Archivo de la categoría: Santoral

26 de mayo. San Felipe Neri (1515-1595)

Era de Florencia, hijo de un notario, y estaba destinado a heredar a un rico tendero tío suyo, pero aún veinteañero Felipe, atraído por la espiritualidad dominica y con el deseo de remediar toda miseria y de hacer que todos amen a Cristo, marchó a Roma, de donde ya no se iba a mover. Su gran ilusión era ser misionero, pero una voz le avisó: «Tus Indias están en Roma». A los treinta y seis años recibió las órdenes sagradas, afluyen los discípulos, que se reúnen en una especie de desván, el oratorio de San Girolamo della Caritá, habilitado para rezos, cánticos e instrucción religiosa.

Su apostolado es entre la juventud, marchando de grupo en grupo, siempre bien recibido, infundiendo pureza y virginidad, como expresión del más encendido amor a Dios, con sus melodías musicales, su amabilidad y su alegría clara y contagiosa. A los que sólo viven para el presente, les pregunta: «¿Y después?» Y en su oración personal repite: «Señor, no te fíes de mí». Para una acción más eficaz en lo sobrenatural, se ordena sacerdote a los 36 años. 

Años después, con lo más selecto de sus centros de juventud, Felipe funda su obra visible más perdurable, la Congregación del Oratorio, una obra compuesta de sacerdotes regulares, los oratorioanos, para vivir en comunidad sin votos especiales y que proseguirá su labor después de la muerte del fundador, a quien los papas quisieron hacerle obispo y cardenal, pero él no aceptó. Su ejemplo y sus milagros hacen que el pueblo le venere en vida. En Roma, le conocía todo el mundo, «Pippo buono», Felipe el Bueno, era el conversador más simpático y bromista del barrio de los peregrinos, su humor excéntrico y bondadoso era como un imán. De madrugada se dedicaba a una vida contemplativa, pasaba largas horas rezando en la catacumba de San Sebastián, y experimentando éxtasis, trepidaciones y reacciones cardíacas tan violentas que en una ocasión se le rompieron dos costillas, hecho comprobado en su autopsia.

San Felipe Neri será hasta que muera, el hombre más alegre de la ciudad, que se sirve del humor como arma de mortificación personal y como medio de sabotear las tentaciones del orgullo: la risa a costa de uno mismo que libera de la hinchazón vanidosa y atrae divertidamente a todos hacia Dios.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Santa Mariana de Jesús

Dos Marianas de Jesús embalsaman los comienzos del siglo XVII.

Santa Mariana de Jesús de Paredes y Flores, «la Azucena de Quito», con su austera vida de virginidad en el mundo.

Y la Beata Mariana de Jesús Navarra de Guevara y Romero, «la Azucena de Madrid», con su penitencia en el convento de Nuestra Señora de la Merced.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

25 de mayo. Santa Magdalena Sofía Barat (1779-1865)

Borgoñona, hija de un rico propietario de viñedos, Magdalena Sofía se formó con dureza y rigor bajo la tutela de su hermano, el abate Louis Barat, quien le hizo adquirir una cultura y un temple que parecían desproporcionados con su situación y su época, pero que la forjaron como una mujer fuerte y llena de celo por las almas en medio de la convulsión revolucionaria que rodeó Francia y en la que vivió durante su juventud.

Su propósito era hacerse religiosa contemplativa e ingresar en un convento de carmelitas, pero el encuentro con el padre Joseph Varin, futuro jesuita, y otro carácter de hierro, como su hermano, hizo que se inclinara hacia otra vida diferente. En 1801, funda en Amiens las Damas del Sagrado Corazón de Jesús para la educación de las jóvenes.

Durante veintitrés años fue superiora de esta comunidad, fundando ciento once casas en toda Europa, y enfrentándose con todo tipo de disensiones internas, incomprensiones y persecuciones. Su respuesta fue siempre una cita del Evangelio: «Iesus autem tacebat» (Sin embargo, Jesús callaba). «Estas tres palabras son toda mi fuerza», solía decir. El silencio que une a la voluntad de Dios para ganar las grandes batallas. Poco antes del 25 de mayo, Santa Magdalena Sofía anunció: «El jueves vamos al cielo». Y así fue.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Santa María Magdalena de Pazzi

Ya en su primera adolescencia se consagra secretamente al Señor con el voto de virginidad. Y con dieciséis años deja el el palacio de su familia y se hace Religiosa del Carmelo.  Para reparar por las culpas de los pecadores María Magadalena une a su oración durísimas penitencias. «Padecer y no morir» será su lema. No morir para seguir más tiempo unida al Cristo redentor del Calvario. Tras dolorosísima enfermedad muere en Florencia a los 41 años, en 1607.

