez de buscar el reposo, decidió evangelizar personalmente en tierras de Holanda, la Frisia, y allí, al frente de cincuenta y dos monjes misioneros, fue martirizado en Dokkum por unos paganos. Su sepulcro, que se venera en Fulda, es el gran santuario alemán donde su figura es recordada como unos de los grandes maestros de la fe que hicieron la Europa actual.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Santos Nicanor, Marciano y Apolonio

Cristianos que dieron la sangre por Cristo en Egipto durante la persecución de Galerio Maximiano,a comienzos del siglo IV.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

4 de junio. San Francisco Caracciolo (1563-1608)

Se llamaba Ascanio, nacido cerca de Chieti, en el reino de Nápoles, y era de familia noble que le destinó a las armas. A los veinte años una grave enfermedad le movió a prometer que abrazaría la vida religiosa si sanaba. Curado, marchó decididamente a Nápoles para estudiar Teología y recibir las órdenes sagradas en 1587.

Cierto día recibe una carta equivocada dirigida a un homónimo suyo, y en el error cree ver la mano de Dios que le habla de planes de fundar una nueva orden: la Congregación de Clérigos Regulares Menores. No tarda en unirse a los fundadores de un instituto de clérigos regulares que aspiraban a armonizar la vida contemplativa con la activa. El Papa concede su aprobación. Ascanio cambia su nombre de pila por el de su admirado San Francisco.

Tres veces pasa a España para impulsar las Casas de la Congregación muy apoyadas por Felpe II y Felipe III. Su ardiente amor a Dios y al prójimo iban alimentados por una fidelidad honda a la oración y al sacrificio y una devoción plena a la Eucaristía y a la Virgen Santísima.

Cumplido su doble objetivo complementario de vivir sólo para Dios, adoración perpetua al Santísimo, oración y penitencia, y al servicio de los hombres, evangeliza a incrédulos y atiende a enfermos pobres, San Francisco Caracciolo fue elegido superior de la orden, si bien tuvo que hacer frente a una multitud de calumnias en una época posterior a Trento, en la que existía una gran desconfianza hacia las nuevas órdenes. Murió en Agnone el 4 de junio de 1608, pronunciando los nombres de Jesús y María, con una impaciencia que le hacía exclamar: «¡Vamos, vamos!». «¿A dónde hay que ir?», le preguntaron. «Pues al cielo». Fueron sus últimas palabras.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Quirino

Obispo de Sissek, es condenado en Sabaria junto al Danubio por el prefecto de Panonia, Amancio, en la persecución de Galerio, a ser arrojado desde un puente con una rueda de molino atada al cuello. 

Pero ante un público atónito, el santo obispo permanece largo tiempo a flote exhortando a todos al seguimiento de Cristo, hasta que su cuerpo se sumerge con la oración en sus labios. 

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

3 de junio. Santos Mártires de Uganda (1886)

La Iglesia celebra en este día la fiesta de unos mártires que murieron en la hoguera por negarse al pecado nefando de la sodomía. Son las paradojas del mundo moderno, cuando en Europa se defiende la libertad y el honor de los sodomitas, en África queman vivos a quienes no quieren serlo. El 3 de junio de 1886 el Africa tropical revive las escenas de Roma en tiempos de las persecuciones de cristianos.

El rey Mwanga había hecho concebir muchas esperanzas de cristianización en aquellas tierras tropicales rodeándose de cristianos; hasta que decidió que entre los privilegios de su majestad debía también figurar el de ver satisfecha sus deseos impúdicos de lujuria con los pajes de la corte. Hubo, como siempre, otras razones complementarias (económicas, por el mercado de esclavos, y políticas, una conjura a la que los cristianos no se unieron), pero la desobediencia a la voluntad del rey fue decisiva, para perseguir sañudamente a «todos los que rezan» según decía el edicto real.

