Archivo de la categoría: Santoral

16 de mayo. San Andrés Bóbola (1591-1657)

Polaco de familia oriunda de la Bohemia, es uno de los símbolos de la martirizada Polonia. Cada vez que en la historia reciente la nación polaca se ha visto sumergida por invasiones y ha sido víctima de desmembramientos, la defensa de la fe y la esperanza en el futuro se han concretado en hechos milagrosos por intercesión de San Andrés.

Se educó con la Compañía de Jesús, en la que solicitó ingresar, y en 1622 fue ordenado sacerdote en Vilna, en donde destacó como predicador, director de conciencias y hombre de caridad inagotable atendiendo a enfermos y moribundos, en especial, durante la peste de 1625.

Por su carácter impulsivo y fogoso, prefería los lugares de mayor riesgo, y desde 1633 hasta su muerte fue uno de los misioneros más activos en la parte oriental de lo que entonces era Polonia, una región disputada por los rusos y con una gran mayoría de habitantes que vacilaban entre el cisma ortodoxo y la Iglesia romana. Durante un cuarto de siglo Andrés Bóbola vivió en esta azarosa frontera de la catolicidad, mientras a su alrededor se sucedían guerras, matanzas de religiosos, devastaciones y amenazas de todo de orden.

En mayo de 1657 fue apresado por los cosacos que lo mataron tras salvajes torturas, siendo considerado su martirio uno de los más cruentos en toda la historia de la Iglesia. Fue canonizado en 1938 y sus restos mortales se veneran en Varsovia.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

San Ubaldo

Ya de estudiante, entrega a Dios su juventud con el voto de castidad. Elige después el camino del sacerdocio. Lo realiza como Canónigo Regular de la Orden de San Agustín; y finalmente como obispo de Gubbio, su ciudad natal, a la que defiende en tiempo de guerra frente al invasor.

San Ubaldo es invocado en Italia , especialmente, contra las obsesiones del pecado, ya desde su muerte el 16 de mayo de 1160.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

15 de mayo. San Isidro labrador (1080-1130)

«Orar y trabajar» y atender a los pobres, cifró la vida de un humilde labrador de los campos madrileños, que debió de nacer en Madrid, quizás en la parroquia de San Andrés. Isidro era jornalero en los alrededores de aquella diminuta población del siglo XII; tal vez en Torrelaguna contrajo matrimonio con María Toribia, (Santa María de la Cabeza según la tradición), tuvo por hijo a San Illán y se cree que estuvo al servicio de Juan de Vargas. Un santo labriego de vida muy nebulosa, que conocemos a gracias a un texto del siglo XIII de Juan Diácono, que inspiraría a Lope de Vega una infinidad de versos con más fervor que sustancia histórica.

En su programa habitual entraba primero la misa y la oración, y después el trabajo. Fiel a aquel dicho que se hará tradicional entre las gentes del campo: «Por oír misa y dar cebada nunca se perdió jornada». Su piadosa leyenda se adorna con anécdotas y prodigios: hace brotar una fuente de un golpe de azada, da a un pobre la sopa que cocía en el fuego y la marmita se llena otra vez milagrosamente para que la familia no se quede con hambre… La familia, que en la fe popular reproduce a escala madrileña las virtudes de la Sagrada Familia de Belén y Nazaret, resulta un elemento importante en la historia de San Isidro, que se santifica conjuntamente con todos los suyos en un rasgo de santidad coral.

Pero el caso más célebre que se le atribuye es el de que al interrumpir a menudo su trabajo para rezar, un ángel se hacia cargo de la yunta de bueyes y seguía abriendo surcos en la tierra mientras él se entregaba a sus oraciones. El ángel es ese plus de ayuda práctica ni siquiera pedido por el santo, pero que se promete en el Evangelio como añadidura a los buscadores del Reino de Dios. San Isidro es patrón de todos los hombres del campo español.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol, y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Torcuato

En el recuerdo meridional de la Península Ibérica, San Torcuato encabeza los llamados «Siete Varones Apostólicos», obispos que prosiguieron con prontitud en España la misión evangelizadora de los dos grandes apóstoles de Roma, Pedro y Pablo.