Santa Vicenta María

Después de sus primeros años en Cascante (Navarra), vive su primera juventud en Madrid. Simultanea sus estudios con la catequesis entre las chicas inmigrantes. A los veinte años, cuando se le llamaba al matrimonio, Vicenta María López y Vicuña practica en 1866 los Ejercicios Espirituales. No se casará, repite después, «ni con un rey ni con un santo». «Las chicas han triunfado». Porque dedicará su vida a la elevación cristiana de la juventud y de todo necesitado. Llega a fundar con ese fin la Congregación de Hijas de María Inmaculada. «Mis rosas para Jesús; mis espinas para mí; mi perfume para todos». Nacida el 22 de marzo de 1847, muere en Madrid el 26 de diciembre de 1890.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

San Beda el Venerable

Doctor de la Iglesia, fue un benedictino inglés de la Nortumbria, discípulo de San Benito Biscop, y tan sabio como humilde, autor de numerosas obras y que tuvo entre sus discípulos a celebridades como Rhabano Mauro, Alcuino y Juan Scoto. Antes de su muerte el año 735, se leían sus tratados y homilías en las iglesias, dándole el titulo de Venerable, con el que San Beda ha pasado a la posteridad.

Vivió en los monasterios de Wearmouth y Jarrow, y cuya existencia, como él mismo dice, no tiene historia. «Mis delicias han sido estudiar, enseñar y escribir», confiesa. La piedad, el afán de saber y el afán no menor de transmitirnos lo que sabe dan perfil humano a este remoto monje, gracias al cual conocemos a través de su Historia eclesiástica de los pueblos ingleses, a los antiguos cristianos de Inglaterra.

La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

San Gregorio VII

El célebre monje benedictino Hildebrando, que llegaría a Papa, era hijo de un pobre cabrero de Savona. Se atrevió a enfrentarse al emperador de Alemania, Enrique IV, y a otros reyes que pretendían avasallar y servirse de la Iglesia. Obligado a dejar Roma por el emperador, Gregorio VII muere el año 1085 en Salerno, repitiendo aquellas sus palabras: «He amado la justicia y odiado la iniquidad; por eso muero en el destierro».

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

 

 

 

24 de mayo. San Vicente de Lérins (…- 450)

Su singularidad estriba en haber sido un santo que se equivocó en materia teológica, pero se equivocó, todo hay que aclararlo, cuando lo que se discutía era aún una cuestión abierta, y sólo después de su muerte la Iglesia se pronunció en contra de su tesis.

Natural del Norte de Francia, Vicente fue una de las luminarias intelectuales del famoso monasterio de Lérins, fundado por San Honorato. Fue un gran sabio que se hizo religioso una vez ahuyentados los vientos de la vanidad y de la soberbia. Hombre docto en las Escrituras y con profundos conocimientos de las letras clásicas. Un temible polemista que se lanza al fragor de la discusión teológica, oponiéndose a San Agustín, con quien intercambia vehementes latines y complicados argumentos sobre el delicadísimo problema de armonizar gracia divina y libertad.

En la querella del semipelagianismo parece que San Vicente se inclinó por soluciones que más tarde el magisterio había de rechazar, pero ahí está en la lista de los santos, apaciguado por el amor de Dios, que está más allá de las polémicas de los teólogos.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

María Auxiliadora

La Virgen, como Auxilio de los cristianos, es diariamente invocada en las letanías y en la intimidad. Pero sobre todo en tiempos de grandes tribulaciones frente a los enemigos del cuerpo o del alma, en circunstancias de guerra o de ambiente corrompido. Bajo el título de María Auxiliadora fundó San Juan Bosco las instituciones salesianas.