Se decapitó a unos, otros murieron entre tormentos, y una veintena (entre ellos el jefe de la guardia real, Carlos Lwanga, de veinte años, y el paje Kizito, de trece) fueron quemados vivos en la colina de Namugongo el 3 de junio de 1886. Se les ofreció el perdón del rey si se comprometían a no rezar: «Declarad que no volveréis a rezar y el rey os perdonará», dice el verdugo. Ellos contestan: «Rezaremos mientras vivamos». «Amigos, hasta la vista, nos encontraremos en el Cielo», se despide Lwanga, que será el Patrono de la juventud africana de Acción Católica. Y murieron ante oraciones y cánticos. Pablo VI los canonizó en 1964. 

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Santa Clotilde

Esposa de Clodoveo, rey de los francos, que se dedica a orar por el hombre, según ella, más noble del mundo, digno de que Dios le conceda el don de la fe. Y Clodoveo llega a invocar a Jesucristo, el Dios de Clotilde, en la difícil batalla de Tolbiac. Y más tarde recibe, de manos de su obispo Remigio, el bautismo para después, como cristiano, adorar lo que él antes quemó y quemar lo que él antes adoró.   

Clotilde sobrevive treinta y seis años a su esposo muerto el año 509. La describe así, San Gregorio de Tours: «Asidua en las limosnas, infatigable en las vigilias, perfecta en la castidad, era honrada por todos a causa de la grandeza de su vida. No parecía una reina, sino una religiosa».

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

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2 de junio. Santa Blandina (…-177)

Patrona de Lyon, y como Santa Zita, también de las criadas. En tiempos de Marco Aurelio, junto a otros hermanos lioneses, Blandina fue objeto de una redada. Se les acusaba de incesto y canibalismo. Soportaron muy dignamente los atropellos de la plebe: insultos, golpes, zarandeos, apedreo y cuanto suele complacer a una turba enfurecida contra gentes que considera odiosas. En el grupo, había una señora y Blandina era su esclava.

Fue torturada desde el amanecer hasta el ocaso. La bienaventurada mujer rejuvenecía en la confesión: «Soy cristiana y nada malo se hace entre nosotros». Conducidos a las fieras, para común espectáculo de la inhumanidad de los paganos, a Blandina la colgaron de un madero y quedó allí expuesta para pasto de las fieras, pero éstas incomprensiblemente la respetaron. La devolvieron a la prisión para otro combate. Los demás murieron entre tormentos.

Santa Blandina, la última de todos aquellos mártires, fue envuelta en una red y la pusieron delante de un toro salvaje que la corneó hasta matarla.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Santos Marcelino y Pedro

Las exhortaciones y plegarias de Pedro sobre sus enfermos, y las del presbítero Marcelino, prosiguen en la cárcel con gran fruto entre muchos y hasta en la familia misma de su carcelero Artemio. En el año 304, cuando el juez Sereno los lleva al martirio en un campo lleno de asperezas y zarzales, llamado Selva Negra, ellos mismos aclararon de espinas el lugar en que iban a ser degollados y que después en su honor se llamaría Selva Blanca. 

Dos iglesias se edificaron en su nombre en Roma, una por el emperador Constantino en la vía Lavicana. El Papa San Dámaso honra, con un epitafio en verso, su sepulcro en las Catacumbas, junto a San Tiburcio.

San Eustasio

Sucede a San Columbano como abad en el monasterio de Luxeuil, en el Franco Condado. Con su ejemplo se multiplican las vocaciones a la vida benedictina. Realiza misiones a tribus bárbaras de aquella Europa que se iba civilizando en torno a las bibliotecas y a la agricultura de los monasterios. Sus grandes méritos se acrecentaron en la última enfermedad, con un mes entero de increíbles sufrimientos, que consumen su cuerpo sexagenario el 29 de marzo del año 625.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

1 de junio. San Justino (100-165)

Palestino de Samaria, natural de Nabulus, Flavia Neápolis, pero de familia griega pagana, Justino fue un filósofo que buscó incesantemente la verdad en los más diversos sistemas filosóficos y que desespera al no hallarla. Durante muchos años fue pasando de un sistema a otro, decepcionándose siempre por los resultados de sus reflexiones. Pitagórico, aristotélico, estoico y finalmente platónico, nada le convencía, hasta que ya en la treintena descubrió la Sagrada Escritura y se hizo cristiano.