De su labor se hizo eco San Gregorio VII en carta al rey Alfonso VI.

La fuerza de su predicación y de obras evangélicas quedará centrada en la Bética y en la jurisdicción cartagenense , al igual que sus nombres. Torcuato en Acci (Guadix); Tesifonte en Vergi; Segundo en Abula; Hesiquio en Carcasa; Indalecio en Urci (de Almería); Eufrasio en Illiturgis (Lituergo entre Andújar y Bailén); y Cecilio en Illiberis (Elvira, Granada).

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

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14 de mayo. San Matías (siglo I)

Es el apóstol del recambio, el sucesor de Judas Iscariote, a quien después de la Ascensión se elige echando suertes. Los apóstoles tenían que seguir siendo doce, y para llenar el hueco que ha dejado el traidor elegirán a este Matías, de quien muy poco se sabe.

Pedro hace esta proposición: «De entre los hombres que nos acompañaban todo el tiempo que convivió con nosotros el Señor Jesús, desde el bautismo de Juan hasta el día de su ascensión, hace falta que uno de ellos se asocie, como testigo de su resurrección. Presentaron a dos: a José, apellidado Barsabá, por sobrenombre Justo, y a Matías. Y rezaron diciendo: Señor, Tú que penetras los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos has elegido, para que ocupe este servicio apostólico, y cayó la suerte en Matías , y fue asociado a los once apóstoles. 

Evangelizó desde el Asia Menor y la Judea hasta Etiopía y se supone que murió lapidado y decapitado ante el Templo de Jerusalén. Sobre sus reliquias hay dudas: ¿Llevadas a Roma o a Tréveris? Matías es un apóstol de escaso perfil, del que sólo conocemos la anécdota de su elección. Hombre llamado para taponar el vacío del mal con la santidad. Él ocupa modestamente esta vacante sabiendo que no puede competir en reputación con el estruendo maligno.

Silencioso y oscuro, San Matías, decimotercer apóstol que representa la humilde cristianización de los puestos que el mal ha hecho famosos y que han de ser redimibles. Todo el mundo se acordará siempre de Judas y muy pocos de Matías, pero para eso está, para emplearse en el bien allí donde se le elige.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

Santa Henedina

En el siglo II, durante el imperio de Adriano, derrama su sangre por Cristo en Cerdeña juntamente con sus compañeras Justa y Justina. 

Las reliquias de las tres mártires son muy veneradas por los pueblos de aquella isla, en la catedral que lleva su advocación.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

13 de mayo. San Pedro Regalado (1390-1456)

Conocido como el San Francisco de Asís de Castilla, Pedro era de Valladolid y a los trece años ingresó en un convento franciscano de la ciudad, que como muchos otros de la época, se caracterizaban por una vida poco austera y una disciplina muy relajada. Si bien, pronto otro Pedro, y también vallisoletano, iba a poner orden en esta situación: Fray Pedro de Villacreces, antiguo profesor en la Universidad de Salamanca y convertido en ermitaño, que con más de sesenta años, inicia la reforma de la orden franciscana para sujetarla a la estricta observancia. Su discípulo será un muchacho de quince años, que le sigue fielmente a todas partes: Pedro Regalado.

Ambos fundan el convento de La Aguilera, en Burgos, y allí el joven Pedro es limosnero, sacristán, pinche de cocina, encargado de atender a los pobres, y cuando en 1415 se trasladan a la nueva fundación de El Abrojo, cerca de Valladolid, se le nombra maestro de novicios. Al morir el reformador, el discípulo será vicario de todos los novicios existentes en las tierras castellanas.