San Juan de Prado

Misionero franciscano mártir, nacido en tierras de León. La Congregación de Propaganda Fide lo envía a Fez, donde tras dura cárcel, terminará quemado vivo el 24 de mayo de 1631.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

 

 

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23 de mayo. San Juan Bautista de Rossi (1698-1764)

Natural de Voltaggio, cerca de Génova, Juan Bautista fue cura en tiempos de Voltaire en la basílica de Santa María in Cosmedin, en Roma. Uno de esos lugares que en la ciudad eterna visitan inevitablemente los turistas con el popular mascarón de la Bocca della Veritá, que según se dice, muerde la mano a los mentirosos.

Se ocupaba de su ministerio sin brillantez y sin ruido, pero predicaba y confesaba en iglesias y conventos, en hospitales y cárceles, dedicando especial atención a los campesinos que frecuentaban los mercados de los alrededores, particularmente el antiguo foro.

Nadie se dio cuenta que convivía con un santo porque era todo sencillez, prestando humildemente un servicio espiritual, nada más. Lo cual no parece un motivo para pasar a la historia. Hizo lo que debía hacer sin llamar la atención, y sigue sin llamarla en medio de la barahúnda turística que acude a lo que fue su iglesia. A la muerte de San Juan Bautista de Rossi, sus bienes se reducían a unas pocas monedas de cobre, y ni la cama en que murió le pertenecía.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

San Desiderio de Langres

Durante el reinado de los emperadores Honorio y Teodosio, florecía en santidad el obispo de Langres, Desiderio. Al acercarse a su ciudad los vándalos, en aquella su irrupción que no terminaría hasta Vandalusía, San Desiderio da a manos de ellos la vida por sus oveja, pidiendo inútilmente a los invasores morir él solo por los demás.

San Florencio

Monje de Nursia con su abad San Eutiquio, merece por su santidad un cálido elogio del Papa San Gregorio Magno, en sus diálogos. Florencio  murió en 540 y Eutiquio  el 23 de mayo del año 547.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

22 de mayo. Santa Joaquina de Vedruna (1783-1854)

Joven barcelonesa excepcional, nacida en la calle Hospital, no lejos de las Ramblas, y bautizada en Santa María del Pino, iglesia de San José Oriol, a los doce años Joaquina quiere hacerse carmelita, pero no la aceptan por su corta edad. Aceptando un conjunto de acontecimientos en los que vio la voluntad divina, en 1799, con 16 años, se casa con Teodoro de Mas, hacendado de Vic y procurador de los tribunales.

Siguen diecisiete años de matrimonio, durante los cuales nacen ocho hijos (cuatro hijas serán religiosas de clausura), y en el curso de la guerra de la Independencia, en la que su marido participa activamente, corre grandes peligros y ha de ocultarse en el macizo de Montseny. Tras enviudar, pasa a vivir a Vic, y una vez orientados sus hijos, piensa de nuevo en retirarse al claustro, pero bajo la dirección de un capuchino, fray Esteban de Olot, da un rumbo inesperado a su vida y funda una orden para la enseñanza y la asistencia a los necesitados y para la promoción cristiana de la juventud, el Instituto de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, que desde 1826 se extiende por toda España a pesar de la persecución de ciertos ambientes liberales. Incluso, Joaquina conocerá la cárcel: «Unos días de retiro sentarán muy bien a mi alma».

Desea y pide las misiones; y pasar a Africa. Y al no poder personalmente, exclama: «Yo quiero que mis hijas vayan a muchas partes; yo quisiera remediar las necesidades de todos los pueblos». Durante la guerra carlista la comunidad es disuelta y ella tiene que exiliarse a Francia sin recursos. «Viviremos a costa de la señora más poderosa que hay en el mundo, la divina Providencia». En 1843, retorna a España y restaura la Orden. A su muerte en en 1854 en la Casa de Caridad de Barcelona, víctima del cólera, Santa Joaquina había fundado una treintena de casas con más de trescientas monjas. Su Congregación fructifica desde Japón y la India al Congo y América. De sus religiosas, para 1954 ya se habían introducido en Roma 29 causas de beatificación. Una de ellas, la de la madrileña Teresita González-Quevedo, que en su juventud decía a la Virgen: «Madre mía, que quien me mire, te vea» Santa Joaquina de Vedruna fue canonizada por Juan XXIII en 1959.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Santas Rita y Quiteria

Margarita (o familiarmente Rita) fue primeramente una esposa pacientísima y abnegada madre de familia en su castillo de Rocca-Porena; y tras enviudar, y una humilde religiosa agustina en Cassia, hasta su muerte en 1456, ya septuagenaria. A Santa Rita, rosa de mayo, se le ha llamado en el recuerdo popular «abogada de los imposibles».