No era sacerdote, pero consideraba que su obligación era dar a conocer a todos las señas de aquel tesoro que tanto le había costado encontrar, y se convirtió en predicador ambulante del Evangelio para difundir la buena nueva de la salvación con el ardor de un converso y el saber y la elocuencia de un profesional de la filosofía. A partir del año 130 comienza a escribir sus célebres obras.

Nos dejó dos Apologías de la fe cristiana, una dirigida a los emperadores Antonio y Marco Aurelio, y otra la mundo pagano, y el famoso Diálogo con Trifón, para el mundo judío, por lo cual se le incluye entre lo Padres de la Iglesia, pero tan elocuente como sus escritos es su misma muerte en Roma, tras negarse a sacrificar a los ídolos, cuando fue acusado por un rival envidioso de ser culpable de «ateísmo y de impiedad».

San Justino fue decapitado junto con otros seis mártires, y sus reliquias fueron depositadas por Urbano VIII en la iglesia de la Virgen de la Concepción (o de los Capuchinos), en lo que hoy es Via Vittorio Veneto.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Iñigo

Cuando Navarra con Sancho el Mayor se hizo como un Imperio, tronco robusto de los demás reinos y dinastías de España, una de las figuras más representativas fue San Iñigo, que supo escuchar en el llamamiento del rey temporal la voz del Rey eterno.

Nacido en Calatayud, vivía el nuevo modo cluniacense en el monasterio benedictino de San Juan de la Peña. Movido de su prestigio, Sancho el Mayor en persona consigue, del abad de San Juan de la Peña, que Iñigo sea destinado a Oña, tal y como lo pedían los monjes de aquella nueva fundación burgalesa. Durante treinta y cinco años, hasta su muerte el 1 de junio de 1068, rige santamente el monasterio de Oña y las muchas iglesias a él encomendadas.

Y su presencia aparece frecuente junto al Rey navarro García, hijo de Sancho el Mayor, tanto en las tierras riojanas de Nájera, su Corte, como en la fratricida batalla de Atapuerca, a cuatro leguas de Burgos, donde sucumbió traidoramente don García, que vino a morir en los mismos brazos y oraciones de San Iñigo, quien no se separó de su rey, lo mismo anteriormente en el sitio victorioso de Calahorra, que en su desastre final, hasta confiarlo al sepulcro en Santa María la Real de Nájera.

Dentro de una arqueta de plata y piedras preciosas, se conservan en la iglesia de Oña las reliquias de San Iñigo, un patrono medieval de los cautivos, que enrejaron los exvotos el altar del Patrono de Calatayud y de Oña. Su popularidad taumatúrgica le siguió durante los siglos de la Reconquista y del esplendor de España, cuando todas las familias nobles imponían a alguno de sus hijos el nombre del abad de Oña. Iñigo de Loyola se llamaba el fundador de la Compañía de Jesús y un autor de finales del siglo XVI, llama al abad de Oña San Ignacio de Calatayud. 

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

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31 de mayo. La Visitación de la Virgen

«De sol fue su primavera, por saber decir un sí»…

Ante el plan del Creador sobre su vida, María en sabia humildad de criatura, ha respondido: «He aquí la esclava del Señor». Y su hondura de humildad se llena de caridad para con Dios y para con los demás. Y hace un largo camino para visitar y asistir a su pariente Santa Isabel. Y ésta le saluda: «Dichosa Tú porque has creído. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre». Y ante este saludo, flor de flores, la mujer Rena entre todas, sólo sabe responder: «Proclama mi alma la grandeza del Señor… Miró la pequeñez de su esclava».

San Lucas cuenta este episodio, inmediatamente posterior al de la Anunciación. El arcángel Gabriel ha dicho a María que sucederá lo inimaginable, y lo subraya citando al Génesis («¿acaso hay algo difícil, para Dios?») a propósito de otro nacimiento que nadie espera: «A pesar de su vejez, tu prima Isabel ha concebido un hijo».