San Pedro Regalado, patrono de Valladolid, humilde y espiritual como el Poverello de Asís, fue también un admirable taumaturgo del que cuentan muchos prodigios, entre los más populares el de apaciguar con su bendición a un toro desmandado en una plaza pública, razón por la cual se le considera el abogado de los toreros. En La Aguilera descansan sus restos mortales en un sepulcro de alabastro que le hizo construir la reina Isabel la Católica.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

San Miguel Garicoits (1797-1863)

Nacido en Ibarre (Bajos Pirineos), es artífice de la elevación sacerdotal del Seminario Mayor de Betharram. A raíz de unos Ejercicios Espirituales de mes, en Toulouse, dirigidos por un padre de la Compañía de Jesús, funda la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, tan extendida después por Francia, España y América.

Como superior general de los Padres de Betharram, es un ejemplo de energía y valor apostólicos hasta su muerte.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Andrés-Huberto Fournet (1752-1834)

Nacido en Saint-Pierre-de-Maillé, se ve obligado en su condición de sacerdote, durante la Revolución Francesa a refugiarse cinco años en Los Arcos, Navarra, al servicio de la iglesia de Santa María.

Su espíritu de oración y de caridad le rodean de veneración en la comarca. Visita a todos los enfermos y diariamente hace el Vía Crucis en «El Calvario» de las afueras. Pertenece a la Cofradía llamada «Escuela de Cristo». Peregrina a pie jornadas diversas del Camino de Santiago. Y, vuelto a Francia, funda juntamente con Santa Isabel Bichiers des Ages, el Instituto de Hijas de la Cruz para la enseñanza religiosa.  

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

12 de mayo. Santo Domingo de la Calzada (… – 1109)

Santo que por caridad se hizo peón e ingeniero, añadiéndose a su nombre en el recuerdo de las gentes la mención de un camino que no es otro que el de Santiago. De Domingo, sabemos que fue pastor por las márgenes del Ebro en la Rioja. Hacia el año 1050 quiso ser monje benedictino siendo rechazado en los monasterios de Santa María de Valvanera y de San Millán, al tomarle por vagabundo o fugitivo de las tareas del campo.

Se retiró entonces a las soledades de la agreste Bureba para hacer vida eremítica, hasta que conoció al obispo San Gregorio ostiense, del que fue discípulo y paje, aprendiendo mucho de su ejemplo y de sus palabras que le confirmaron en su vocación. A la muerte del obispo volvió a la Bureba y consagró su vida al servicio de los peregrinos de la ruta de Santiago, construyendo, después de una iglesia en honor de la Virgen, un hospital y un albergue, acompañando y guiando a los viajeros, ayudándoles a cruzar los vados y cuidando a los peregrinos enfermos con ejemplar solicitud.

Con ochenta años cumplidos y viendo que la antigua calzada se encontraba en muy mal estado, decidió repararla juntamente con su discípulo burgalés San Juan de Ortega, reuniendo a una multitud de voluntarios para que colaborasen, y por fin llegó a construir un puente sobre el Oja, improvisando conocimientos que parecían muy por encima de su capacidad. En torno a su sepulcro creció la logroñesa villa que hoy se llama Santo Domingo de la Calzada. Habiendo muerto nonagenario en 1109, se conservan documentos oficiales de 1112 en que ya le denominaban Santo.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol, y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez S.J.

Nereo y Aquiles

Oficiales romanos y mártires de Cristo, fueron sepultados en las catacumbas del Cementerio de Domitila.

Pancracio

También mártir y enterrado en el Cementerio de Octavila, junto al segundo miliar de la Vía Aurelia, sede de su Basílica, no lejos de Roma.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez S.J.

 

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11 de mayo. San Francisco de Jerónimo (1642-1716)

Nacido cerca de Tarento, en la provincia italiana de Apulia, en donde empieza el tacón de la bota,  Francisco, de la Compañía de Jesús, soñaba con ser otro Francisco Javier en Oriente. Pide con instancias continuas ser destinado a las misiones del Japón y de la India, pero en toda su vida apenas salió de su región natal, rebuscando en lo que solía llamarse basura, por callejas tortuosas, sucias, malolientes, en los barrios más pobres de ciudades como Nápoles; aquí hay burdeles y prestamistas, mendigos y ladrones, en medio de una nube de chiquillos desharrapados, que a muy corta edad conocen ya lo peor de la vida.