Aunque durante siglos fue invocada en España, Portugal y sur de Francia, Santa Quiteria es la virgen y mártir de Galicia, que en el siglo II infundía serenidad y dulzura a los atacados de los excesos de la rabia: llegando a constituir en muchas regiones como una costumbre el lanzar a los perros rabiosos, pan empapado en el aceite de una lámpara que ardiese ante su imagen.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

 

21 de mayo. San Hospicio de Niza (siglo VI)

Santo eremita «vestido de áspero cilicio, rodeado de cadenas de hierro y atado a una de ellas dentro de una torre, comiendo sólo un poco de pan con dátiles y algunas raíces de hierbas, y bebiendo sólo agua», así nos habla un hagiógrafo sobre San Hospicio. Junto a la torre había un monasterio que, a pesar de tener un prior, se regía por los consejos espirituales de aquel siervo de Dios, admiración de la ciudad entera y de toda la comarca, que no eran otras que Niza y lo que hoy llamamos la Costa Azul.

La región sobre la que actuó el santo no suele evocar penitencias duras y heroicas, y es posible que ya en aquel lejano siglo los nizardos no se distinguiesen por la práctica de las más altas virtudes. De hecho, según San Hospicio, tenían muy enojado a Dios con su «infidelidad, poca reverencia a los templos, poco amor a los pobres y otros vicios infinitos». De ahí que profetizara la llegada de unos bárbaros que iban a destruir la ciudad y sus alrededores como castigo divino. Los longobardos hicieron realidad el anuncio del eremita, quien desde su torre y encadenado como siempre predicó a los invasores, convirtiendo al parecer a no pocos de ellos.

El extremo de la península de Cap Ferrat lleva aún su nombre, pero, ¿qué pensará hoy San Hospicio en su gloria de sus paisanos de Niza, de la Costa Azul y de los nuevos bárbaros que acuden, más o menos pacíficamente, a broncearse al sol del sur?

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

Santa Felicia

«Pues de Dios por providencia, en Labiano eres delicia, alcanzanos, oh Felicia, de Dios amparo y clemencia».

En el Santuario que guarda su cuerpo, no lejos de Pamplona, es invocada así con honda fragancia devocional, la virgen Santa Felicia; como una humilde flor de servicio y caridad, junto al Camino de Santiago.

Santa Gisela

También conocida como Isberga, es recordada en la Europa central como la hermana de Carlomagno, fundadora de un monasterio benedictino donde vive religiosamente hasta su muerte el año 806.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

20 de mayo. San Bernardino de Siena (1380-1444)

Nace en 1380 en la ciudad de su apellido. Es el gran predicador que no quiso ser obispo porque decía «toda Italia es mi diócesis». Bernardino iba de un lado a otro hablando a las gentes en iglesias, plazas públicas, al aire libre, reuniendo a multitudes que le escuchaban durante cuatro o cinco horas. Se negaba a escribir, a confesar, lo suyo era la palabra de Dios.

Este franciscano de desastrado aspecto había nacido de una noble familia sienesa, los Albizzeschi, y antes de hacerse fraile había sido un heroico cuidador de enfermos durante la peste de 1400 en el Hospital de Nuestra Señora de la Escala. Luego, repartió sus bienes entre los pobres y abrazó la vida de los más estrictos seguidores del Santo de Asís, siempre bajo la mirada de la Virgen.

Predicaba de modo risueño y violento, familiar y tempestuoso, hablaba de un modo natural e irresistible, colorista y duro. Se empeñaba en que no hubiera güelfos ni gibelinos, enemigos mortales, sino cristianos que levantaran el emblema de Jesús. Por eso sus diatribas contra las discordias civiles eran devastadoras y eficaces.