Entonces la Virgen se pone en camino, va a toda prisa a la región montañosa de Judea (a tres días de caravana desde Nazaret) para visitar a Isabel, y al encontrarse con ella el Mesías, que Nuestra Señora lleva en su seno, recibe el primer homenaje alborozado del futuro Juan Bautista, que tampoco ha nacido aún.

Lope de Vega lo poetizó así, como cruce de signos luminosos que no se ven. Isabel saluda a la Virgen con palabras que luego han formado parte del Avemaría: «Bendita tú eres entre todas las mujeres…» Y María responde con un cántico de gozo y humildad; la misericordia de Dios ha hecho aquel prodigio por el que todas las generaciones la llamarán bienaventurada.

En el retablo del Prado, Fra Angélico pintó a las dos saludándose con emoción y gravedad, ante un horizonte de montañas que inunda una luz infinita.

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

San Pascasio

Diácono de Roma, muere el año 520 muy admirado por su santidad y merece el elogio del Papa San Gregorio Magno.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

 

30 de mayo. San Fernando rey y Santa Juana de Arco (1199-1252 y 1412-1431)

El calendario reúne en este día a dos paradigmas del poder de la cruz: un monarca triunfal y conquistador, y la doncella guerrera condenada a muerte por unos obispos. El rey de Castilla y la buena lorenesa. Santos medievales que ciñeron espada y que en los combates de este mundo hicieron estrago entre el enemigo.

Ambos, tan diferentes, son las dos caras de la Historia vista por Dios: la serenidad del éxito y el fracaso humano hasta morir en la hoguera por hereje; la lucha contra los infieles y guerras enconadas entre cristianos. El soberano y la pastora analfabeta de Domremy, en tierras próximas, casi vecinas. Fernando, el rey santo de los castellanos y leoneses, que conquistó definitivamente buena parte de Andalucía, «no por nuestros merecimientos, sino por los de Cristo, cuyo caballero somos», duerme en una abarrocada y suntuosa capilla de la catedral sevillana. Y Juana, la Doncella de Orleáns, que se pierde en campañas estériles y confusas en las que acabó abandonándole la cobardía y la ingratitud de su señor, a quien había hecho coronar, pereciendo en el fuego y cuyas cenizas se entregaron al aire de Francia, de la que hoy es patrona.

Los dos, triunfo y derrota, gloria y frustración, logro visible y humo, grandeza y tragedia, guiados por un sentido humilde y poderoso del deber, forman parte de los misteriosos planes de Dios, interpretando dos papeles aparentemente antagónicos de la santidad que se completan en el reverso de la Historia, más allá de lo que vemos, según la sabiduría de la Providencia.

San Fernando

Rey de Castilla y León, llamado «el Santo» por la excelencia de sus virtudes. Libera de los sarracenos Baeza, Córdoba, Jaén, Murcia y Sevilla; en frase suya, «no por nuestros merecimientos, sino por los de Cristo, cuyo caballeros somos; y por los ruegos de Santa María, cuyo siervo nos somos; y por los merecimientos de Santiago, cuyo alférez nos somos y cuya enseña traemos y que nos ayudó siempre a vencer».

Sabe atender los consejos de los hombres mejores, como el almirante Ramón Bonifaz y al arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada. Alza catedrales góticas, al modo de sus oraciones tensas hacia el cielo, en Burgos, Toledo, León, Osma y Palencia. Lleva siempre consigo una imagen de la Virgen a cuyos pies en Oña había sido ofrecido de niño durante una gravísima enfermedad, por su madre, doña Berenguela; y a la Virgen entroniza en Sevilla y Andalucía para que sean la «tierra de María Santísima». 