Entre estos desechos humanos deambula un hombre de sotana que a menudo es rechazado con insultos, mofas y cantazos, pero que como es tenaz y no se desalienta, casi siempre consigue que le dejen hablar, es decir, que le dejen predicar. Y ésta es su arma infalible, porque si consienten en escucharle ya todos son suyos. «Es un cordero cuando habla y un león cuando predica», se dice de él, y así recorre la ciudad de Nápoles, las comarcas vecinas y la región de la Campania, en el sur de Italia transformando los corazones más empedernidos. Al no caber en los templos las multitudes que acudían a sus misiones y ejercicios espirituales abiertos, tenía que predicar en las plazas y calles más amplias. Más de veinte mil personas acudían con frecuencia a su célebre «comunión mensual» que él predicaba como una expresión mínima y básica de vitalidad cristiana. Funda por todas partes sus Círculos Católicos de Obreros. 

A este portentoso misionero jesuita sólo le interesan los casos que se juzgan perdidos: las prostitutas, los presos de larga condena, los galeotes, los prisioneros moros y turcos, los maleantes, los niños de la calle que están aprendiendo a serlo… Y su palabra es irresistible, porque San Francisco de Jerónimo hablaba de Dios con fuego a todos convencido de que el Espíritu Santo no desdeña a nadie, y que por ello, el no tenía que ser más exigente.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Evelio

Mártir romano que a pesar de estar relacionado con la familia de Nerón, se atreve a profesar el cristianismo en presencia misma del emperador; por orden del cual es mandado decapitar. 

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

10 de mayo. San Juan de Ávila (1500-1568)

Manchego de Almodóvar del Campo, Ciudad Real, de una familia de cristianos nuevos, Juan estudió Filosofía, Derecho en Salamanca y Teología en Alcalá, ordenándose sacerdote en 1525. Quiso ir a cristianizar las Indias, y por ello vendió y distribuyó entre los pobres todo su patrimonio. Pero por obediencia al Arzobispo de Sevilla no fue posible y se quedó muy cerca de su tierra natal, en Andalucía, predicando en Sevilla, Granada, Córdoba, Écija, Baeza, Montilla… Es el gran predicador sabio, austero, fogoso, que arrebata con la fuerza de su palabra a las oyentes. Entre sus muchos convertidos a una vida santa descuella San Juan de Dios.

El Santo Oficio se alarma ante la vehemencia de su celo y el eco que tienen sus pláticas, considerándose que tal vez perturba el orden social e incurre en algún aspecto de la herejía luterana; es llevado así ante el Tribunal de la Inquisición y sufre cárcel durante unos meses, hasta que se reconoce su absoluta ortodoxia.

Fervoroso y mortificado, más hombre de oración y penitencia que de palabra, San Juan de Ávila sigue su camino encendiendo inquietudes en seglares, clérigos y religiosos; en carmelitas, como San Juan de la Cruz, en dominicos como Fray Luis de Granada, que será su primer biógrafo, y en los jesuitas, pues coincide con San Ignacio, que piensa en ingresar en la Compañía de Jesús. Mantuvo comunicación con Santa Teresa de Jesús, San Pedro de Alcántara y San Francisco de Borja.

Para la dirección espiritual de las almas hacia la perfección, escribió doctísimos tratados llenos de teología y piedad. Junto a su devoción a la Eucaristía, destacaba también su piedad mariana. Hasta llegar a escribir familiarmente: «más quisiera estar sin pellejo que sin devoción a Nuestra Señora».

Fue un hombre aparte, que atrae y asusta, siempre rodeado de entusiasmo y de suspicacias, hasta el punto de que no se le canoniza hasta 1970. Un gran santo sin temor por las aristas de la verdad, hirientes en primer lugar para él mismo.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol. Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Antonino

Religioso dominico se da a conocer San Antonino como Arzobispo de Florencia por su caridad y celo apostólico; y por una austeridad de vida, prolongada hasta su muerte misma en 1549.

San Amaro

En el siglo XIII, tras peregrinar desde Francia hasta Santiago de Compostela, dedica su vida al servicio de los enfermos en el Hospital de Burgos.