Hubo sabios que le acusaban de hereje, hasta que el Papa Martín V declaró su absoluta inocencia. En uno de sus interminables recorridos por toda la península italiana, con una alforja de pan duro al hombro y en la mano una esportilla de libros desencuadernados, San Bernardino de Siena encontró la muerte en Aquila en 1444.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, una noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

San Ivo

De Chartres, sigue fielmente la vida religiosa la amistad de San Anselmo; y hasta su muerte el año 1116, tanto en la lucha de las investiduras como en su vida toda, emplea provechosamente su saber teológico y canónico, para la conciliación y la pureza cristianas.

Siglo y medio más tarde se hizo popular el terciario franciscano San Ivón, del que ha quedado como un proverbio: «San Ivón era bretón, abogado y no ladrón, entonces, la admiración».

Los Santos, una noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

 

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19 de mayo. San Celestino V (1214 -1296)

Caso único en la historia: Un Papa que abdica cinco meses después de haber sido elegido. Se llamaba Pietro Angeleri, y aunque era un monje benedictino llevaba ya mucho tiempo como superior de un grupo de solitarios en los Abruzzos, donde había fundado una orden de eremitas llamados celestinos en su honor. Vivía en Monte Morrone aureolado de fama de santidad, y en el momento de su elección contaba ochenta años.

A la muerte del Papa Nicolás IV, el cónclave no se ponía de acuerdo en designar nuevo pontífice. Se consideró como solución de compromiso designar al bueno de Pietro, que lleno de zozobra, aceptó obedientemente siendo consagrado obispo de Roma como Celestino V. Dicen que sus primeras decisiones fueron desastrosas, convirtiéndose en un juguete de la política de Carlos II de Anjou. El Papa, consciente de su incapacidad y añorando su antigua vida de ermitaño, abdicó quizá siguiendo el consejo de cardenal Gaetani, quien le sucedería a los pocos días con el nombre de Bonifacio VIII.

Por temor a un cisma, el nuevo papa le hizo recluir en el castillo de Fumone («Lo único que quería en este mundo era una celda, y una celda me han dado»), y allí murió diez meses después. A veces, la Iglesia santifica el fracaso y, por ello canonizó, a San Celestino V con su deslucido papel.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

San Juan de Cetina

Nacido en Cetina, cerca de Zaragoza, pasa sus primeros años en ambiente militar al servicio de un hombre de armas. Para darse a la oración, marcha posteriormente al retiro de San Ginés, no lejos de Cartagena, y allí permanece varios años. Hasta que decide regresar a la comarca de Monzón donde recibe el hábito franciscano y, años más tarde, la ordenación sacerdotal. 

Destinado después a Barcelona, perfecciona allí sus estudios y la pastoral de su predicación. Chelva, en Valencia, será su campo fértil de apostolado y de ejemplar pobreza. Un día se difunde por la cristiandad la noticia de la muerte por Cristo de cuatro religiosos franciscano en aquella lejana Jerusalén ocupada por el Islam. Y Juan de Cetina en sus correrías apostólicas llega a Roma, decidido a impetrar de la Santa Sede la licencia para ejercitar su ministerio entre los musulmanes del reino moro de Granada, en donde encontrará el martirio el 19 de mayo de 1397.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Pedro de Dueñas

Es asignado como compañero de San Juan de Cetina, en arriesgada misión para anunciar el Evangelio en Granada a los seguidores del Islam. Había nacido en Dueñas, tierra de Palencia.

Atraído primeramente por la corte, renuncia a todo por hacerse hermano franciscano. Lleno de juventud acompaña hasta Granada al veterano misionero aragonés. Pronto se deja sentir en la capital del reino moro de Granada, la irradiación evangélica de los franciscanos Juan de Cetina y Pedro de Dueñas.

Para impedirla, el rey sarraceno Mohamed manda encerrarlos en una mazmorra donde serían azotados y finalmente decapitados en la primavera de 1397. Sus cuerpos, recogidos por los cristianos, son trasladados posteriormente a la catedral de Vich.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

18 de mayo. San Félix de Cantalicio (1513-1587)

Había sido mozo de labranza y pastor por las tierras de su Umbría natal, hasta que un día oyó la lectura de unas vidas de santos y entendió que él quería ser como ellos. Félix ingresó, así, como hermano lego en el convento de Capuchinos que había en Città Ducale en 1543.