Cuando preparaba una expedición la norte de Africa se siente enfermo de muerte. Y se dispone; confesando sus faltas; recibiendo de rodillas el Viático, con el crucifijo en la mano y una soga penitencial al cuello; y pidiendo perdón a todos. A su hijo Alfonso el Sabio, le repite: «trabaja por ser bueno y hacer el bien». Y este 30 de mayo de 1252 con la antorcha encendida en la mano como su fe vigilante, desgrana la oración final de sus 54 años: «Señor, te doy gracias; te entrego el reino que me diste, con aquel aprovechamiento que yo en él pude hacer; y te ofrezco mi alma para que la recibas en la compañía de tus siervos». 

Santa Juana de Arco

El ejemplo de Juana de Arco perdura en Francia, festejada hoy como patrona, por aquel su valor para cumplir la misión de su vida: «Iré, aunque hayan de gastarse mis piernas hasta las rodillas». 

Santa Emelia

Madre ejemplar, creó con su esposos San Basilio, en Cesarea de Capadocia (Asia Menor), una familia auténticamente cristiana y feliz. Todos sus hijos llegaron a la Santidad: Basilio Magno, Gregorio Niseno y Pedro de Sebaste, tres lumbreras del episcopado, y la virgen Santa Macrina.

No les importa a Emelia y Basilio ser desterrados por Cristo hasta un desierto del Ponto, en tiempos de Galerio y Maximiano, y al regreso padecer quebranto de sus bienes; que es ya una gran herencia para los hijos, la virtud de sus padres.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

 

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

 

29 de mayo. San Pablo VI (1897-1978)

Giovanni María Montini fue el Papa del mundo. Elegido en 1963, tras la muerte de Juan XXIII, hasta 1978, decidió continuar con el Concilio Vaticano II, y agitar ese «nido de avispas», como él mismo le había dicho a su amigo Juan XXIII, realizando la gran síntesis entre mundo y evangelio, fe y cultura, evangelio y sociedad, persona y Dios, eso es tanto como decir que consiguió la cuadratura del círculo, la pirueta de la que sólo es capaz la fe.

Mundo es un concepto ambivalente en el vocabulario católico. Mundo es lo opuesto al cielo, es el exterior de las catedrales al que las gárgolas góticas vomitan el pecado, es el rebaño que ignora al pastor, el leviatán que vive en el fondo de los océanos. Pero es también el lugar al que Dios regala a su hijo, el hábito con el que el Creador ha decidido vestirse para darse a conocer.

Mundo es, para San Pablo VI, el hogar de María, a la que declaró «Madre de la Iglesia», madre del mundo, madre de todos. El mundo como cordón umbilical que alimenta al niño, a todos los niños a los que compuso un gran poema de la vida, la Humanae vitae. mundo es también una promesa de luz y salvación, de amor y esperanza.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Santos Félix y Voto

En el monasterio pirenaico de San Juan de la Peña, son recordados como los dos hermanos de la nobleza de Zaragoza, anacoretas fundadores de la vida monástica en aquel paisaje de riscos y caza mayor, apto para la soledad contemplativa vivida en el siglo VIII allí mismo por Juan de Atarés en su eremitorio de San Juan Bautista.

Santa Teodosia

Madre de familia mártir durante la persecución de Diocleciano en Cesarea de Palestina por su confesión de la fe y por haber sido madre de San Procopio, el ascético catequista y lector de la Iglesia de Jerusalén, nacido en Escitópolis. Las actas de su martirio recogen las palabras de este hijo valeroso ante el gobernador Flaviano: «No hay dioses; no hay más que un solo Dios, Creador de todas las cosas». Como concluyen las actas, en Teodosia, Procopio y los demás mártires de Cesarea, «Jesucristo reinó; a El honor y gloria por todos los siglos».

Santa Bona

En la Pisa del siglo XII destaca una joven virgen, Patrona de las azafatas italianas, Santa Bona, que peregrina a Tierra Santa y después durante treinta años dirige varias peregrinaciones a Roma y nueve a Santiago de Compostela, asistiendo siempre a todos en aquellos viajes de fe y penitencia. 

 Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

28 de mayo. San Germán de París (496-576)

Debió de nacer en las cercanías de Autun, en la Borgoña, en el seno de una familia numerosa y complicada de la que estuvo a punto de ser mártir; su tío, que hacía vida eremítica, se lo llevó con él, y así vivieron en la soledad quince años; durante su santo aprendizaje, se interesó por el joven, el obispo de Autun, quien le hizo sacerdote para luego nombrarle abad de San Sinforiano.

La fama de sus virtudes y su lucha sin tregua contra la esclavitud y el paganismo atrajeron la atención del rey Childeberto, que le nombró obispo de París, y empiezan así sus esfuerzos por cristianizar las costumbres del soberano y de su corte. Las caridades de Germán no tienen límite. También hace milagros para salvar vidas apagando con sus oraciones el incendio de una casa, y al ver que los que no pueden pagar los impuestos llenan las cárceles, cae de rodillas ante las prisiones implorando al Cielo su libertad, y en seguida las puertas se abren solas. Por eso en su escudo hay cadenas y llamas.

Antes de morir octogenario, San Germán funda en las afueras de París una abadía dedicada a San Vicente, una de cuyas reliquias acababa de recibir de Zaragoza; allí será enterrado, y al iglesia aún perpetúa su nombre en la ciudad, que es también el de un barrio famoso en el mundo entero, Saint Germain-des-Prés.

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

San Justo

Sabio y virtuoso obispo de Urgel, asiste al Concilio de obispos españoles celebrado en Toledo en el año 527. Como escritor eclesiástico fue muy estimada su glosa al Cantar de los Cantares. A su regreso de un Sínodo regional en Lérida, ya en su diócesis de Urgel, a la que había servido durante doce años, fallece santamente el 28 de mayo del año 546.

San Emilio

Encabeza el elenco de los mártires cristianos de la isla de Cerdeña, ya en tiempos de Nerón. Con él, dan su sangre por la fe de Cristo los mártires Félix, Príamo y Luciano.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

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27 de mayo. San Agustín de Canterbury (…- 605)

Esta es una de las fechas más inglesas del santoral. Se conmemoran dos figuras mayores de la primitiva Iglesia en las Islas británicas: el apóstol de Inglaterra y el monje que historió genialmente los orígenes del cristianismo entre los anglosajones. El principio de la fe y su memoria escrita.

En un mercado de esclavos, había llamado la atención de San Gregorio Magno, antes de ser Papa, un grupo especial de claro color: «Angli sunt», le dijeron. «Angeli fiant», añadió su corazón de apóstol («Anglos son, Angeles sean»). Y ya Papa envía en el año 596 para la evangelización de Inglaterra al sabio prior benedictino de la abadía de San Andrés en el Monte Celio romano, Agustín, para encabezar una expedición misionera de cuarenta monjes destinados, según el retruécano latino del pontífice a convertir a los «anglos» en «angelos». Tras desembarcar en Kent, abrazó la religión cristiana el rey Etelberto y muchos de su reino aceptan la buena nueva; siendo bautizados el día de Pentecostés del año 597, con gran alegría de Berta, esposa cristiana del rey y emparentada con Clodoveo.

Etelberto cede su palacio de Canterbury para la catedral, sede primada de Inglaterra y San Agustín, primero obispo de los ingleses con sede en Canterbury, funda otras dos sedes episcopales, Londres y Rochester, bautiza a miles de anglosajones hasta entonces paganos… y fracasa, quizá por ser muy romano y los bretones muy apegados a su tradición, en el intento de llegar a un acuerdo con la Iglesia bretona. Muere santamente en el año 607.

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Hildeberto

Como obispo de Meaux, alza su ejemplo de cristianismo en el siglo VII hasta su muerte santa en el año 680.

San Bruno

Hijo del duque de Carintia, Conrado, perteneciente a la familia del emperador alemán,  Conrado II, renuncia al más brillante provenir para hacerse ejemplo de sacerdotes. A partir del año 1033 rige ls sede episcopal de Wurzburgo, hasta su muerte en una misión a Hungría, en mayo de 1045. Se hicieron célebres sus luminosos comentarios a las Escritutas.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.