Fuente:  Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

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9 de mayo, San Gregorio ostiense (siglo XI)

Procedente de Ostia, Roma, Gregorio fue un obispo que vivió durante un tiempo en Navarra, tal vez como legado del Papa. En el año 1039, estaba en Nájera, capital del reino, y ya causaba admiración por su bondad, su sabiduría y sus milagros. Uno de ellos, haciendo desaparecer una plaga de langostas, explica que se le invoque en casos parecidos. Por eso, el relicario de su cabeza en una urna de plata es llevado a menudo por tierras navarras y riojanas para proteger el campo. De ahí la frase hecha: «Andar más que la cabeza de San Gregorio«. Muy venerado en Navarra y La Rioja, el santo debió morir en Logroño.

Su vida se cruza providencialmente con la de un hombre que buscaba a Dios con una gran ansiedad y que era rechazado en todas partes, Santo Domingo de la Calzada, que fue paje y discípulo de San Gregorio, iniciándose en la vida religiosa junto a éste. Por eso, a su muerte, el casi desconocido obispo de lejanas tierras dejo en herencia a los españoles, más que sus prodigios y las grandiosa basílica erigida en su recuerdo en Los Arcos, entre Estella y Viana, el prodigio viviente de otro gran santo.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

8 de mayo. San Pedro de Tarantasia (1102-1174)

Nacido en Saint-Maurice, aldea próxima a Vienne, de una familia de labradores, Pedro se hizo cisterciense en Bonaval, y la fuerza de su ejemplo arrastró a todos los suyos, sus padres y tres hermanos, moviéndoles a abrazar también la vida religiosa.

En el 1132 fue elegido abad de Tamié, en la región de Tarantasia, que se encuentra en las faldas de los Alpes saboyanos, y diez años después, a pesar de resistirse tenazmente a ello, se le nombró obispo de Tarantasia. Sin embargo, no renunció a seguir siendo un monje.

Conociendo su diplomacia, el Papa Alejandro III le encomendó misiones políticas, como establecer la concordia entre Luis VII de Francia y Enrique II de Inglaterra. San Pedro de Tarantasia no era feliz fuera de su monasterio, visitaba con frecuencia la Gran Cartuja, suspirando con quedarse con los severos discípulos de San Bruno, y en una ocasión se escondió durante un año en una remota abadía, argucia que no le sirvió de nada, ya que volvieron a llevarle, muy mohíno, a su palacio episcopal.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

7 de mayo. Santa Flavia Domitila (siglo I)

A veces el rostro de la santidad resulta evasivo. Tal es el caso de Flavia Domitila. Casada con Flavio Clemente, un cristiano de estirpe senatorial en Roma que era sobrino del emperador Vespasiano y primo carnal de quienes llegarían a ser también emperadores, Tito y Domiciano.

Al carecer de herederos varones directos, Domiciano adoptó a dos hijos de su sobrino Flavio Clemente para que le sucedieran. Ambos habían sido educados en el cristianismo por sus padres. Y a punto estuvo Roma de tener un emperador cristiano a fines del siglo I. Pero no sucedió tal cosa. Sería Domiciano el que accedería finalmente al título de emperador, decretando una persecución contra los judíos y los seguidores de Jesús.

En el año 95, Flavio Clemente, que era cónsul, fue denunciado ante la autoridad imperial. A pesar de que, según el historiador Suetonio, las acusaciones eran muy endebles, fue condenado a muerte. Su esposa fue deportada a la Isla Pandataria, en la costa del Lacio. Nada más se supo de ella.

En Tor Marancia, a las afueras de Roma, una propiedad funeraria de Flavio Clemente conserva inscripciones en las que se menciona a la Flavia Domitila que recordamos hoy. ¿Se la ejecutó más tarde como a su marido? La incertidumbre de la Historia difumina cualquier posible relumbrón. Pero lo cierto es que fue sólo una cristiana que lo siguió siendo en la fortuna y en la adversidad. Su misterio solo Dios lo conoce.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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