Dos años más tarde es enviado a Roma y allí hace de limosnero hasta su muerte. Conocido por el «hermano Deogracias», porque era lo que decía al recibir una limosna, fue muy popular en la ciudad de los papas, barbudo, siempre sonriente y con su talego al hombro. Sentía predilección por los niños a quienes enseñaba el Catecismo con su proverbial sentido del humor, humildad y paciencia.

En el convento no había fraile más mortificado y con más horas dedicadas a rezar que él. Cuando su amigo Felipe Neri y el gran cardenal Carlos Borromeo pidieron consejo a aquel pobre lego acerca de la proyectada reforma del clero diocesano, San Félix recomendó solamente que los curas rezaran con devoción el oficio divino.

«Los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en las manos el Rosario», como gustaba de repetir a San Félix de Cantalicio al mismo tiempo que recogía limosnas y daba gracias a Dios por todo y rezaba por todos.

La casa de los Santos. Un santo para ca día. Carlos Pujol.

San Juan I

El primer Papa Juan, muere fiel a Cristo el año 526 en Ravena. Había sido llamado con engaño a esta ciudad por Teodorico, el rey arriano de los ostrogodos. No cede a presiones políticas y suspicacia seniles y su resistencia sólo la venció la muerte. Lo mismo había ocurrido con los dos ilustres senadores Símaco y Boecio, poeta también este último y noble escritor a quienes Teodorico mandó decapitar, por lealtad al Papa San Juan I.

Refiere el historiador Procopio que, durante los tres años que sobrevivió Teodorico, «hasta en los peces que le servían a la mesa creía ver las miradas de las ilustres víctimas, reprochándole su crueldad».

San Venancio

Célebre mártir de los primeros siglos, cuyas reliquias se veneran en la ciudad italiana de Camerino.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

 

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17 de mayo. San Pascual Bailón (1540-1592)

Nacido en el pueblo aragonés de Torrehermosa, provincia de Zaragoza, en la diócesis de Sigüenza, hijo de labradores, tan humildes como cristianos, Martín Bailón e Isabel Jubera, Pascual fue hasta los veinte años un extraño pastor que llevaba en el zurrón una breve biblioteca de libros piadosos y bajo la cruz del cayado una imagen de la Virgen tallada en madera.

En 1561, con 24 años, entra como hermano lego en un convento valenciano de la Orden de San Francisco para reproducir en austeridad, obediencia y trabajo la imagen de San Francisco de Asís. Allí es portero, cocinero, hortelano y limosnero; pero es tan humilde, tan seráficamente bondadoso, obediente y servicial que se lo disputan muchas comunidades, y en el curso de los años pasa por conventos de Valencia, Elche, Játiva, Villena y Jerez.

Tiene alguna rareza que escandaliza: a veces, después de ordenar la cocina y una vez concluido el trabajo, se pone en oración y de pronto se levanta como movido por un resorte invisible, balbucea loco de alegría, y baila ante una imagen de la Virgen (por eso muchos creen erróneamente que Bailón es apodo y no apellido).

Su rasgo más característico es su devoción a la Eucaristía. Se santifica como «contemplativo de la Eucaristía». Pasaba todo el tiempo posible y frecuentemente la mayor parte de la noche ante el Sagrario. Además, cuando andaba por caminos o pelaba berzas para la cena de los frailes no dejaba de prorrumpir en jaculatorias de adoración al Santísimo Sacramento. Murió el 17 de mayo de 1592 en el convento del Rosario de Villarreal de los Infantes, en tierras de Castellón, donde hoy se levanta en su honor un templo votivo eucarístico. Su cuerpo debe exponerse durante tres días para satisfacer a los fieles que en su veneración a la Eucaristía durante la misa exequial todavía se sintieron acompañados por San Pascual de cuerpo presente. 

Actualmente es el Patrono de los Congresos Eucarísticos, de la Confraternidad del Santísimo Sacramento y de la Adoración Nocturna. 

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Heradio

En el año 303 da su sangre por Cristo, juntamente con Pablo, Aquilino y dos cristianos más, en Noyón de Francia durante la persecución de Diocleciano.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.